El imperio del liberalismo autoritario

Publicidad

Por Iñaki Urdanibia

No cabe ninguna duda de que el capitalismo tiene una capacidad acomodaticia, y hasta camaleónica , extraordinaria. A pesar de las anunciadas crisis que desde antiguo anuncian su derrumbe, éste sigue funcionando, mal que bien, dando la impresión de que preciosamente su habitat ideal es la crisis. En su capacidad de travestirse, no le duelen prendas en tomar para sí algunas de las propuestas que se han presentado como alternativas ( véase el caso palmario de la autogestión)para haciéndolas suyas , anularlas haciéndoles perder todo du potencial mordiente transformador. Siempre siguiendo la práctica de le bâton et la carotte, aunque usando más bien del primero de manera, eso sí, solapada…menos cuando llega el caso en el que se recurre a su uso descarado.

De los diferentes pasos que ha dado el capitalismo y sus gestores, disfrazados de liberales, trata el lúcido libro de Grégoire Chamayou. « La société ingouvernable» ( La fabrique, 2019). No se ha de obviar la dedicación profesional del autor: agregado de filosofía e investigador en el CNRS en Lyon, para ver que su óptica se detiene en no pocas ideas provenientes de la filosofía que influyen o se inminscuyen en la marcha y en los giros que se han ido produciendo del campo del sistema capitalista-liberal. Con tal fin, y como ya queda señalado desde el propio título, el centro de análisis y seguimiento pormenorizado del arte de gobernar va a guiar sus pasos, concediendo especial atención a los cambios experimentados en el mundo de los negocios, comenzando por el empresarial, en especial en Estados Unidos y en Gran Bretaña, a partir de los años 1960 – 1970. Cambios que bajo la careta amable no esconden sino más explotación y recortes, al hacer que los propios trabajadores se vean implicados, o se trate de hacerlo, en la marcha de las empresas. La travesía con el fin de esclarecer la verdadera genealogía de los nuevos artes de gobernar es de un detalle apabullante, como queda demostrado en las innumerables lecturas que Chamayou realiza, y expone, de textos calves de los varillas empresariales, ideológicos y políticos.

A través de la marcha, tras los primeros gritos de alarma sobre la ingobernabilidad de las sociedades al uso, lanzada por el célebre Samuel Huntington ( sí el del choque de las civilizaciones ), las medidas para mantener el barco a flote se sucedieron a velocidad de crucero, en un cruce de crecientes movilizaciones y regulaciones, tanto en el campo social como medioambiental, las medidas contra los movimientos de protesta no se hicieron esperar hasta el punto de alcanzar cotas elevadísimas de autoritarismo disfrazadas de caretas de tintes sociales y hasta solidarias…es como aquel lema de hace unos años de que cuando un bosque se quema algo suyo se quema ( a lo que el Perich con su chispa habitual, añadía: señor marqués); la copla es que la empresa y los negocios son de todos, y que si se hunden nos hundimos todo, lo que se da una invitación a participar, creando formas de apariencia cooperativa, que va acompañada de una guerra sin cuartel a los sindicatos, tratando de limar sus aspectos más reivindicativos, y logrando que éstos en el mayor de los casos pasen a colaborar con las iniciativas empresariales ( los casos de CCOO y UGT a nivel estatal, y más en concreto en el caso de Euskadi , jugando el papel de bomberos de las luchas, resulta paradigmático); hacen eco a estas tendencias aquellas pinceladas spinozistas de Deleuze et Guattari cuando al unísono con al autor de la Ética, se preguntasen en el Anti-Edipo: « ¿ Por qué los hombres combaten por su servidumbre como si se tratase de su salvación?». Se clama desde las filas del extremo liberalismo empresarial contra el control del Estado sobre la iniciativa privada, lo que conduce a situaciones de las que la selva de las decisiones arbitrarias cope cada día más posiciones, y las desregulaciones campen por sus respetos, de este modo ante la aparente, y voceada, fobia al Estado lo que de hecho se produce es una verticalización del poder en lo que se refiere a servicios públicos, que quedan en manos privadas evitando así cualquier forma de control sobre sus posibles, y factuales, tropelías…A final, en la práctica se puede comprobar como el ideal para estos pretendidos críticos de la injerencia del Estado no hizo ascos a las políticas de Pinochet o , por la misma época, al gobierno argentino: medidas ultra-liberales bajo el manto de un Estado fuerte.

