El Luxemburgo de Jean-Claude Juncker, ¿parte final o nuevo comienzo?

Tras 18 años al frente del gobierno luxemburgués, Jean-Claude Juncker renunció recientemente a causa de revelaciones sobre irregularidades y abusos cometidos por el servicio de inteligencia del país (SREL), del cual él es considerado el máximo responsable político.

Durante una sesión de siete horas en el Parlamento, los diputados lo acusaron de no haber controlado las actividades del SREL como correspondía, y varias fuerzas políticas retiraron su apoyo, incluido su socio de coalición, el Partido Socialista Obrero (LSAP). El líder de los socialistas, Alex Bodry, afirmó al respecto que ante la gravedad del caso, Juncker estaba obligado a asumir las consecuencias, tras lo cual al político del Partido Popular Social Cristiano (CSV) no lo quedó más remedio que dimitir.

Según especialistas, se trata de un hecho inédito en el país más estable la Unión Europea (UE), de solo medio millón de habitantes y con la mayor renta per cápita de los 28 integrantes del bloque regional. De los acontecimientos actuales, solo se señala un antecedente que se remonta al año 1968, cuando se disolvió una coalición similar de socialcristianos y socialistas. «No obstante, la situación presentada ahora es única: el CSV, partido mayoritario con 26 escaños parlamentarios, se vio de pronto sin la posibilidad de encontrar un nuevo compañero de coalición después de la decisión del LSAP de hacer caer al gobierno», señaló el diario LÂ�essentiel.

Lo cierto es que los descubrimientos sobre las actividades del SREL conmocionaron a la nación, pues salieron a la luz pública delitos como malversación de fondos públicos y escuchas ilegales a altas figuras políticas del país, incluidos Juncker y el gran duque Henry (jefe de Estado). Sobre el asunto, el primer ministro refutó en su comparecencia ante el Parlamento varias de las críticas incluidas en el informe y afirmó que nunca dio consentimiento ni sabía nada acerca de las intercepciones telefónicas ilegales, citó una crónica online en vivo publicada en el diario Luxemburger Word.

A pesar de eso, no negó haber cometido algunos errores y aceptó que debió investigar más las actividades de SREL. «Pero yo no puedo controlarlo todo -agregó- «El peor reproche que me hago es haber dado instrucciones y no haberlas hecho cumplir. No me aseguré de que siguieran al pie de la letra mis disposiciones», comentó.

Por su parte, el historiador Denis Scuto analizó el conflicto desde una perspectiva estructural y señaló como un factor influyente las modificaciones en la conformación del Estado. «Nosotros hemos pasado del Estado liberal con un aparato en extremo reducido, a uno intervencionista con una administración y una burocracia cada vez más voluminosas, por lo cual crece la tendencia a que los altos funcionarios evadan el control político público», explicó. Asimismo, señaló, los errores de los servicios de inteligencia están relacionados con las circunstancias actuales, las cuales son muy diferentes a las existentes cuando esa entidad surgió. «El SREL nació evidentemente en un contexto de guerra fría que ha desparecido luego de la caída del muro de Berlín, en 1989.

La crisis actual se explica también porque esta institución ha continuado sus actividades de espionaje anclada en un contexto que ya no existe», consideró.

¿JUNCKER SALE DE LA ARENA POLÍTICA?

Aunque la acusación formal contra el jefe de gobierno se refiere a la falta de control sobre las actividades del SREL, al parecer en las críticas y reproches de los parlamentarios subyace un viejo reclamo: «el político dedica más tiempo a la política europea que a Luxemburgo», resumen los medios. «La oposición considera que el problema de Juncker es dedicar más tiempo a la política europea que al cargo para el cual ha sido elegido por los luxemburgueses. Y pueden tener parte de la razón», señaló el columnista Pedro G. Poyatos, especialista en temas de la UE.

Para el político conservador, continuó, los problemas europeos y los de su país eran los dos lados de una misma moneda, por lo cual trabajar a favor de la pervivencia del euro equivalía a hacerlo por los pensionistas y ahorradores del Gran Ducado. Juncker simultaneó labores de primer ministro con las de presidente del Eurogrupo desde 2005 hasta enero de 2013, rol que le ha dado su mayor protagonismo internacional y en el cual supo muy bien conjugar los intereses contrapuestos de los países del Norte y del Sur de Europa, consideró Poyatos.

En consecuencia, coinciden analistas, la actitud de los parlamentarios sería casi un ajuste de cuentas por viejo recelos, más allá de la posible veracidad de las acusaciones sobre falta de control. Al respecto, una internauta con el seudónimo Pierchen aseguró que los hechos recientes constituyen «un golpe de Estado preparado hace mucho tiempo».

Precisamente en los foros de las redes sociales muchos demostraron permanecer fieles a Juncker, como Frentz, quien opinó que el político «es y seguirá siendo uno de los hombres más amados en Luxemburgo y Europa». En tanto, Neiregirung adoptó una posición balanceada: «el señor Juncker ha hecho mucho por el país, pero es tiempo de cambiar, y eso es la democracia».

Ante un clima de incertidumbre, la pregunta se dirige hacia cuál será ahora la decisión del político, quien ya afirmó no aspirar a ningún cargo europeo. No obstante, pocos creen, dentro y fuera del Gran Ducado, que su dimisión suponga el final de su carrera política, estimó Poyatos. En este sentido, circulan versiones según las cuales Juncker encabezará las listas de candidatos de su partido en las elecciones anticipadas, previstas para el 20 de octubre de este año.

Al diputado del CSV Claude Wiseler, la próxima cita en las urnas no le provoca miedo, pues «Jean-Claude Juncker estará a nuestra cabeza, eso no tiene dudas, para mí. Tengo absoluta confianza en él», sostuvo. Por su parte, Luc Frieden, también del CSV, declaró que será candidato y estarán todos unidos detrás de Jean-Claude Juncker. «Estoy contento de que en las elecciones el pueblo pueda desempeñar su rol de decidir. Recomenzar ahora nos permitirá disponer de un programa para administrar mejor el país en los próximos cinco años», apuntó.

*Periodista de la redacción Europa de Prensa Latina.

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