El mito de la recuperación y las elecciones del 20-D

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El estado español ha experimentado en los últimos años un doble fenómeno económico: por un lado, el aumento de la pobreza y la rebaja general de los salarios y los derechos sociales. Por el otro, un fuerte incremento de la concentración de riquezas en manos de unos pocos. Esta realidad ha sido así porque Rajoy, y antes Zapatero, han aplicado a rajatabla las políticas impuestas desde Bruselas por la UE y la Troika.

Cualquier análisis riguroso de la realidad desmiente la falacia de la recuperación. La Unión Europea apenas crece, menos del 0,5% según las previsiones para 2015. Nuestros salarios siguen por debajo de los de 2008 y se ha generalizado la temporalidad y los salarios de miseria. La creación de empleo de la que se jacta Rajoy no sólo ha sido pobre sino de una extrema precariedad. La deuda pública ha seguido creciendo, alcanzando ya el 100% del PIB. Y la UE y la troika, con Merkel y Hollande a la cabeza, ya han advertido que el nuevo gobierno que venga tras el 20-D tendrá que aplicar, sí o sí, nuevos recortes para cumplir los “objetivos de déficit” y las “reformas estructurales” de Bruselas.

La parte positiva de esta historia es que estos últimos siete años han estado llenos de luchas sociales y movimientos populares que han peleado desde las calles para defender los derechos que nos quieren robar.

La cita electoral del 20-D tiene una gran importancia. Corriente Roja, desde el principio del ciclo electoral actual, hemos apostado por una candidatura de unidad contra el gobierno de los banqueros y grandes empresarios y de la Troika. Apostamos desde el primer día por discutir un programa y poner a la clase trabajadora en el centro de la escena. Por esa razón, sumamos esfuerzos con los compañeros y compañeras de Sindicalistas por la Unidad Popular. Desde ahí, hemos presentado un programa y unos candidatos obreros a las primarias de Unidad Popular, agrupamiento encabezado por Alberto Garzón, de Izquierda Unida, pero que cuenta en su interior con distintos otros colectivos. Esta candidatura representa la aproximación más cercana a ese empeño, a pesar de algunas importantes limitaciones en sus propuestas. Así, no defiende la suspensión del pago de la deuda pública ni la ruptura con la camisa de fuerza de la UE. Y sobre la cuestión catalana, uno de los temas más candentes y clave en la crisis del régimen monárquico, se omite defender con claridad el derecho del pueblo catalán a decidir de manera soberana, frente a las amenazas y el autoritarismo de Rajoy, secundado por Pedro Sánchez (PSOE) y Albert Rivera (Ciudadanos).

El PSOE no es ninguna alternativa al PP. Fueron ellos los que, al dictado de la troika, empezaron a aplicar los recortes, privatizaciones y reformas que desembocaron en la catástrofe actual. En los puntos esenciales, como Cataluña o la sumisión a la UE, no se diferencian en nada del PP. Ciudadanos es una copia transgénica del PP para engañar a la población con la apariencia de novedad, aprovechando que aún no están manchados por la corrupción. Podemos, a su vez, ha girado profundamente a la derecha; ya no cuestiona la deuda y toda su política económica y social está subordinada al respeto a las reglas de la UE y la eurozona; asume todos los pactos internacionales como la OTAN. Y apuesta por una salida meramente electoral, cuando la realidad es que los cambios no son posibles si no vienen de las calles, los centros de trabajo y de estudio.

No a la guerra

Europa vive un momento nuevo tras los brutales atentados terroristas de París. Estado Islámico (ISIS) es una organización que creció con la connivencia o la ayuda directa del imperialismo norteamericano y europeo y los regímenes del Golfo, que lo utilizaron para enfrentar las legítimas revueltas en Siria e Irak. Las raíces de ISIS están en la guerra y ocupación de Irak por EEUU. Los gobiernos europeos y Rusia están utilizando los atentados terroristas para bombardear Siria y para iniciar una escalada autoritaria en Europa que afecta en primer lugar a los trabajadores y trabajadoras inmigrantes y a los refugiados y refugiadas que llegan. Ante esto, Corriente Roja decimos: No en nuestro nombre! No a los bombardeos! No al ataque a los derechos y libertades democráticas! Atiendan a los refugiados que ustedes mismos han provocado!

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