El Imperialismo y el ascenso de la derecha tradicional

Por ABP ecuador

El problema real está en el modelo de organización popular y de base, que consolida el proceso de unidad histórica de las clases explotadas, para el desarrollo de un nuevo momento político

La revolución es una obra política. Es una realización concreta. Lejos de las muchedumbres que la hacen, nadie puede servirla eficaz y válidamente. La labor revolucionaria no puede ser aislada, individual, dispersa. Los intelectuales de verdadera filiación revolucionaria no tienen más remedio que aceptar un puesto en una acción colectiva.

José Carlos Mariátegui

 

Vivimos graves momentos para el continente y la humanidad. Cómo nunca en nuestra historia nos enfrentamos ante la posibilidad de una agresión de los Estados Unidos a Venezuela bolivariano; su dimensión es escalofriante, ya que no se trata de una operación de boicot o sabotaje, sino de provocar una guerra análoga a las que se han dado en Siria, Libia o Irak, abriendo un complejo escenario para América Latina.

Con el ascenso de la extrema derecha de corte fascista en el poder imperial, y su decisión estratégica de retomar el escenario de América Latina, abandonado durante el gobierno de Obama, y asumido por China desde una perspectiva de comercial y financiera, los gobiernos progresistas son cada vez más escasos y se encuentran enclaustrados ante la arremetida norteamericana, quienes han tenido la capacidad de reposicionar a las oligarquías locales a través de estrategias de marketing político, ataques mediáticos,  la corrupción, la manipulación de la matriz de opinión y la judicialización de la política, esto con el fin de remontar las victorias populares de las dos décadas pasadas, tomando como punto de arranque la victoria de Hugo Chávez en 1998.

Hay quienes hablan de un fin del ciclo de los gobiernos progresistas en América Latina, lectura incorrecta en medida que asume que el desarrollo de la lucha popular no es dialéctica, sino parte de ciclos mecánicos, en donde los procesos van gradualmente cambiando en relación a las figuras políticas que condensan ese momento histórico. Más esta lectura nos advierte un error fundamental de nuestros procesos que va más allá de la dependencia de una figura política fuerte: el anclaje como economías subordinadas y dependientes a los mercados internacionales. Es justamente nuestro rol como proveedores de bienes primarios, como el petróleo, lo que nos ancla a los ciclos de acumulación y destrucción del capital internacional. Por lo tanto, no hay ciclos de los gobiernos progresistas, sino grandes ciclos económicos, de acumulación, reinversión y destrucción, los cuales nos afectan por el rol que se nos asignó desde la consolidación colonial del capitalismo.

Esta realidad nos debería a poner a debatir asuntos como ¿En factible el desarrollo de un proceso revolucionario enclaustrado en el modelo de Estado Nación heredado desde los complots políticos de Santander o Flores, los que han sido base para la consolidación del Estado moderno de la oligarquía criolla? ¿Podemos seguir sosteniendo que la lucha popular se debe encaminar a la reforma social del Estado Burgués y no a su destrucción como herramienta de opresión histórica? ¿Podemos controlar el proceso revolucionario sin el desarrollo de la base económica necesaria para la transformación popular, esto es el avanzar hacia la industrialización en detrimento de las exportaciones de materias primas?

¿Cómo construir una alternativa nuestra, que refleje nuestras necesidades y tensiones, diversidad y posibilidades? Así como lo señala Simón Rodríguez (1842) cuando sostiene: “¿Dónde iremos a buscar modelos? La América española es original. Originales han de ser sus instituciones y su gobierno. Y originales, los medios de fundar uno y otro. O inventamos o erramos” (Sociedades Americanas)

El imperialismo.

En este 2018 se dibujan ya los dos modelos de dominación globales, el primero bajo el signo tradicional del imperialismo occidental, y el segundo en ascenso, bajo el desarrollo y la proyección de un imperialismo de nuevo tipo comandando por China. De esta contradicción es necesaria una síntesis superadora, la que no nacerá de forma pacífica como nos lo enseña el materialismo histórico.

Los elementos más notorios de la contradicción de los modelos de los dos gigantes se lo pueden entender en relación concreta a la forma de acumular riqueza, mientras China está enfocada en el desarrollo de los mercados para la colocación de su producción, los Estados Unidos, acaban de pasar una reforma tributaria que permite a los más ricos tener millonarios recortes impositivos, aumentando la emisión de duda, que ya es grave y puede conducir a una crisis montería sin precedentes en nuestra historia moderna.

 Actualmente la deuda pública, de EE.UU. supera los 14 billones de dólares, (esto significa 14.000.000.000 millones en deuda interna en nuestro sistema contable), mientras que también deben de forma adicional casi 6 billones son deuda externa. Esta deuda tiene dos niveles, la pública, que supone papeles de valor comprados por inversionistas, corporaciones, organismos administrativos locales y gobiernos de Estados, y el sistema de la Reserva Federal y gobiernos extranjeros y la segunda implica papeles que pueden estar en manos de otras instituciones federales.

En este escenario China, nuevamente es un actor fundamental, pues ellos representan un poco más de 1/6 del total de los préstamos, esto es 1.2 billones de dólares, dándoles la capacidad en el futuro de atacar a la moneda norteamericana, eso claro a riesgo de que su reserva monetaria caiga también porque está en dólares.

