El futuro del mundo se juega en Europa esta década. Campaña “2020: déficit 0, trabajadores ko, Cambio Climático 10”

Me he propuesto escribir sólo unas reflexiones y orientaciones novedosas que creo de trascendencia y voy a evitar repetir lo que todos decimos estos días. Como será a costa de no poder desarrollar la argumentación como quisiera, al final, remito a textos más extensos y libros en cuya línea es una profundización, todos seleccionados en Kaosenlared. Para ir directa al grano, dejo para el final las consideraciones de método, históricas e internacionales que fundamentan parte de esta reflexión.

I.- Europa, clave en la década de los 10 y 20 de este siglo. Hagamos fracasar la estrategia ofensiva del capital o nuestra derrota conducirá al peor escenario mundial. De la “guerra” de posiciones a la “guerra” de maniobras. “2020 déficit 0%: ricos+ricos, trabajadores ko, Cambio Climático 10”.

El capitalismo europeo se encuentra en crisis, acusando más que otros la fase senil de la decadencia histórica del capitalismo. Europa se halla en la encrucijada de dar un enorme salto adelante en su integración económica y política o ver cómo se desintegra la zona euro y la Unión Europea.

Es en esta Unión Europea donde más persiste el llamado “Estado de bienestar” que en otras partes del mundo no se ha llegado a conocer ni durante los “30 gloriosos” que tampoco “disfrutaron” en la mayor parte del planeta.

La salida del gran capital a la crisis (la pretensión más bien) pasa por la reducción global de los costes que para el capital supone el mantenimiento de los trabajadores/as, desde el salario y el empleo a los gastos sociales (educación, sanidad, pensiones, seguro de paro, dependencia, etc.) del llamado “Estado de bienestar”. La “reducción del déficit” es un medio indirecto para ese objetivo. Para ello está lanzando a escala europea una ofensiva estratégica brutal, cuyas herramientas fundamentales son el Tratado de Lisboa (una “Constitución”), el Pacto por el Euro llamando a las Contrarreformas laborales (abaratamiento del salario y del despido, flexibilidad, supeditación a la competitividad, etc.), el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (déficit por debajo del 3%, e inferior al 60% del PIB en deuda del Estado), el Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza en la Unión Económica y Monetaria (déficit estructural estatal 0,5% del PIB a partir de 2020, llamado también Pacto Fiscal) y el peculiar Banco “Central” Europeo. Esta ofensiva persigue para la década de los 20 un “equilibro fiscal” que no se logrará manteniendo los actuales gastos laborales y sociales eliminando los privilegios, la gigantesca evasión fiscal del gran capital, con mucho mayores impuestos a cuenta de las empresas y las rentas de la burguesía, sino al contrario, exprimiendo a los trabajadores/as mediante los impuestos directos (IRPF, IBI, reducción de las cotizaciones de las empresas a la Seguridad Social por tanto menos recursos para sanidad, paro y pensiones) e indirectos (al consumo con el IVA, tasas, “copagos” sanitarios, etc.) a la vez que se aplastan los gastos sociales. Con los costes laborales y sociales más reducidos esperará absorber parte del impacto del aumento de todos los costes en la década de los 30 debido a la crisis energética y productos derivados por el pico o cenit del petróleo y aumento del precio de la energía eléctrica.

Con el plazo de 2020, la burguesía nos está gritando que, como muy tarde para ese año, debe habernos infligido la derrota, pues desde antes debe ir rebajando el déficit y la deuda y para entonces debe poder imponer el objetivo del Tratado de Estabilidad. En tanto, dependiendo de los problemas del capital nacional, de la correlación de fuerzas y del calendario electoral o su posible adelanto por desgaste de gobierno, lanza una auténtica guerra relámpago (en España, agresiones crecientes cada viernes, también una blitz-krieg desde Alemania), y practica el cerco nacional para derrotarnos previo aislamiento del proletariado europeo en el marco de las fronteras estatales (Grecia, Irlanda, Portugal, España, cada uno sufriendo por su lado, sin unirse), aunque la agresión sea común a muchos países, centralizado y orientado desde los organismos de la Unión Europea (Comisión Europea, Consejo de Europa, Banco Central Europeo, sus fondos de “rescate”) y otros como el FMI y la OCDE. Y en España, dada la ofensiva que estamos sufriendo, esta derrota histórica pretenderán infligirla en lo fundamental durante esta legislatura del PP, antes de 2016. De nosotros depende que su desgaste sea mayor que su agresión y fracase.

Cuando se recorta incluso la cuantía del subsidio de paro (dice el presidente Rajoy 11/07/2012, ovacionado por la bancada del PP) “para animar la búsqueda activa de trabajo” ¿en Laponia como exigía un directivo de la patronal CEOE?, y lo más mezquino y sangrante, las ayudas ¡ya muy limitadas! a la dependencia, cuyos cuidados recaen sobre todo en las mujeres. Cuando así se nos declara la “guerra”, aunque la violencia no me atrae lo más mínimo, me parece legítimo recurrir al símil militar. No son sólo agresiones contra determinados derechos o posiciones conquistadas, sino una campaña prolongada con objetivos estratégicos. Una ley sobre el IVA se limita a eso, pero un Tratado sobre el 0,5% del PIB de déficit para 2020 se puede traducir durante muchos años tanto en sucesivos aumentos del IVA, como en otras agresiones de todo tipo de gran impacto y duración, por lo que es un arma estratégica diabólica. Se puede reducir el déficit en términos absolutos (menos gastos) pero si es costa de una recesión (descenso del PIB), en relación con el PIB (%) puede ser insuficiente, nula o empeorar, volviendo a presionar con el Pacto y Tratado de Estabilidad a más recortes sociales que pueden profundizar la recesión, y una vuelta de tuerca más.

