El himno de la rubia tonta

Por Carlo Frabetti

No es casual que la sonrojante letra de la rubia tonta nacional incluya los consabidos tópicos fascistas. Fascistas, sí, porque estar orgulloso/a de algo implica considerar que ese algo es mejor que sus alternativas, y alguien que crea que ser español es mejor que ser portugués, colombiano o turco, solo puede ser un idiota o un facha.

Por Carlo Frabetti

No es casual que el mito del superhombre ario alto y rubio coexista con el mito de la rubia tonta más desarrollada a lo ancho que a lo alto, pues en ambos casos se destacan las características que el patriarcado supremacista considera deseables en uno y otro sexo: músculos y agresividad en los machos, ingenuidad y curvas en las hembras; y, por descontado, supuesta “pureza racial” en unos y otras, sin más contaminación melanínica que la debida a un glamuroso bronceado.

No es casual que si tecleas en un buscador las palabras “Marta” y “tonta” se produzca en la pantalla una explosión de imágenes de Marta Sánchez (y no porque ella sea la Martísima, como modestamente se autodenomina en su cuenta de twitter, puesto que si solo tecleas “Marta”, sin su calificativo diferencial, desaparece de la pantalla).

No es casual que la autora de la letra del himno español sea la misma que, con menos dignidad que ropa, se dedicó a subirles la moral a los soldaditos que participaron en la criminal invasión de Irak (impropiamente denominada “Guerra del Golfo”).

No es casual que la sonrojante letra de la rubia tonta nacional incluya los consabidos tópicos fascistas. Fascistas, sí, porque estar orgulloso/a de algo implica considerar que ese algo es mejor que sus alternativas, y alguien que crea que ser español es mejor que ser portugués, colombiano o turco, solo puede ser un idiota o un facha.

No es casual, por tanto, que Martísima diga en su himno que España es grande (como si las demás naciones -las de verdad- fueran pequeñas), aunque en una entrevista afirmara que “A lo mejor no debería decir ante la cámara que España se me queda pequeña porque a lo mejor cuatro que están viendo este programa dicen qué tonta, pero sí, a veces se me queda pequeña España”. Grande, pero no lo suficiente para Martísima y sus pingües ganancias, que se sienten más holgadas en Miami.

Y tampoco es casual que entre quienes se declaran conmovidos por los penosos ripios de Marta Sánchez (M. Rajoy, Albert Rivera, la Guardia Civil…) se cuenten aquellos cuyos antecesores asesinaban, encarcelaban y condenaban al exilio a los poetas de verdad.

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