El ICAMS ve la fatiga crónica como en el año 1933… “No es evaluable”

Por Kaos. Derechos Humanos

Dice Clara Valverde de la Lliga SFC/SSC: Invitamos a los médicos del ICAM a hacer algo tan radical como … ponerse al día. El Síndrome de Fatiga Crónica / Encefalomielitis Miálgica está investigada y publicada desde el año 1934.

Las investigaciones sobre el SFC / EM se publicaron en The Lancet en 1959
(The Clinical Syndrome Variously Called benigna Myalgic Encephalomyelitis, Iceland Disease and Epidemic Neuromyasthenia. Acheson ED. Am J Med 1959: 569-595)
De 1934 a 1990 hubo 63 epidemias de SFC / EM.
La OMS clasificó el SFC / EM 1969 con el código ICD-10 G93.3
Los primeros criterios para diagnosticar el SFC / EM son de 1988 (Criterios de Ramsay).
Desde entonces se han elaborado criterios más al día y se han publicado millones de artículos, libros y manuales sobre el SFC / EM.


Un excelente artículo de Anna Celma en La Directa:

Altas médicas y colectivos vulnerables en riesgo de exclusión social
Trabajadoras de empresas públicas y afectadas por enfermedades crónicas degenerativas poco reconocidas, como la fatiga crónica o los Síndromes de Sensibilidad Central, denuncian vulneraciones de sus derechos laborales y sanitarios.
Después de la reunión, de este lunes 7, entre secretariados de la Confederación General del Trabajo (CGT) y miembros del Departamento de Salud y del Instituto Catalán de Evaluaciones Médicas y Sanitarias (ICAM), la Directa ha tenido oportunidad de hablar con las sindicalistas participantes. En la reunión se encontraron Alex Tisminetzky, secretario de Salud Laboral de la CGT, y Elisenda Pardo, miembro sindical de Correos, con la subdirectora general del ICAM, Consuelo Lemonche, y con el Director de Servicios del Departamento de Salud, Xavier Rodríguez. En particular se habló de algunos colectivos que, hoy en día, sufren un alto riesgo de exclusión social debido a las altas médicas y las consecuencias laborales que se derivan. Nos referimos a las trabajadoras de empresas públicas como Correos o el personal de los Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB), entre otros.
Pero también a las afectadas por enfermedades poco reconocidas, como las enfermas que sufren fatiga crónica o
Síndromes de Sensibilidad Central.
Correos, TMB y el riesgo de exclusión social
En casos como los de TMB o Correos, por ejemplo, hasta ahora la respuesta del ICAM había sido señalar a las Mutuas de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales de la Seguridad Social como las responsables de solicitar las altas médicas de personal que, pese a no haberse recuperado, se verían forzados a reincorporarse a sus puestos de trabajo o bien ver en riesgo su plaza. Así mismo lo habría hecho Lemonche en la reunión de este pasado lunes 7 de diciembre. “Pero esto no es cierto, porque si bien Muface es la entidad gestora de todo el funcionariado, cada vez hay más personal laboral en las plantillas de Correos y actualmente superan la cifra de funcionarios. Este personal laboral no va a parar a la mutua, sino que es gestionado por el ICAM “, nos explicaba Elisenda Pardo.
En concreto, las repartidoras de Correos tienen muchas dificultades en conseguir que se les reconozcan enfermedades profesionales surgidas por el tipo de actividad que deben llevar a cabo en su oficio. “Codos de tenista, hombro doloroso, tuerce-duras de rodillas, afectaciones en la espalda, desde lumbalgia hasta vértebras rotas … son afectaciones que se les dice, a las carteras, que no provienen de su oficio. Pero no es verdad “, afirma Pardo.
“Pedimos la contingencia y no siempre se nos da, al contrario. Yo he conocido trabajadoras con operaciones pendientes, a los pies, y que se han visto forzadas a trabajar a pesar de su situación. Otros casos, como el de una trabajadora que se negó a reincorporarse por el dolor que padecía, se ven obligados a pedir excedencias voluntarias o dejar el trabajo. No hay más salidas “, resume Pardo.
Las repartidoras de Correos no consiguen que se les reconozcan las enfermedades derivadas de su profesión, como el codo de tenista, el hombro doloroso o varias afectaciones en la espalda
En casos así, además, quedan pendientes de concursos de traslado para poder encontrar una posición, dentro de Correos, que se pueda compaginar con las afectaciones que sufren. Por supuesto, sin embargo, hacer la solicitud de un cambio de lugar no implica recibirlo ipso facto. “Además, si hay traslado, a menudo se reducen horas de reparto, pero no se eliminan por completo. O bien se les obliga a cambiar a atención al cliente, donde pasan de cinco días laborales a seis. Alguien con fatiga crónica como puede ir a trabajar seis días de la semana? “, se pregunta Pardo.
La salida a estas situaciones desesperadas? la vía judicial. “Cuando vamos a juicio, recibimos sentencias favorables”, dice Pardo, “pero el problema es que no todo el mundo puede recurrir a los juzgados, por falta de conocimiento, de tiempo, de dinero, de fuerzas … es un colectivo que, en definitiva, se encuentra en riesgo de exclusión social. En pocos meses, pueden perderlo todo, siendo enfermas crónicas que han quedado desamparadas “, denuncia esta delegada sindical.