Nos agreden cuatro columnas integradas por fuerzas europeas, llamadas Contrarreforma Laboral, Pacto de Estabilidad y Crecimiento (déficit 3%, deuda 60%), Tratado de Estabilidad (2020, déficit 0,5%) y Banco “Central” Europeo (con su estatuto y decisiones, cómplice de la subida de la prima de riesgo que dispara el déficit y la deuda, para esgrimir el Pacto y Tratado de Estabilidad y exigir su reducción con recortes sociales, en tanto beneficia al gran capital, alemán sobre todo). Estas columnas están reforzadas y protegidos sus flancos por fuerzas menores españolas llamadas Reforma del artículo 135 de la Constitución (nos ata de pie y manos ante los acreedores y pone el límite del déficit para 2020), Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera (0% déficit para 2020), la ley de jubilación y pensiones, otras que van surgiendo con las sucesivas indicaciones de la UE e iniciativas del Gobierno los “viernes de crucifixión”. Su ofensiva se traduce de diversas formas según sea el sector afectado (reducción salarial, despidos, retraso jubilación, supresión de becas, copago sanitario, etc.). Si nos mantenemos en una guerra de posiciones (defensa de lo que teníamos hasta ahora), nos limitaremos a aguantar e intentar que esa agresión concreta fracase, pero no impediremos que vuelvan a utilizar las columnas europea, igual o de otra forma y contra otros también. Si nos limitamos a resistir, no soportaremos una ofensiva sostenida tan fuerte con esas columnas, nos condenaremos a ceder posiciones, debilitarnos, sentirnos impotentes y desmoralizarnos, hasta ser vencidos.

Para evitarlo, debemos hacer fracasar la agresión concreta pero sobre todo su estrategia ofensiva atacando sus pilares (pactos, tratados, autoridades, BCE, leyes), de modo que impidamos que se nos vuelva a agredir con medios tan poderosos y, no menos importante, que se agreda a otros más vulnerables y por tanto se debilite al conjunto de nuestra clase y eso repercuta en nosotros mismos. Defendernos de la agresión y atacar a las fuerzas agresoras, obligándolas a retirarse (desistir, negociar…) y sobre todo eliminarlas (leyes, pactos y tratados). Por eso debemos saber combinar esa guerra de defensa de una posición (para no perderla) con una guerra de maniobra para debilitar las columnas europeas y fuerzas auxiliares españolas, es decir, denunciarlas por su nombre (las mencionadas) exigiendo su derogación, lanzar ataques contra el Alto Mando que pretende quedar a salvo (el Gobierno español y la Unión Europea) y crear inseguridad en su retaguardia (buscar la unidad y solidaridad de los trabajadores/as de otros países europeos sujetos también a esa dictadura del gran capital, intervenidos o no).

Con la guerra de posiciones sólo defendemos nuestra posición (salario, empleo, etc.) frente a una agresión concreta e implica casi exclusivamente a los directamente afectados; con la guerra de maniobra atacamos a las columnas agresoras todos los que las denunciamos, por muy diferente que sea la agresión sufrida por cada uno. Toda lucha aquí o en otro país (sea una huelga, manifestación, concentración con pancartas), que denuncie por su nombre esos pactos, tratados y directrices de la UE, exigiendo su derogación, y a las autoridades que los imponen, estará participando en la misma guerra de maniobra, aunque la agresión sea en este caso despidos, en ese congelaciones, en aquel “copago”, etc. Eso, mucho más que con una defensa de posición, desgastará y debilitará a esas columnas enemigas, porque no sólo denunciaremos la agresión concreta de la que seamos objeto, sino las leyes españolas y pactos o tratados europeos de los que provienen y que se pueden concretar en muy diversos tipos de agresiones, por lo que los desacreditaremos y desgastaremos políticamente toda la estrategia ofensiva del capital. Hará ver al Alto Mando europeo que no está a salvo de nuestros ataques (tiran la piedra y esconden la mano tras el gobierno doméstico), creará disputas en su seno sobre la mejor estrategia a llevar, y hará inestable su retaguardia, sobre todo, en el proletariado francés y alemán. La mejor defensa es un ataque: ¡Frente a las agresiones, Derogaciones!

Al poner por delante la naturaleza de la agresión, o sea, una estrategia conjunta del gran capital europeo encabezada por las instituciones de la UE, favoreceremos la movilización y la confluencia de las luchas de los trabajadores/as de diferentes países. Esta guerra de maniobra contra las fuerzas agresoras (tratados, autoridades, leyes), nos facilitará romper el cerco que nos aísla en la empresa, el sector, la región, el estado, cuando nos limitamos a defendernos y denunciar las medidas concretas, en lugar de poner por delante lo que todos los trabajadores/as europeos tenemos en común, el mismo enemigo que nos agrede con su mismo ejército de tratados y pactos de la UE y el BCE. ¡Si nos aíslan, nos cercan. Para romper el cerco, la consigna de Derogación cerca!

Como no nos limitaremos a esperar las múltiples agresiones concretas, sino que atacaremos a esas columnas, ya sería una relativa toma de la iniciativa y de la ofensiva por nuestra parte. Se trata de impedir que haya más agresiones anulando sus medios. Imaginemos lo que supondría que hubiesen de renunciar, retirar y derogar el Tratado de Estabilidad del 0,5% de déficit a partir de 2020 y las leyes nacionales y reformas constitucionales derivadas. ¡Un fracaso de la ofensiva estratégica de la burguesía!

Pero para lograrlo necesitamos algo más. La estrategia para derrotarnos de la burguesía es una campaña al menos hasta 2020. Nuestra defensa y contraofensiva también debe ser capaz de sostenerse durante ese plazo y lograr el ámbito europeo. Los objetivos de la burguesía para 2020, se concretan en la campaña del déficit 0,5% a partir de 2020, a costa de los servicios sociales y salarios de los trabajadores/as, desplazando lo que debiera ser el gran objetivo colectivo de 2020, cumplir las medidas planteadas por el IPCC contra el Cambio Climático para antes de 2020. Frente a esto, debemos levantar ya otro marco ideológico, nuestro propio horizonte temporal, nuestra campaña, que se podría expresar más o menos así: “2020 déficit 0%: ricos+ricos, trabajadores ko, Cambio Climático 10” Nuestros objetivos para antes de 2020: unidad de los trabajadores europeos contra los recortes y sacrificios por el pago de las deudas causadas por el capital, por la derogación del Pacto y del Tratado de Estabilidad y de la reforma del artículo 135 de la Constitución, derogación del actual estatuto del Banco Central Europeo ariete de la agresión de la burguesía, contra el régimen de trabajo asalariado que impone el retroceso de nuestros derechos laborales, sociales y políticos, Derogación de la Contrarreforma Laboral, contra la represión, por el cumplimiento de los objetivos del IPCC para antes de 2020 contra el Cambio Climático.

