El mal

Por Lluís Ronda

… el diálogo del mal es el conflicto, la guerra; el mal no tiene sentimientos, devasta la naturaleza y extermina pueblos y culturas; el mal considera la naturaleza objeto de explotación y de negocio…

Por Lluis Ronda

El mal pretende la paz con la fuerza de las armas; el mal confunde la victoria con la paz; el mal combate los terroristas con terrorismo; el mal preside la industria armamentística; terroristas y terrorismo comparten las armas democráticas del mal; el mal invade con bases militares oriente y occidente, ha colonizado el mundo; el mal es poder, es dinero; el mal invierte 4000 mil millones de dólares diarios en gasto militar mundial; el mal rinde culto a las armas; el mal no es humano, se enriquece con el sufrimiento y la muerte del inocente; el diálogo del mal es el conflicto, la guerra; el mal no tiene sentimientos, devasta la naturaleza y extermina pueblos y culturas; el mal considera la naturaleza objeto de explotación y de negocio; el mal es contaminación y cambio climático; el mal es capitalismo y neoliberalismo; el mal son tratados comerciales y globales hechos ley; la ley del mal es la justicia que nos sojuzga; el mal ya es una fuerza supranacional y preeminente; el mal gobierna los estados y las naciones; andamos los caminos del mal, respiramos el mal, trabajamos para el mal, consumimos por el mal… ¿Qué estamos haciendo? ¡Paremos! ¡Reflexionemos! ¡Pensemos! ¿Este planeta nos merece? ¡Liberémonos! Ninguna causa en el mundo merece una gota de sangre ¡Humanidad! ¡Dignidad! ¡Honestidad! ¡Solidaridad! ¡Derechos de la diversidad! ¡Unión en la diversidad! ¡Somos la tierra! ¡Somos naturaleza! ¡Somos uno! Nuestra conciencia pura está por encima de cualquier ley ¡Practiquémosla!

El planeta está enfermo, ¡Lo hemos envenenado! Porque no habrá salvación del ser humano sin salvación de la naturaleza. Es necesaria y urgente la revolución del espíritu humano para desconectar “el sistema”. ¿No veis la realidad desnuda? ¿Qué queda? ¡Revolución! Porque la realidad nunca engaña, nos ofrece su futuro, cierto, universal: ¡Nuestra muerte! Temprana o tardía. Así pues, ¿Qué pretendéis manipulando, instrumentalizando el tiempo, la vida? ¿No veis la realidad desnuda? ¡Nosotros somos tiempo!

El dogma es refugio de la presunta infalibilidad. Decidme, ¿Qué candidato os habla así? La demagogia es efímera en una sociedad culta. Decidme ¿A quién vais a votar? Decidme ¿De qué va a servir?

Si no cambiamos nosotros mismos, si no hay revolución, de nada. No habrá esperanza, sólo espera… hasta que la Madre Tierra haga justicia y condene “el mal” a su patíbulo. Y nosotros con él.

Ya ha comenzado la vista.

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