Las altas médicas ponen en riesgo la vida propia y la de los demás
El caso de Isabel, conductora de la TMB, es destacable. Debido a una operación, de la que ha sufrido muchas consecuencias, ha quedado incapacitada para ejercer su profesión hoy en día. “Las secuelas que he sufrido son inusuales, pero muy dolorosas. Tengo afectación de cintura para abajo, con problemas urinarios, una fibrosis muy extendida, una hernia … todo ello, me hace sufrir muchísimo en mi día a día. Me exige, si quiero recuperar, que haga una larga rehabilitación, por lo debo acudir tanto en el Hospital del Mar y el de la Esperanza, como consultorios privados. Me afecta particularmente a la pierna derecha, con la que uso el freno “, nos explica Isabel por teléfono.
Las altas médicas sin criterio clínico pueden poner en riesgo la salud propia y la de otras personas en casos como el de Isabel, conductora de la TMB
Su demanda es clara: una incapacitación temporal para garantizar una correcta recuperación, tal como su médico le recomendó. El ICAM, sin embargo, le denegó y le dio el alta médica a finales de noviembre, forzándola a reincorporarse al trabajo. A pesar de todo, Isabel sólo aguantó dos horas al volante del autobús, teniendo que abandonar su puesto de trabajo por los dolores. “Me gusta mi trabajo, quiero volver cuando esté recuperada. Ahora, sin embargo, estoy poniendo en riesgo mi vida, mi salud, y la de las personas que viajan en el bus conmigo. No entiendo cómo es posible que, sabiendo cuál es mi profesión, el ICAM diga que los informes médicos que le he presentado no son válidos. No son médicos, no cuidan a las enfermas, a las personas “, denuncia Isabel.
“Se sitúa a las trabajadoras como culpables del absentismo laboral. Pero, desde la CGT consideramos que el foco de responsabilidad no son las trabajadoras, sino las condiciones de trabajo que éstas tienen”, defendía Ermengol Gassiot, Secretario General de la CGT, con quien hemos hablado después de la reunión entre el ICAM y este sindicato.
Por el ICAM, la fatiga crónica “no es evaluable”
Las afectadas por enfermedades de Síndrome de Sensibilidad Central o de fatiga crónica comparten otro impedimento para recibir las prestaciones que necesitan para garantizar una vida digna. Debido a la falta de especialistas, la atención sanitaria que reciben a menudo es deficitaria, pero además, el ICAM no reconoce ni siquiera las pruebas clínicas que las especialistas llevan a cabo, sean médicas de atención pública o privada.
Hay pocos centros donde se pueda recibir un seguimiento y un tratamiento idóneo de estas patologías y síndromes: el Hospital de Vall d’Hebron y el Hospital Clínico, entre otros, pero discriminan a las pacientes según zona de residencia y no todo el mundo tiene acceso garantizado. Sin embargo, ni siquiera estas facultativas parecen tener el reconocimiento del ICAM, ya que rechazan sus informes médicos y diagnósticos. Según nos contaban los miembros de la CGT, Lemonche habría afirmado durante la reunión que enfermedades como la fatiga crónica “no son clínicamente evaluables, no hay pruebas que puedan demostrar que una paciente las sufre y que son lo suficientemente graves para incapacitar laboralmente. Por tanto, no se pueden dictaminar bajas o incapacitaciones por causa de estas “.
El ICAM afirma que las enfermedades como la fatiga crónica no son clínicamente evaluables, a pesar de que numerosas sentencias judiciales han forzado este ente catalán a reconocer estas patologías
Aaixò quedaría en entredicho porque, como explicaban enfermas de Síndromes de Sensibilidad Central y de fatiga crónica en la Directa 395, sí hay maneras de demostrar sus patologías y el grado en el que se ven afectadas. Sea a consultorios privados o públicos, hay toda una batería de pruebas que pueden determinar diferentes síntomas y efectos de las enfermedades que padecen. De nuevo, es gracias a la vía judicial que parece que estos informes médicos recobran, por arte de magia, su validez y su peso científico ante los tribunales médicos del ICAM.
Lamentablemente, no todo el mundo tiene la fuerza, la capacidad o el tiempo para afrontar estos arrecifes en una cotidianidad ya vulnerable a causa de las enfermedades. Vulnerabilidad y exclusión social que a menudo se ven incrementadas por estos laberintos y muros burocráticos que el ente catalán de evaluaciones médicas construye en torno a las enfermas.
IMAGEN DE PORTADA: Els membres del sindicat CGT Ermengol Gassiot, Secretari General; Alex Tisminetzky, Secretari de Salut Laboral; Elisenda Prado, membre sindical de prevenció a Correus; i Saturnino Mercadè, sindicalista de TMB – Anna Celma

https://directa.cat/altes-mediques-collectius-vulnerables-en-risc-dexclusio-social

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