¡2020, déficit 0% y prioridad a los acreedores de las deudas generadas por la burguesía, a costa de los trabajadores, con la garantía del Tratado de Estabilidad y de la reforma del artículo 135 de la Constitución. Derogación! ¡2020 déficit 0%: a los burgueses privilegios fiscales, a los trabajadores déficit en servicios sociales! ¡2020 déficit cero: exención para el burgués, exacción para el obrero! ¡2020 déficit 0%: blindar los beneficios, para los trabajadores desprotección y sacrificios! ¡2020, Tratado de Estabilidad, déficit 0%: para nosotros inseguridad para el capital rentabilidad! ¡2020 subida del IPC, olvido de las medidas del IPCC! ¡2020: trabajadores atados de pies y manos para el sacrificio o cuestionamiento del régimen asalariado del trabajo y el beneficio! ¡2020, trabajadores europeos unidos frente a la UE (Unión de Explotadores) del capital! ¡2020 mejor para los trabajadores y la Humanidad, no para el capital y a nuestra costa con las Contrarreformas, el déficit 0% y el Tratado de Estabilidad! ¡Cada agresión es un paso que nos acerca a su 2020. Nuestro ataque a sus armas (tratados, leyes, BCE, instituciones), al nuestro! De esta campaña, todo trabajador/a se puede convertir en propagandista.

No es cuestión de salir del euro para volver a la peseta, sino de luchar por una Europa distinta a la que diseña el capital. Así como la guerra de posiciones defensiva no puede mantenerse indefinidamente, la guerra de maniobras tampoco si no tiene como objetivo derrotar a la potencia agresora. ¿Quién es en nuestro caso? El régimen asalariado del trabajo, raíz del capitalismo, germen de todas esas instituciones (Estado, UE, BCE…), leyes y agresiones. Así que siempre y de múltiples formas debemos hacer ver la relación de todo ello con el régimen asalariado del trabajo. La crisis, las excusas y las medidas de la burguesía tienen muchos aspectos propios de una estafa, y debemos relacionarlo con la estafa propia del régimen asalariado del trabajo, el beneficio a través del trabajo no pagado. ¡La crisis es una estafa porque una estafa es el régimen asalariado del trabajo sobre el que se asienta el capitalismo!

La lucha por la derogación de los Pactos, Tratados, leyes, diseño del BCE, se encontrará con una enorme resistencia de la burguesía que no querrá renunciar a su ofensiva. Su estrategia para derrotarnos, nos obliga a derrotarla a ella. Esto empujará a los trabajadores/as a cuestionarse más a fondo la naturaleza del Estado y del sistema social, estando más abiertos a ver la relación de todo con el régimen asalariado del trabajo y la necesidad de superarlo para librarse de los agresores.

El aislamiento dentro de las fronteras estatales es una exigencia clave de la burguesía para dividir a los trabajadores/as europeos y así mejor poder derrotarlo paquete por paquete nacional.

El proceso de una mayor integración europea en la zona euro llevará a una unificación fiscal y presupuestaria y cesión de soberanía nacional, por lo que los Presupuestos de cada estado estarán fiscalizados y controlados por la autoridad central europea, lo que dará menos margen a las decisiones nacionales a fin de imponer la “estabilidad fiscal” a base de “austeridad” y recortes.

Como ese proceso de integración acabará por abrir los ojos a los trabajadores/as sobre la necesidad de dar una respuesta unitaria a una autoridad, tratados y agresiones supraestatales, la burguesía europea, y sobre todo las más débiles, como la española, estarán interesadas en llevar a buen fin su programa de derrota del proletariado doméstico antes de que éste pueda hacerse más fuerte con la unidad del proletariado europeo. Esta es una razón más para que los gobiernos, como el español, pisen el acelerador en su guerra relámpago contra el proletariado, imponiendo recortes crecientes en derechos laborales, sociales y también en libertades, para dificultar la lucha de resistencia y vencernos.

Debemos unir nuestras fuerzas, esto es, impulsar todo aquello que permita la unidad de los trabajadores/as europeos por encima de las fronteras, atacando los pilares de la ofensiva que nos afecta a todos, intervenidos o no. También debemos explotar las contradicciones en el seno de la burguesía, para dividirla, enfrentarla en sus objetivos y debilitar su ofensiva. La política económica imperante lleva a la agudización de la crisis que sacrifica a micros, pequeñas y medianas empresas, y los intereses de buena parte de la burguesía española se contradicen en parte con los de la alemana y la actuación de organismos como el BCE. Tanto nuestra unidad como su división deben ir en la dirección de cuestionar cada vez más el régimen asalariado del trabajo, sea bajo la grande o la micro empresa. ¡Pequeños y medianos empresarios que dependéis del consumo interno y de la financiación. La contrarreforma laboral y los recortes, son un regalo envenenado, pues ni hacen fluir el crédito, ni os dan mercado sino que os privan de la demanda solvente, para mayor beneficio del capital exportador!

Esta es nuestra lucha contra reloj, no reclamar reformas fiscales, de la ley electoral, nacionalizaciones, etc., que sólo son ilusiones que nos harán perder tiempo y nos aislarán en el Estado. Cuestionar los pilares de la UE del Capital (pactos y tratados), desenmascarar su estrategia, en los centros de trabajo, de estudio y la calle, les hará temblar y obligará a algunos cambios.

