Publicado en: 7 diciembre, 2018

El medio es el mensaje. La conquista de Marte

Por Santi Ochoa

Análisis crítico de las expectativas creadas por las futuras exploraciones del Espacio.

Con la exploración de este planeta, al final pasará como con la conquista de la Luna, o la Estación Espacial Internacional, que pasado un tiempo ya no hay más que hacer ahí. Con la Luna, después de 6 alunizajes tripulados, se dieron cuenta de que ya no servían para nada. Y con la Estación Espacial lo mismo, después de 20 años ya no saben qué nuevos experimentos hacer en ingravidez. En realidad la utilidad de todo ese esfuerzo han sido las herramientas que se necesitaron para realizarlo, como el desarrollo de las comunicaciones, los satélites artificiales, el GPS, nuevos materiales, etc., que con su generalización posterior han cambiado profundamente a la sociedad. Es una nueva versión de “el medio es el mensaje”, la famosa frase de McLuhan.

Dentro de 10 años se habrán mandado 20 nuevas naves sin tripulación a Marte y para el año 2.040 apróx. se espera hacer el primer vuelo tripulado. Pero después de este largo esfuerzo, llegará un momento en que no se saque más provecho de ir hasta allá, salvo la aparición de las nuevas tecnologías utilizadas. Hay que descartar que el objetivo de viajar ahora a Marte sea su colonización permanente, salvo que estemos pensando en un futuro de cientos o miles de años.

El cebo para todo este esfuerzo es encontrar signos de vida extraterrestre, que lo presentan como un acontecimiento crucial de la humanidad. Nada más lejos de la realidad pues, confirmado que no hay seres vivos desarrollados fuera de la Tierra, lo más que se puede encontrar son restos de bacterias en el interior de rocas. Nada sorprendente que así fuera pues Marte tuvo durante millones de años unas características muy similares a las de la Tierra: actividad volcánica, campo magnético, atmósfera, agua líquida, etc., período de tiempo que en en nuestro planerta fue más que suficiente para que emergiera la vida pero Marte, al ser la mitad de tamaño que la Tierra, se enfrió antes no dándole tiempo a evolucionar, acabando como un planeta prácticamente inerte.

En el resto del Sistema Solar, solo hay agua líquida en un par de satélites bajo una capa de hielo de 40 Km. de infranqueable espesor que, aunque haya bacterias en su interior, serian de imposible comprobación pues en la Tierra la perforación máx. alcanzada es de 12 Km. de profundidad.

Y fuera del sistema Solar, ni hablamos. Si el Sol fuera un balón de futbol situado en el centro de la plaza de Toros de Madrid, todos los planetas cabrían en su interior. Y Alfa Centauri, la estrella más cercana a nuestro sol, sería otro balón de futbol situado en New York. La nave que viaja más rápido por el espacio (100.000 Km./h) y más alejada de la Tierra, es la Voyager 1, que se lanzó hace 40 años y salió hace poco del Sistema Solar (“de la plaza de toros”). Pensar lo que puede tardar a esa velocidad en llegar a la estrella (“a N.Y.”). Con las técnicas actuales se tardaría unos 80.000 años en llegar a Alfa Centauri. Se investigan motores iónicos, de fusión o velas solares, que pueden multiplicar su velocidad por 4, 10, o exagerando mucho hasta 100 veces, lo que reduciría el viaje en el mejor de los casos a solo 800 años. Y se trata solo de una sonda no tripulada.

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