El lince: «El gobierno español ve el coronavirus más como una crisis económica que como una crisis social y sanitaria»

Un neoliberalismo que ha desmantelado el sector público, que ha desmantelado el sistema de protección social y donde el interés privado domina la vida económica y, por lo tanto, social.

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    Ahora que China ha logrado derrotar al coronavirus es el momento de abordar otras cuestiones. Las críticas de algunos «progres» por la forma en que lo ha hecho, controlando a la población del principal foco, – como si no se hiciese en otras latitudes como en el Estado canalla, más conocido como España, donde en Catalunya, por ejemplo, el reconocimiento facial de las personas ha permitido a la policía encausar a 600 manifestantes, días y semanas después de haberse producido esas manifestaciones y recabar datos de al menos otros 2.000, que se sepa, aunque seguramente serán muchos más- es una de ellas. Ya lo abordaré. Ahora no.



     Ahora es el momento de contraponer modelos, de cómo un capitalismo sui géneris, el chino, ha sido capaz de lograr la derrota del coronavirus mientras que se extiende como una mancha de aceite por todo el mundo. Y se extiende porque el neoliberalismo es el aliado más efectivo de la que ya ha sido considerada pandemia.

     Esta extensión pone en cuestión la efectividad del sistema capitalista y del llamado libre mercado en la regulación de aspectos esenciales de la sociedad. Uno de ellos, si no el principal, es la saludChina cerró fábricas, empresas de todo tipo y primó la salud de sus ciudadanos. En los países capitalistas afectados, y voy a hablar de Italia de forma expresa, la patronal presiona al gobierno -y el gobierno ha cedido- para que se mantengan abiertas las fábricas y empresas.

   China confió en su sistema de planificación (el socialismo con características chinas) y utilizó todos los recursos necesarios para parar la epidemia, sin prestar atención a la pérdida de ganancias, de mercados y sin preocuparse del enriquecimiento privado. Lo prioritario era otra cosa. En Italia (y en el Estado español, que está siguiendo casi milimétricamente lo que hace Italia) el gobierno ha suspendido cierto número de actividades e impuesto restricciones a la circulación, pero no se atreve a ir más allá.

     Italia, España y todos los países occidentales lo están entiendiendo al revés: ven en el coronavirus una crisis económica antes que una crisis social y sanitaria. Eso es el neoliberalismo en estado puro. Un neoliberalismo que ha desmantelado el sector público, que ha desmantelado el sistema de protección social y donde el interés privado domina la vida económica y, por lo tanto, social.

     En esas se está. En China la mayoría del personal sanitario fue voluntario, en Occidente no ocurre lo mismo y en China se construyeron hospitales dando ejemplo al mundo mientras que en Occidente pronto estarán saturados. Allí hubo un sentimiento de solidaridad y compromiso, en Occidente empieza a criticarse la falta de personal sanitario y de plazas en los hospitales. A lo más que llegan es a intentar que los hospitales privados «se sumen», cosa que hasta ahora no ha ocurrido.

      China ha dado tiempo al mundo y el mundo lo ha desaprovechado, esperando que el coronavirus derrumbase la gran amenaza -ya realidad- para la hegemonía occidental. Pero China ha puesto relieve que donde hay gasto social se puede manejar bien una crisis. Es el triunfo de un país con un capitalismo sui géneris puesto que mantiene un modelo de planificación económica que ha demostrado ser muy superior al modelo de «libre mercado» neoliberal. Vamos a ver, casi lo estamos viendo ya, cómo quienes hasta ahora se regodeaban del coronavirus en China comienzan a alabar los métodos utilizados por China. Y vemos cómo está comenzando ya el debate sobre el retorno del Estado, que ha sido casi destruido por el neoliberalismo.

    Sólo gracias a esa planificación ha sido posible tomar las medidas de salud, de producción, económicas necesarias para controlar la epidemia y limitar los daños. Gracias a eso se implementó la cuarentena de forma exitosa, se planificaron los desplazamientos y se impusieron reglas precisas para anticipar en lo posible y prevenir el desarrollo de la epidemia.

    China bloqueó la producción, pero salvó a la población. La patronal occidental no está por la labor de perder ni un céntimo. Prevalece la ganancia a la salud. Pero comienza a haber respuestas: huelgas espontáneas de trabajadores, al margen de los sindicatos. Es el caso de ItaliaAnte la imposición de la patronal italiana de no detener la producción y circulación incluso de bienes no esenciales, y aceptarlo el gobierno, la respuesta obrera no se ha hecho esperar. En empresas como Electrolux, Iveco o Piaggio los trabajadores han declarado la huelga inmediata.

    Como digo, son iniciativas espontáneas y al margen de las directivas sindicales y se dan en al menos tres regiones italianas. Pero lo bueno es que se están extendiendo. La consigna es «SOS», que en italiano significa Salud, Empleo y SalarioSe piden equipos de protección, respetar las distancias de seguridad y, si es necesario, paralizar la producción si hay algún trabajador infectado sin por ello perder el salario.



      Por supuesto que en el Estado español se está muy lejos de esto. Y lo mismo en otros lugares.

http://canarias-semanal.org/art/27106/el-lince-el-gobierno-espanol-ve-el-coronavirus-mas-como-una-crisis-economica-que-como-una-crisis-social-y-sanitaria
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