Si la clase obrera europea es aplastada, la burguesía mundial se sentirá con las manos más libres para agredir al proletariado de los EEUU, Japón, China, etc., y éstos carecerán de un potente referente de logros y lucha, y de otros proletarios en los que apoyarse. De modo que no podrán recomponerse y hacerse fuertes a tiempo para resistir con opciones de victoria a la ofensiva burguesa multiplicada a raíz de la crisis de la década de los 30. Los destacamentos del proletariado mundial irán cayendo como fichas de dominó.

Si el proletariado europeo es derrotado, estarán abiertas las peores derivas de los problemas de las tensiones europeas y mundiales para la década de los 30 a raíz de la crisis energética y del Cambio Climático. Por increíble que parezca, podríamos hallarnos en un escenario que nos recordase al de hace un siglo. Veámoslo.

Si Europa no consigue dar el salto necesario para la integración, con la crisis de los 30 volveremos a un escenario de tensiones inter-estatales que, previa desintegración de la OTAN, y derrotado el proletariado, podría traducirse en una guerra entre europeos. Si ahora la UE consiguiese seguir adelante en su integración, es probable que en la década de los 30, la UE fuese sacudida por el conflicto de intereses entre las burguesías nacionales, llevando a la ruptura y al anterior escenario del fracaso. Si a pesar de todo la UE se mantuviese pero con un proletariado derrotado, a raíz de los 30 podrían desplegarse sus tendencias como bloque imperialista. Es decir, a partir de la crisis de los 30 y previa derrota y disciplina nacional o supraestatal del proletariado europeo, es posible una nueva guerra en Europa o desde Europa, que por diversas políticas de alianzas militares y por su impacto en los intereses de otros estados burgueses y los conflictos entre ellos, podría extenderse a casi todo el planeta.

Cumbre tras Cumbre, estamos viendo como, unos por otros, la burguesía mundial, no toma las medidas pertinentes para impedir o reducir al máximo, el Cambio Climático (CC). En Europa ahora están centrados en la crisis económica, el objetivo del déficit para 2020, la derrota del proletariado europeo, y están descuidando cada vez más los objetivos del IPCC contra el CC para antes de 2020. Viendo la actitud de EEUU, China, etc., ante la amenaza del CC, si en Europa se flaquea en evitarlo o menguarlo lo máximo posible, es seguro que esta batalla de la Humanidad por el equilibrio en el planeta y su propia seguridad, se habrá perdido. ¡Futuro dramático, recortes a los trabajadores, sin remedio al Cambio Climático! ¡2020 Déficit 0, Cambio Climático 10! ¡Menos subida del IPC, más medidas del IPCC! [Índice de Precios al Consumo, Panel Internacional sobre el Cambio Climático, en inglés]

Si el proletariado es derrotado y vamos a los peores escenarios a raíz de la crisis de los 30, sean guerreros o no, también se incumplirán los objetivos del IPCC para antes de 2050. Con el Cambio Climático aumentarán los riesgos de conflictos bélicos hasta por los recursos más elementales como el agua y los productos agrícolas, añadido a los recursos energéticos como el petróleo y el gas natural.

Es por tanto sobre todo en el proletariado europeo y en esta década, en su derrota o en su fortalecimiento, donde se decide el futuro del mundo. Cuanto más demoremos la lucha más nos costará, con el peso añadido del envejecimiento del proletariado europeo (previsión pirámide demográfica en forma de barril).

II.- La unidad de los trabajadores europeos, clave para impedir nuestra derrota y condición para la victoria. Una nueva estrategia adecuada a la nueva realidad.

La unidad de los trabajadores/as europeos es no sólo imprescindible sino posible, debido a que ya hoy las agresiones que todos sufrimos responden al mismo Tratado de Lisboa, Pacto por el Euro, Pacto de Estabilidad y Crecimiento, Tratado de Estabilidad, Banco Central Europeo, etc., comunes a todos los países de la UE o de la zona euro.

Ante esta realidad, el marco estatal ya es una trampa, una prisión para nosotros. El verdadero marco de la lucha de clases de los trabajadores/as europeos, ya no es la nación ni el Estado, sino Europa. Un nuevo movimiento obrero debe desarrollarse con enorme rapidez adecuándose a esta nueva realidad o la derrota será segura y absoluta. Una vía a desarrollar en toda la zona euro para unir a los trabajadores es el mencionado Marco-Campaña “2020 déficit 0%: ricos+ricos, trabajadores ko, Cambio Climático 10”.

Para no repetirme en los argumentos y orientaciones remito al lector/a sobre todo a mis textos La UE del capital. Nueva era, nuevo rumbo. Trabajadores europeos, unidos o derrotados. Nueva estrategia” y “2016 déficit 0. La burguesía acelera para derrotar al proletariado. Por una campaña europea contra el déficit 0”, ambos seleccionados en Kaosenlared.

III.- El lugar destacado que puede jugar la clase trabajadora española en la trama europea. El chantaje del rescate. El caso de la lucha de los mineros.

Con el rescate a la banca, la intervención al Estado y los recortes a los trabajadores/as españoles, vamos a sufrir una ofensiva añadida a nuestras condiciones de trabajo y de vida, ya anunciada por el gobierno como “pisar el acelerador”.

Ya que el rescate a España no es directamente al Estado, sino a la banca, a la burguesía europea le va a resultar más difícil chantajearnos para aceptar los recortes, a cuenta de no cortar la línea de crédito para la banca, pues a diferencia de los rescates a los países precedentes, de la línea de crédito no va a depender directamente el pago de salarios a los funcionarios y la financiación de gastos sociales en educación, sanidad, pensiones, subsidios, etc., sino que, al contrario, va a ser precisamente la causa de sus recortes por el pago de intereses del rescate y por la concesión del crédito. Pero si cortan la línea de crédito, se encarecerán las subastas del Tesoro y eso sí dificultará el financiamiento de los gastos del Estado. Aunque disminuida, sí tienen una capacidad de chantaje, pero debemos saber aprovechar ese margen y el plazo de carencia (¿cinco, diez años?) para luchar porque aflojen su presión.

