El gobierno del PSOE crea el primer ‘campo de refugiados’ del Estado en la bahía de Algeciras

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El ministerio del Interior ha creado el Centro de Acogida Temporal de Inmigrantes de Crinavis, un campo de refugiados cerca de la localidad de San Roque que en realidad es un verdadero campo de concentración donde encerrar a los inmigrantes que llegan a la zona del estrecho de Gibraltar. Un muelle de carga que da paso a una explanada de tierra sin asfalto donde se han improvisado unas tiendas de campaña para resguardar del sol a los inmigrantes en una zona donde apenas existe rastro de vegetación que lo aminore. Ése será su destino en cuanto toquen tierra firme después de enfrentarse a las aguas del Estrecho. Pasarán de estar encerrados en pabellones deportivos a hacerlo en estos campos de refugiados, auténticos campos de concentración. Los eufemísticamente llamados «centros cerrados de acogida» de los que Pedro Sánchez y Emmanuel Macron hablaron el pasado 23 de junio en París ya son una realidad en suelo español.

Los traslados dieron comienzo este viernes con los más de 500 inmigrantes desplazados desde el polideportivo de Los Cortijillos, pero aún así las palabras que más se siguen oyendo en la zona son «caos», «falta de previsión» y «falta de recursos». Y la situación irá en aumento cuando los autobuses sigan llegando cargados con los inmigrantes que aún se agolpan en las localidades de los alrededores a la espera de saber dónde estará su futuro. Mujeres con sus hijos, adolescentes sin familia y personas adultas en busca de un lugar para empezar una vida, que empieza en cautiverio.

«Todo son parches. Conforme van quemando un polideportivo se mueve a los inmigrantes a otro. Es una improvisación absoluta», denuncia Andrés de la Peña desde la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA).

La tierra sin asfaltar de Crinavis, su enorme nave industrial y las improvisadas haimas recuerdan a las imágenes del verano de 2016 en Grecia. Un campo de refugiados en plena provincia de Cádiz al que se irán desviando todas las pateras que crucen el Estrecho para evitar que lleguen a los puertos de Algeciras, Tarifa o Barbate. «Las condiciones en las que está esta gente son inhumanas», afirma Pepe Villahoz, de la asociación Algeciras Acoge. «Lo peor de todo es que ni siquiera saben qué va a pasar con ellos», destaca.

«Nunca se han establecido protocolos ni destinado recursos para ponerle solución». «En noviembre se cumplen 30 años desde que apareció el primer cadáver de un inmigrante en la costa de Tarifa. ¿No ha habido tiempo desde entonces para buscar una solución al problema?», se pregunta Villahoz.

El fenómeno de la llegada de inmigrantes lleva años siendo habitual en la costa sur de España, pero el cierre de fronteras de Italia ha provocado que esta se convierta este verano en una de las rutas principales de entrada a Europa. Sin embargo, en la zona, descartan que exista un efecto llamada. «Éste no es un fenómeno nuevo. En 2014, ya tuvimos un repunte similar y la situación que se vivía aquí era la misma que ahora. Esto va a seguir pasando»,

Pero las protestas no se reducen sólo a las asociaciones, los vecinos de la zona también se unen a mostrar su rechazo con la situación que viven los inmigrantes. «Todos hemos sido inmigrantes alguna vez, es nuestra historia. Tengo 55 años y con todo lo que he vivido esto es absolutamente inhumano. Cuando vengo con mis hijos y mi mujer tengo que evitar pasar porque se nos encoge el corazón», relata Moisés, un vecino de la localidad de San Roque, que tampoco oculta que hay vecinos que se posicionan en contra de los propios inmigrantes. «Eso es algo inevitable, siempre va a haber discursos de odio hacia ellos, pero no podemos olvidar que son personas que huyen de guerras o de situaciones duras».

 

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