El ministro Moratinos en apuros ante el genocidio sionista

INTERVENCIÓN OLAIA FERNÁNDEZ DAVILA. COMPARECENCIA MORATINOS:

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Lo ocurrido hace dos días en la franja de Gaza, con nuevos bombardeos israelíes en el sur de Gaza, ponen en evidencia la fragilidad de la denominada paz en Oriente Próximo. Es una paz “in extremis”, más aparente que real. Y lo es porque todavía no habían transcurrido diez días desde que una y otra parte anunciaran el alto el fuego, cuando, otra vez, oímos los sonidos de las bombas sobre la extenuada, castigada y desesperada población palestina. De nuevo el temor y el pánico de la población de la ciudad fronteriza de Rafah, que ayer mismo tuvo que huir de sus viviendas a toda prisa.

Otra vez el toma y daca, la agresión por la agresión, la respuesta desproporcionada de un Estado bien dotado de armamento gracias a la falta de escrúpulos de muchos Estados de la órbita occidental, entre ellos el español.

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En esta ocasión, Israel alega que bombardeó ayer los túneles que comunican Gaza con Egipto “en respuesta al ataque contra una fuerza del Ejército israelí el martes por la mañana en el que murió un soldado y tres resultaron heridos”.

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En dicha acción, también murió un granjero palestinopor los disparos de un tanque israelí. Acto seguido las milicias palestinas lanzaron el consiguiente cohete. Esta es la “paz” existente, quebradiza, un blanco fácil para cualquiera de las partes.

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Señor Ministro, el conflicto es largo y complejo, pero la actitud de la UE, de EE.UU y de la o­nU no ha estado a la altura de la gravedad de los hechos ocurridos en los 22 días de bombardeos sin descanso. Una falta de autoridad que ha permitido a Israel, una vez más, campar a sus anchas por el imposible camino de la violencia, de la muerte y de la destrucción. Se necesita otra dimensión diplomática por parte de las grandes potencias, menos también titubeante, menos hipócrita y menos complaciente con las reacciones de Israel. Cuando ocurre lo que el mundo entero ha observado en los medios de comunicación, por cierto, a pesar de los obstáculos e impedimentos de las autoridades israelíes, Señor Ministro, la UE debería estar para algo más que para aprobar ayudas una vez que Israel finaliza su devastadora tarea. Debería estar para algo más que para gestionar la destrucción. ¿Cómo se entiende que después de tantos acuerdos en relación con la situación en esta zona, incluso reiteradas condenas a las actuaciones del Estado israelí aún se mantenga sin mover un ápice el estatus de Estado amigo (asociado) europeo. Ni tan siquiera una sanción económica.

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Desde luego, el BNG ya lo dijo en la Diputación Permanente del pasado 14 de enero, podemos esperar a los frutos de las iniciativas diplomáticas iniciadas en esta tambaleante tregua, ver si evoluciona hacia una paz cimentada en fuertes columnas, pero demandaremos sanciones y medidas contundentes contra Israel si incurre de nuevo en la espiral de la matanza sin fin.

El BNG, Señor Ministro, hechó en falta una actitud más firme, e incluso la adopción de sanciones contra Israel por los masivos bombardeos sobre la población palestina. Desde una perspectiva humanitaria, desde la óptica de los derechos humanos no es admisible lo que ha ocurrido.

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Y vuelvo a la realidad inmediata para llamar la atención sobre este escenario de arenas movedizas. Ayer mismo, Señor Ministro, un convoy de diplomáticos europeos fue retenido en la frontera de Erez durante seis horas, después de que soldados israelíes dispararan a modo de aviso contra dichos vehículos. Este hecho que en sí es una pequeña mota dentro de losterribles bombardeos perpetrados por Israel, evidencia la libertad de movimientos de Israel que, únicamente recibe una salva de reproches, condenas y malas caras de la órbita occidental. Nada más.

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La historia se repite una y otra vez sin que llegue la tan ansiada paz duradera, y ocurre porque no basta con palabras de condena, se necesitan acciones más decididas, más duras cuando se vulneran los derechos humanos e incluso se utiliza armamento prohibido por las Convenciones internacionales.

A pesar de la frialdad de los datos, estremece oír el recuento: en 22 días han muerto 1.400 palestinos (400 niños), la gran mayoría civiles, y se contabilizaron más de 5.000 heridos.

Así como murieron 13 israelíes, tres de ellos civiles y 10 militares, y 200 heridos.

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