España por tanto, se encuentra a mitad de camino entre la situación de los países intervenidos como Grecia, Irlanda, Portugal, y los que no lo están (Italia, Francia, etc.). Esto puede permitir que si los trabajadores/as españoles estamos dispuestos a levantar una lucha con una orientación de unidad del proletariado europeo (las orientaciones expuestas aquí y en “La UE del capital”), serviría de referente tanto a la clase trabajadora de los países totalmente intervenidos como de aquellos que no lo están, pues compartimos la intervención y las agresiones por los mismos Tratados, Pactos y BCE. Si cuestionamos bien alto el Pacto y el Tratado de Estabilidad y el BCE, incluso en países donde menos se pone en duda, como Alemania, los trabajadores/as empezarán a hacerse preguntas. Es decir, en España podemos ser el puente, la bisagra, entre las dos europas, la intervenida y la que no lo está. Un referente y un punto de inflexión para que el proletariado europeo adecúe su lucha a las nuevas condiciones del capitalismo en la Unión Europea, con tratados y autoridades comunes, y una ofensiva supraestatal del gran capital, superando el aislamiento (no protección) tras las fronteras nacionales. El economista Paul Krugman dijo recientemente que el futuro de Europa se juega en España. También pudiera ser que el futuro del proletariado europeo dependa en gran parte del comportamiento que ante el rescate y la guerra relámpago del gobierno del PP tengamos los trabajadores/as españoles.

Pero lo tenemos complicado si no logramos que, luchas como la de los mineros del carbón de Asturias, León y Aragón, puedan romper la labor de los sindicatos para encerrarlos en su sector o en la comarca que de ellos depende, a pesar del potencial de solidaridad demostrado en la “marcha negra” a Madrid. La agresión a los mineros, el incumplimiento de compromisos vigentes incluso con la UE, se basa en la ley de contrarreforma laboral y en los recortes por el objetivo del déficit del 3% (Pacto de Estabilidad), que son los mismos que se aplican a todos de una u otra manera, en todos los puntos de España y también en Europa. ¡Recortes en educación y sanidad, despidos en la mina, de mano de la contrarreforma laboral y del Pacto de Estabilidad caminan!

Las prisas del gobierno no se deben tanto a medidas “precipitadas”, autoritarias, mezquinas (ahorrarse por la brava 190 millones cuando hay decenas de miles de millones para la banca y 70.000 millones cada año en evasión fiscal de la burguesía), como a una estrategia política ofensiva de la burguesía española y europea contra el conjunto de nuestra clase. El sector de la minería siempre ha tenido un importante potencial de lucha, capacidad de unificación y extensión a toda la población, una gran poder simbólico y sentimental que nos llega al corazón cuando recordamos momentos históricos luminosos del “bienio negro” de la IIª República y del franquismo más oscuro. El gobierno del PP necesita la medida preventiva de derrotar desde ahora a los mineros y dispersarlos en el paro para liquidar así un destacamento importante del proletariado español y europeo que en los años inmediatos podría crearle graves problemas, convertirse en un referente, en un catalizador de una lucha generalizada y así debilitarnos a todos frente a los futuras mayores agresiones en su ofensiva general estratégica. Derrotarlos a pesar de su bravura, como hizo la “Dama de hierro” británica, la primera ministra Margaret Thatcher, con los mineros a mediados de la década de los 80, significa mandar un mensaje desmoralizador al conjunto de la clase: “por mucho que luchéis no cederemos”.

La lucha de los mineros, sea cual sea su resultado, demuestra que debemos poner por delante todo aquello que pueda unirnos a escala estatal y europea o seremos vencidos. El ejemplo lo daban en la manifestación del mediodía del 11/07/2012 de los mineros en Madrid, quienes llevaban la pancarta “Los mineros portugueses estamos con los mineros [españoles]” y otras en inglés. Referente para otros y unificación por encima de las fronteras. El aislamiento sectorial y nacional llevó a los mineros británicos a la derrota, a un enorme retroceso del proletariado de la isla, repercutiendo en el resto de Europa.

IV.- Dotarnos de un Horizonte que nos una y oriente hacia la victoria. Nuevo método.

Sin pretensión de tener toda la verdad y la solución para todo, lo que propongo es un cambio radical en cómo entendemos la propaganda y la agitación. A diferencia de otras décadas, la realidad hoy nos impone unos plazos, unas fechas (incluso en los tratados de la UE, el IPCC, como 2020 y 2050), unos tiempos, unos ritmos, que no podemos eludir, dada su enorme trascendencia histórica para nuestra clase y para la Humanidad. Esto debe traducirse explícitamente en nuestra estrategia y en lo que decimos al conjunto de la clase, dentro de un horizonte temporal.

Inspirada en el lingüística y analista político George Lakoff, pero desechando su ideología burguesa del partido demócrata norteamericano, planteé hace tiempo lo que él llamaría un “Marco”, y que yo entiendo como un marco para estimular la elaboración de línea política en el conjunto del proletariado, para la confluencia de las luchas de los diversos sectores críticos al sistema evitando su dispersión, y para ayudar a la unificarlas en un contexto temporal no inmediatista. Un “marco” que debe servir para generar un “relato”, una “narrativa” que se enfrente al “relato” de la integración europea, de la “salida” burguesa a la crisis, de un futuro donde no habrá futuro a cuenta del Cambio Climático y tal vez la guerra a partir de la década de los 30. Un marco para hacer frente a la ofensiva estratégica del gran capital. Lo titulé “Horizonte 2050: Socialismo o Mega-Crisis. Recuperar nuestra vida y salvar la Tierra. Una propuesta de Marco”, seleccionado en Kaosenlared. La actual crisis del capitalismo en Europa y España impone un ritmo vertiginoso, cambiando las situaciones, así que seguramente habría que reconsiderar algunas de las ideas y actualizar la propuesta teniendo en cuenta los últimos acontecimientos.