La moviola que aplica el ensayista nos conduce a la genealogía y desarrollo de la situación en la que nos encontramos, evitando con sus aclaraciones que se pueda caer en interpretaciones catástrofistas ( que asemejarían los cambios económicos y sociales con los fenómenos propios de la naturaleza); en esa tarea no resulta baladí el recurso a las ideas de los intelectuales orgánicos de las clases dominantes, por adoptar los términos de Antonio Gramsci, y da muestras de cabal conocimiento de los primeros gritos de alarma que se sucedieron al otro lado del charco ante el peligro de que las masivas protestas dieran al traste con el sistema del capital, y las medidas que trataban de paliar que entonces comenzaron a abundar no tienen , hasta el momento, fecha de caducidad, ya que siguen vivitas y coleando, con diferentes lavados de cara y oportunos y cuidado maquillaje: no es extraño todavía hoy, en este orden de cosas, en día presentar la auto-regulación del mercado como una ley de tanto calado como la de la gravedad que explica la caída de los cuerpos, cuando de hecho lo que oculta este supuesto mecanismo son las decisiones autoritarias que se imponen desde arriba tratando de neutralizar el descontento elaborando estrategias de asfixia ( avec visage humain, trop humain)…« la genealogía del poder patronal oculta sin embargo una dimensión esencial de la actividad autónoma de los trabajadores, privilegiando una lógica supuestamente heterónoma de los trabajadores [ que por ellos mismos son incapaces de organizar cualquier cosa sin el mando de los especialistas]…», provocando para vender tal mercancía podrida el recurso a métodos policiales, que dividen a los trabajadores, al hacer que algunos convencidos de la bondad de las propuestas empresariales se conviertan en , además que cómplices en vigilantes de los trabajadores disconformes…y en ese caso no se puede aplicar aquello de Roma no paga a los traidores, sino que quienes traicionan a sus compañeros reciben parte de los opíparos beneficios acumulados. Frente a la aludida estrategia urdida por la patronal y sus lacayos – que oculta las abismales diferencias entre propiedad y gestión- , Chamayou elabora con paciencia y detalle la verdadera cara de la estrategia, oponiéndoles una que se basa en la realidad de los hechos y los discursos correspondientes. Resultan reveladoras el carácter tramposo ad nauseam de los teóricos de la cosa que en su labor de consumados plumíferos a sueldo, confundan a Kant con Platón , sofismas con sofistas, y así…como puede verse en las páginas 126 y siguientes: un deslumbrante ejemplo del carácter falaz y embustero de quienes diseñan las estrategias de supervivencia del sistema para lo que no reparar en gastos a la hora de faltar a la verdad y el recurso a otros medios menos teóricos y más prácticos

Si en los años señalados con anterioridad , fue en 1975 ante la Comisión trilateral, cuando el nombrado Huntington ( luego vendrían los Hayek y epígonos que llegaban a alabar al mismísimo Pinochet), anunciase el posible derrumbe, el panorama era inestable ( vísperas de la crisis del petróleo, reivindicaciones en pos de una mayor autonomía, despertar de las luchas en el terreno del sexo, luchas anticoloniales, ocupaciones de fábricas precedidas de huelgas salvajes, etc., …) y el sistema parecía hacer aguas, el peligro venía – según el prohombre y sus defendidos, los patronos – menos del lado de la poca o de la deficiente democracia sino del exceso de ella ( Jacques Rancière hablaba , y denunciaba, el odio a la democracia), la democracia en demasía no convenía al mantenimiento del edificio; fue entonces cuando surgió una nueva ciencia llamada del management ( coincide en el tiempo las pesquisas foucaultiana sobre el arte de gobernar) a cuya lectura dedica Chamayou dedica no pocas páginas. Trabajos cuya meta fundamental era la creación de trabajadores y empleados dóciles que ante el temor de quedarse en la calle caían, y caen, en las redes de la dominación, prestando, vellis nolis, su complicidad con los intereses de las clases dominantes que, desvelaba Heller, al señalar que « un liberalismo autoritario es un autoritarismo socialmente asimétrico. Todo depende de a quien beneficie: fuerte con los los débiles, débil con los fuertes».

La pretensión del autor queda clara: a través de su labor desenmascadora ( no privando al lector de aquellos aspectos presentes en los textos-guía del management, ultra-violentos y despiadados) de las estrategias del liberalismo rampante tanto en los ámbitos sociales, como ecológicos, económicos o políticos, con el fin de aislar a los trabajadores unos de otros, asustarlos por medio de amenazas de precariedad, presta un instrumento para las luchas, centrando su ensayo en el campo que Louis Althusser calificase como práctica teórica , en una firme apuesta por la emancipación popular y por la necesidad de una guerrilla rebelde… organizada en redes de activistas, que adoptando las formas reticulares, rizomáticas, moleculares, hiciesen posible zancadillear el poder imperial de la disciplina liberal a pesar de la asimetría de las fuerzas en litigio, o en combate…desmitificaciones las llevadas a cabo por Grégoire Chamayou que se proponen servir para « saber de dónde repartir hoy: contra la liberalización autoritaria, reabrir el campo de la autogestión».

También podría gustarte

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More