El Gobierno Militar alega que retiró la placa de Franco para limpiarla

Fuentes de la Delegación del Gobierno han asegurado a CANARIASAHORA que la retirada de la placa coincide con los trabajos de embellecimiento de la fachada del edificio que se llevará a cabo en breve.

El destino de la placa aún se desconoce y el delegago del Gobierno en Canarias, José Segura, está a la espera de la decisión que tome el Ministerio de Defensa sobre cuál debe ser su ubicación, si bien se intentará buscar un sitio que no esté de cara al público

La plataforma ciudadana «contra la placa de la vergüenza», colectivo que lucha por su retirada, celebró este martes que la placa fuera desmontada al considerar que sus movilizaciones habían surtido efecto, sin embargo reconocieron su decepción al conocer que el motivo de la retirada es un plan de embellecimiento del edificio.

Los jóvenes, que serán juzgados el próximo viernes día 2 por haber tirado huevos con pintura roja contra la placa, aseguraron que «seguirán adelante» con sus reivindicaciones, según afirmó María Victoria Benítez, una de las cuatro personas acusadas de un delito de daños intencionados.

Para Benítez, el juicio por la «acción no violenta contra la placa» -en el que el fiscal pide la multa máxima de 12 euros diarios durante 24 meses, lo que supera los 35.000 euros-, es «claramente político».

El grupo de jóvenes contra la placa, que mostró su sorpresa al conocer que una vidriera del Tribunal Superior de Justicia de Canarias muestra signos franquistas, informó de que el miércoles por la noche se manifestarán frente al Gobierno militar.

Además, proseguirán con sus actividades no sólo contra la placa o la vidriera, sino contra todas las calles con nombres franquistas repartidas por los pueblos del archipiélago.

Luis Alzó nació en 1934, tenía dos años cuando estalló la Guerra Civil y vivió íntegramente la dictadura, incluido un año de cárcel por oponerse al régimen, por ello este martes afirmó que el «delito es el olvido».

En aquel entonces -prosiguió-, en la escuela enseñaban a los niños «las virtudes del imperio español, se decía lo que pensar y lo que leer; era un ahogo y una represión», rememoró Alzó, quien pidió no olvidar aquellos años y retirar de los pueblos los recuerdos de «las glorias del alzamiento nacional».

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