Pero las bases están ahí. Se trata de proponer a los más amplios sectores de los trabajadores/as críticos con el capitalismo, un “marco”, en el que confluyan, se presenten, generen, debatan, las elaboraciones no sólo de los grupos políticos, sino de cualquier colectivo o individuo, y que dé un sentido de marcha colectivo, un rumbo, un tiempo, a todas las luchas aunque sean en frentes diversos como el laboral o el ecologista. No es una plataforma organizativa, menos una plataforma electoral, tampoco un programa de partido, ni una plataforma reivindicativa unitaria, sino un recurso propagandístico que enmarca todo y el gran escenario virtual ideológico político, una especie de marco para desarrollar el imaginario colectivo, un plano de carreteras, en el que se pueda ir elaborando, estableciendo, trenzando, nuestro propio relato y nuestra ruta. Debemos recurrir a esto tanto más cuando nadie tiene un programa político revolucionario lo suficientemente desarrollado, adecuado a la actual realidad y con posibilidades de ser aceptado por los trabajadores/as como para hacer propaganda con ello que sirva como horizonte e inspiración a las luchas.

Un “marco” que permite establecer también marcos temporales menores. El más importante es el plazo de 2020 de la estrategia de la burguesía europea. De ahí “2020 déficit 0”, ya expuesto.

Un marco y eslóganes como los expresados permiten una campaña sostenida durante muchos años a escala de España y de toda la zona euro, que aborde los problemas de la crisis, las agresiones a los trabajadores/as, y la crítica de la falsa alternativa de “crecimiento” capitalista alertando sobre el gran problema desasistido que amenazará a las futuras generaciones, lo que ayudará a cuestionar un sistema social que tiene metas tan mezquinas y destructivas para nosotros y el planeta. Nos dota de un calendario básico frente al del capital, una perspectiva a medio plazo (2020) para la clase trabajadora española y europea, para su reflexión y orientación estratégica, la sensación de ir todos en una misma dirección, de controlar de algún modo el tiempo y el futuro, en lugar de ser zarandeados por las medidas del capital y movernos sin rumbo y dispersados, aislados, hasta la derrota. Ayudará a desarrollar la dinámica que necesitamos de unificación de las luchas de los trabajadores/as españoles y europeos, de confluencia de diversas luchas sectoriales contra los recortes, los despidos, el Cambio Climático. Dificultará que los trabajadores/as desorientados, sin rumbo y sintiéndose débiles para enfrentarse con sus agresores, sean fácil presa de la demagogia contra los inmigrantes o contra los trabajadores/as de otros países. Permite poner detrás del proletariado a muchos sectores populares. Campaña sostenida que se traducirá en acumulación de fuerzas.

Así, frente a la campaña ofensiva estratégica del capital de derrotarnos para 2020, oponemos nuestra contra-campaña para 2020, que nos permitirá no sólo defendernos mejor sino lanzar nuestra contraofensiva sostenida durante varios años que desgaste, agote y derrote la agresión del gran capital. Debemos aprender a pensar en estos términos político estratégicos temporales y territoriales, porque de lo contrario no seremos capaces de estructurar nuestro pensamiento y actuación a medio y largo plazo, sino que continuaremos corriendo de un lado para otro como gallinas decapitadas. La campaña nos permitirá denunciar expresamente la ofensiva estratégica de la burguesía para derrotarnos antes de 2020, y sus instrumentos. Dotará de sentido a las múltiples agresiones y dará razones para responder con determinación.

Este método es más poderoso que lo que se viene planteando hasta ahora, será un referente para la clase trabajadora de otras partes del mundo, y entronca en un marco más amplio, el mencionado de “Horizonte 2050”. Responde a un análisis del capitalismo, de la época histórica, de su probable evolución, y a un método de intervención entre los trabajadores/as que supere muchas de las limitaciones que están generando tanta desvertebración, dispersión, miopía y desorientación, que nos llevarán a la derrota sí o sí. Mis propuestas de tal o cual campaña pueden tener deficiencias y por la aceleración de los acontecimientos quedar desfasadas, pero es el método el que sirve y el que nos permite adecuarnos rápidamente a las nuevas realidades.

V.- Contra el ocultamiento de la gravedad de la situación y la trascendencia del momento histórico. Evitar la derrota para asegurar antes de 2050 las medidas contra el Cambio Climático.

Sirve de poco alentar las luchas de resistencia, llamar al protagonismo de las asambleas, la unificación, solidaridad, extensión, si no se las dota de una columna vertebral o de un árbol (tronco y ramas), que le dé un cuerpo, dirección a la extensión y evite la dispersión de las luchas. Con la orientación propuesta los trabajadores/as adquieren una visión correcta en lo que podríamos llamar la dimensión territorial (UE, etc.) y temporal (Horizonte 2020).

Pero también necesitamos una clara conciencia de la dimensión histórica. Esta viene dada por el plazo de los objetivos (2020) y también por su naturaleza secreta. Entre los revolucionarios, por cierta inconsciencia y seguramente con el débil pretexto de no asustar, no desmoralizar, o sea de “inspirar confianza” si no a los mercados, sí a los trabajadores/as, hay una resistencia a publicitar el objetivo de derrota histórica del proletariado, y a plantear una perspectiva de “guerra” prolongada (al menos hasta 2020), y esto es hacernos trampas al solitario, porque gritarlo es la única manera de lanzar la alerta, prepararse para una lucha larga y dura, evitar entre todos la catástrofe que nos amenaza de ser derrotados con el capitalismo senil en plena crisis y demente.