En cuanto al frente externo del imperialismo, está caracterizado por las tensiones bélicas, el terrorismo, los flujos migratorios incontrolables y el ascenso de la extrema derecha. Bajo estas cuatro caracterizaciones es que podemos entender que el conflicto por el sistema mundo que antes se daban desde las periferias, en este momento, se empieza a desplazar hacia el centro del imperialismo y cada vez con mayor recurrencia.

Por su lado China está enfocada en el desarrollo de una política diplomática basada en la inversión; En términos de desarrollo económico impulsaron el Asia Infraestructure Investment Bank (AIIB) competencia directa del Banco Mundial y el Banco Asiático de Desarrollo, ya que tiene el permiso para prestar 2,5 veces su capital de 100.000 millones de dólares y tiene 47 países miembros, pero con un enfoque diferente, que no está basado en la reducción de la pobreza, sino el  mejoramiento de la infraestructura.

La influencia de  China va desplazando a los Estados Unidos, incluso dentro del mismo bloque imperial occidental. A partir del 1 de octubre de este año el renmimbí (conocido como Yuan Chino) entrara en la cesta de monedas que componen los derechos especiales de giro, elevando el estatus de la moneda al del Dólar de los Estados Unidos, el Euro, el yen japonés y la libra esterlina británica. Esta decisión implica la plena integración de la economía de la República Popular de China hacia el sistema financiero mundial, dando una aceptación tácita al poderío que esta nación tiene en los flujos de comercio internacionales. La implicación fundamental está en la declaratoria como “moneda de libre uso”, ya que potencia el rol importador y exportador de la economía china, que significa el 30% del Producto Interno Bruto mundial, por lo tanto hay esta moneda tiene más facilidades para saldar transacciones internacionales y el Fondo Monetario Internacional podrá dar créditos internacionales en reminbis.

En este sentido que China tienen una perspectiva de unidad mundial y desarrollo de las relaciones comerciales a través de la iniciativa de la “nueva ruta de la seda”, que unirá por ferrocarril, carretera y barcos, Asía, Europa, el norte y el sur del mar de la China, con el Océano índico y el Mediterráneo, con una inversión total de 150.000 millones de dólares, involucrando a 65 países, 66% del territorio mundial y 4.500 millones de personas; se debe tomar en cuenta la apuesta de desarrollo de China, la que al momento está enfocada en el desarrollo científico, actualmente supera a la Unión Europea en gasto de investigación y desarrollo, en relación de su PIB, además que al momento produce el mismo número de publicaciones científicas que los Estados Unidos, pero actualmente lo supera en doctorados en ciencias naturales e ingeniería.

En este marco el conflicto central de posiciones políticos desde el proyecto imperial occidental se desarrolla en primer lugar en el mercado petrolero y energético, como lo observamos actualmente en medio oriente, ya que una vez que los países productores con los que China tienen relación, ya no deberán pasar por el dólar como moneda de intercambio sino generar de forma directa pagos en la moneda China, se está sacando a los gringos de la ecuación económica. Se debe tomar además en cuenta un factor fundamental: el reminbi está basado en el patrón oro, tal como el dólar hasta inicios de la década de los setentas, lo que lo hace aún más atractivo para el intercambio internacional.

El acenso de la derecha tradicional en el continente.

La tendencia en el mundo es la consolidación de China como potencia, a partir de que los Estados Unidos abandonaron el proyecto comercial en el Pacífico (TPP) han vuelto su mirada al control de la región en una reedición de las políticas de Monroe, dejando en claro que ellos disputaran la creciente influencia regional de Rusia y China. En la última gira del Secretario de Estado Rex Tillerson, quedó claro que las relaciones que generaran en nuestro continente están enfocadas en el desarrollo del comercio y de la política de seguridad hemisférica.

Así, Tillerson visitó México, Argentina, Perú, Colombia y Jamaica, dejando en claro que se volverán a prácticas de la guerra fría, en donde la prerrogativa en la consolidación de un área exclusiva de intervención por parte del imperialismo norteamericano en contra de las otras potencias mundiales.

En este marco se ha desarrollado un retroceso importante de los gobiernos progresistas, sea vía de golpes institucionales, como los que han sucedido en Brasil, o través del recambio de políticos de una pretendida nueva derecha, que tiene  los mismos elementos que la antigua: pactos inter-oligárquicos y una adicción a las directrices del imperialismo norteamericano.

La contradicción entre los gobiernos progresistas y la derecha en ascenso, se ha enmarcado dentro de una diputa mediática y de sentidos, las cuál van ganando ellos. Así, últimos hechos como que el grupo de Lima tenga la capacidad de sugerir al gobierno peruano que no invite al presidente constitucional y democrático, Nicolas Maduro, a la cumbre de las Américas, es un sin sentido, que cobra dimensiones peligrosas para la región.

El problema real está en el modelo de organización popular y de base, que consolida el proceso de unidad histórica de las clases explotadas, para el desarrollo de un nuevo momento político, que pueda efectivamente defender el proceso de transformación estructural de las realidades de esta parte del continente y su transición hacia el socialismo y reconfigurar los sentidos de lo progresista radicalizando sus contenidos y rompiendo la contradicción interna.

Segundo Mera / ABP Ecuador

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