El más allá de la cooperación

El problema son las tardes, el problema del cooperativismo, del socialismo es que nos haría perder demasiadas tardes. La producción biopolítica nos ofrece la posibilidad de que hagamos el trabajo político de crear y mantener relaciones sociales en colaboración utilizando las mismas redes de comunicación y cooperación de la producción social, sin perder las tardes en interminables reuniones asamblearias.

   No es cierto que los seres humanos nos comportemos siempre de forma egoísta. La mayor parte de nosotros no lo somos. Al menos según Kahneman las dos terceras partes. Es decir, que devolvemos y estamos ansiosos por devolver los favores que recibimos y por cooperar. Sin cooperar no se pueden armar sistemas económicos como una empresa. Y nadie es más cooperativo que el Estado, es él, además de la mano invisible de esas dos terceras partes, los responsables del equilibrio de la economía. Cada vez que una gran empresa entra en dificultades le pide préstamos al Estado. Y el Estado se los da. ¿Por qué pensamos que la democracia puede pasar de la manía de cooperar? Tendríamos un capitalismo más justo pasando el cooperativismo también al consumo.

  La única respuesta que se me ocurre es que somos demasiados. Es decir que estamos en guerra. Para poner un “bío” delante de todo, para pensar desde la vida y su último logro, la conciencia hay que pensar como un microbiólogo. Generalmente los microorganismos interaccionan de una manera positiva o negativa; la neutralidad es poco frecuente y quizás sólo un fenómenos teórico. En una comunidad, dentro de una misma población, los microorganismos cooperan cuando las densidades celulares son bajas y compiten cuando son altas. Por otro lado entre diferentes poblaciones las interacciones positivas tienden a optimizar la utilización de los recursos disponibles y las negativas actúan como controles de retroalimentación, ya que impiden el agotamiento de los recursos y la consiguiente desaparición de una población u otra.

   Sal a la calle a hablar, sal a compartir, sal a cooperar hermano. Eso me digo, me digo que desde casa no se puede. Que leer y escribir no basta. Si puedo hacer oír mi voz, tengo razones para hablar. Si hablo y me siento atendido, tengo razones para seguir participando. Los problemas de acción colectiva surgen, casi siempre, cuando los individuos creen que importa poco que cooperen o no, que su participación de nada sirve ne la obtención de la empresa común. Cuando se compara el indiscutible costo de la cooperación con la irrelevancia de la acción desde el punto de vista público, la voluntad cooperativa se desalienta. Uno puede no sentirse vinculado votando en el foro nacional, o consumiendo en el mercado global, pero hay otros ámbitos, otros marcos para sentirse así.

  El aislacionismo es un vestigio del pasado, una manera de hacer periclitada. La cooperación es clave para la biopolítica actual. Y del mismo modo que en ecología es la estabilidad la que produce diversidad y no viceversa, no es la soberanía individual la que permite la cooperación, sino que es la cooperación interpersonal la que hace posible la soberanía de cada uno dentro de cada grupo. No la hay fuera de ellos. No seamos ilusos.

  Y hay que pensar que se puede ir más allá de la cooperación, cuando para que te vaya bien a ti le tiene que ir bien al otro. En ecología el más allá de la cooperación se llama mutualismo. Para ordenar las interacciones de menos a más:  Depredación, si te pillo acabo contigo. Parasitismo, vivo a tu costa cuanto más mejor. Competencia, si te va mal a ti a mi me va bien y viceversa. Comensalismo: Uno gana y al otro le da igual. Cooperación: ganan los dos. Mutualismo: su coevolución óptima implica al otro.

  Si pensáramos que nuestro amigo, nuestra familia, nuestra ciudad, nuestra sociedad estuvieran enfermos deberíamos pensar en curar, cuidar o en todo caso ayudar en algo poniendo a cooperar, a coevolucionar óptimamente hasta al Moro Muza, porque como dijo Hipócrates: La vida es corta, el arte largo; la ocasión fugitiva, la experiencia falaz y la decisión difícil. No basta con que el médico haga todo lo posible, sino que también debe conseguir que el enfermo, los asistentes y otras circunstancias cooperen con él.

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