Es decir, debemos señalar con el dedo y denunciar sin pelos en la lengua el eje estratégico de la ofensiva del capital: 1) Abaratar el coste directo (salarios, cotizaciones a la Seguridad Social) e indirecto (gastos del “Estado de bienestar”) de la clase trabajadora activa, parada, estudiante, jubilada, dependiente, a través del cuerpo legal e institucional ya mencionado. 2) Derrotarnos para 2020, aplicarnos su “paz social”, su “estabilidad” económica para imponernos más fácilmente la siguiente ofensiva general a raíz de la crisis de la década de los 30. 3) Para ello, coordinar y dirigir su agresión a través de la Unión Europea con sus pactos, tratados e instituciones (BCE), concretándola con leyes domésticas.

Esa derrota histórica del proletariado europeo alimentará las condiciones para la derrota del conjunto del proletariado mundial, pues aunque en otros continentes o países resistan con coraje, lo más probable es que estén condenados si en Europa ya hemos sido vencidos. Carecerán de referente de lucha y de condiciones sociales (desmantelado el “Estado de bienestar” europeo), sufrirán los efectos desmoralizantes de tamaña derrota, y la burguesía podrá concentrar en ellos toda su fuerza internacional (asesoramiento, financiera, represiva), como lo hicieron con el proletariado español en la guerra civil, pues los fascistas italianos y nazis, representantes de su gran capital imperialista, sólo pudieron agredirnos con todos sus medios porque previamente habían aplastado a su propio proletariado, tras derrotarlo antes de ascender al poder. Y esto su vez conduciría a que el capitalismo se sintiese con las manos libres para desplegar toda su capacidad destructiva y autodestructiva que se traducirá en guerras, genocidios y desastres ecológicos, sobre todo a raíz de la crisis de la década de los 30, y la falta de medidas efectivas contra el Cambio Climático.

La inmensa mayoría de los trabajadores/as y vemos cada vez más claro un futuro muy oscuro, así que debemos ayudar a todos a entender la trascendencia del momento histórico y a lo que puede conducir a todo el planeta. ¡No pasarán sobre nosotros, no pasarán sobre nuestros hijos, no pasarán sobre el planeta!

Mis propuestas en este texto, aunque no lo parezcan, juegan con las previsiones más optimistas en la evolución de la situación, porque las dificultades del Tesoro español para subastar deuda, unido a la tendencia a la recesión española a cuenta de las medidas del gobierno, y mundial como ya se anuncia, pueden provocar que en sólo unos meses, el Estado Español, no sólo la banca, deba ser “rescatado” y por tanto, suframos una intervención más completa si cabe. Esto podría conducir en plazo breve también a la desintegración de la UE tal como la conocemos, o a la salida del euro. La burguesía, necesitada imperiosamente de aplastar a los trabajadores/as europeos, lanzaría una ofensiva más dura incluso. Atentos y veremos.

El régimen asalariado del trabajo (capitalismo), que con la crisis actual y las perspectivas de la próxima crisis de la década de los 30, en el marco de la fase senil de su decadencia, sólo puede perpetuarse sacrificando más y más a los trabajadores/as, por lo que nuestra supervivencia no podrá lograrse pretendiendo la imposible vuelta atrás, a la situación previa a las agresiones y a la crisis, sino luchando por la abolición de ese régimen. Incluso si no se logra su abolición, sólo esa defensa con vocación ofensiva será capaz de detener la de la burguesía, haciéndola comprender que puede perderlo todo, permitiría una nueva situación de compromiso temporal, hasta que el capital vuelva a la carga sin piedad, como muy tarde y sin duda ante la crisis de la década de los 30. Seguramente no podremos lograr las medidas contra el Cambio Climático (CC) antes de 2020. Si efectivamente llega la crisis profunda de los 30 y la burguesía es incapaz de tomar las medidas contra el CC que deberían cumplirse antes de 2050, para las décadas de los 30 y 40 como muy tarde, debiera darse la revolución socialista en Europa, o todo será mucho más difícil y complicado para el futuro. Para llegar con fuerzas a esos retos debemos evitar a toda costa ser derrotados en esta ofensiva hasta los 2020 (ver mis libros “Capital, energía y plusvalía. Por un ecologismo proletario. Comentarios a Ramón Fernández Durán. Llamamiento”, y Trabajadores en bancarrota y riesgo de derrota”, en Kaosenlared).

VI.- Alemania y España, claves de la década de los veinte y treinta del siglo pasado.

El destino de Europa y del mundo se jugó sobre todo en Alemania en esas dos décadas. La clase trabajadora alemana, la más importante económica y políticamente de Europa occidental, y con un potencial de ser referente mundial, faro para la revolución en los países más avanzados (Gran Bretaña, Francia, EEUU…), sufrió importantes derrotas en la década de los 20 y, debilitada ideológica y políticamente, no fue capaz de plantar su alternativa a la crisis económica mundial capitalista de 1929, por lo que no pudo impedir la rápida subida al poder del nazismo, como representante ante todo del gran capital alemán. Éste pudo así intervenir en España junto a la rebelión militar burguesa para masacrar al proletariado, entrampado en el antifascismo, bloqueado por la “no intervención” democrática y controlado por el estalinismo y la integración de la CNT. Una vez derrotado el proletariado alemán y español, el camino estaba libre para la IIª Guerra Mundial, en un nuevo reparto del mundo entre las potencias imperialistas de la época (Gran Bretaña, Francia, Italia, EEUU, Japón, la degenerada URSS estalinista, etc.).

VII.- Tomando el pulso a la clase trabajadora de diversos continentes y países.

El proletariado de los EEUU. Desde las décadas previas a la IIª Guerra Mundial, en la que existieron importantes movimientos proletarios radicales como el sindicalismo de los IWW (Trabajadores Industriales del Mundo), y cierta influencia de anarquistas, comunistas estalinistas y trotskistas, los trabajadores/as norteamericanos no han destacado precisamente por su capacidad de lucha, cuestionamiento del capitalismo y del imperialismo norteamericano, ni siquiera ante agresiones como la de Vietnam o, más reciente, Irak. Demasiado entrampado en la ideología burguesa de los demócratas o los republicanos y en los mitos del “sueño americano”, del miedo y rechazo a todo lo que suene a anarquismo, socialismo, comunismo (gracias al impresentable estalinismo), sólo podrá jugar a tiempo el papel que debiera si su descontento creciente encuentra un referente poderoso que sólo puede estar en países también desarrollados, de condiciones sociales y culturales similares, esto es, Europa occidental, y esto sólo puede ocurrir si el proletariado europeo no está derrotado.

Porque en Japón, el proletariado ya fue aplastado antes de la ofensiva militarista de la burguesía imperialista con cultura semifeudal, contra China y luego con la IIª Guerra Mundial. La intervención de los EEUU en el Japón vencido y la iniciativa de la burguesía doméstica, se encargaron de derrotar al movimiento sindical para imponer el “sindicato de empresa” (patronal) y su peculiar modelo de relaciones laborales, el toyotismo. Los medios españoles le dedican poca atención a Japón salvo cuando se dan catástrofes como el pasado tsunami, pero por lo visto, el disciplinado proletariado nipón para despertar necesitará mirarse en el espejo del proletariado chino y europeo.

La clase trabajadora en China, a diferencia de la de la exURSS y otros países del Este europeo, es en gran parte una clase de generación muy reciente experimentando directamente el capitalismo sin disfraz, por lo que no está tan vencida y desmoralizada por el escepticismo con respecto al socialismo a causa del estalinismo, pero tiene la desventaja de partir casi desde cero proviniendo en gran medida del campo, y frente a un PCCh que desacredita el nombre del marxismo y del comunismo, por lo que tiende a confundirlo y cerrar su horizonte. El impetuoso desarrollo del capitalismo les hace albergar esperanzas de mejorar su situación, sobre todo si la comparan con su previa vida en el campo.

El proletariado en Latinoamérica, tiene dos desventajas sobre todo. Unos capitalismos que en muchos países son bastante atrasados, las ilusiones nacionalistas, en particular en Argentina con el peso todavía del peronismo, y que a pesar de una importante unidad lingüística, todavía no ha podido establecer fuertes lazos supranacionales, siendo los inmigrantes objeto de desconsideración y prejuicios en muchos países. Pero sus potencialidades son mucho mayores que en EEUU, Japón y China.

África subsahariana, apenas cuenta por su realidad sociológica demasiado atrasada, salvo el proletariado negro sudafricano que liberado de la segregación racista del régimen de Apartheid ha visto que su suerte no ha variado tanto porque continúan bajo el capitalismo. La burguesía blanca sigue dominando junto a una nueva burguesía negra cooptada tras el derrumbe del viejo régimen. Esto hace que las posibilidades de rebelión anticapitalista del proletariado negro sigan todavía demasiado teñidas del factor racial que podría ser aprovechado por fracciones negras para ocupar, al menos como gestores, el lugar de los blancos, para que lo esencial siga igual.

El norte de África ha conocido en varios países la “primavera árabe” con diversos finales, más o menos afortunados o desafortunados. Un proletariado muy fraccionado, de trabajo “informal”, semi-proletarios, artesanos y campesinos, el peso cultural de la tradición y la religión islámica, hace que resulte muy difícil el desarrollo, tomando la iniciativa mundial, de un movimiento proletario anticapitalista que arrastre tras de sí a toda esa masa popular.

En Oriente Próximo y Medio, el panorama es similar entre los palestinos y otros países. En el estado de Israel, el sionismo y el fundamentalismo judío expansionista y ocupante de tierras palestinas, ha conseguido que, a pesar de una industria importante de alta tecnología y el elevado nivel cultural de los israelíes y del surgimiento de los “indignados”, estén demasiado atrapados en la imperialista “defensa de la existencia de Israel” y la lucha contra los palestinos y los países árabes; y en los países árabes pesan demasiado los conflictos con expresión religiosa entre diferentes fracciones del islam y la oposición popular queda apresada entre alternativas militares burguesas como en Siria.

Al lector/a interesado le remito a los siguientes textos para seguir profundizando.

La UE del capital. Nueva era, nuevo rumbo. Trabajadores europeos, unidos o derrotados. Nueva estrategia” 22 páginas (14/06/2012) Seleccionado como “Destacado”. Descargando el archivo pdf, tendréis acceso a libros y artículos que vengo publicando en Kaosenlared

http://www.kaosenlared.net/especiales/e/elcapitalismoenbancarrota/item/21552-la-ue-del-capital-nueva-era-nuevo-rumbo-trabajadores-europeos-unidos-o-derrotados-nueva-estrategia.html

2016 déficit 0. La burguesía acelera para derrotar al proletariado. Por una campaña europea contra el déficit 0” 14 páginas (28/05/2012).

http://www.kaosenlared.net/especiales/e/elcapitalismoenbancarrota/item/19693-2016-d%C3%A9ficit-0-la-burgues%C3%ADa-acelera-para-derrotar-al-proletariado-por-una-campa%C3%B1a-europea-contra-el-d%C3%A9ficit-0.html

[LIBRO] Trabajadores en bancarrota y riesgo de derrota. ¿Cómo evitarlas y fortalecernos? Una guía” 94 páginas. (3/03/2012), seleccionado como “Destacado”.

http://www.kaosenlared.net/especiales/e/elcapitalismoenbancarrota/item/9979-libro-trabajadores-en-bancarrota-y-riesgo-de-derrota-%C2%BFc%C3%B3mo-evitarlas-y-fortalecernos?-una-gu%C3%ADa.html

Capital, energía y plusvalía. Por un ecologismo proletario. Comentarios a Ramón Fernández Durán. Llamamiento”.80 páginas (3/09/2011). http://www.kaosenlared.net/noticia/capital-energia-plusvalia-ecologismo-proletario-comentarios-ramon-fern

Horizonte 2050: Socialismo o Mega-Crisis. Recuperar nuestra vida y salvar la Tierra. Una propuesta de Marco” 25 páginas (14/05/2011) http://www.kaosenlared.net/noticia/horizonte-2050-socialismo-mega-crisis-recuperar-nuestra-vida-salvar-ti

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