“El Estado colombiano y los medios generan confusión y escepticismo sobre el Proceso de Paz”

 La asociación Entreiguales y la Coordinación Valenciana de Solidaridad con Colombia han proyectado “La Región Indomable”, el último documental del periodista Jorge Enrique Botero que se aproxima a la realidad campesina de los municipios del Yondó y Barrancabermeja, en el Magdalena Medio. Botero lleva tres décadas informando sobre el conflicto colombiano, mediante libros o audiovisuales (“Vencer o Morir” y “En el verde mar del olvido”, entre otros).

Además, ha estado siete años al frente de los informativos de teleSur. Actualmente trabaja en dos reportajes para este canal. El primero, sobre una comunidad campesina del departamento amazónico de Caquetá, que logró regresar a su región tras ser desplazada por los paramilitares. Otro, sobre personajes de la política y luchadores sociales que, pese a ser víctimas directas de la guerra, hoy lideran movilizaciones a favor de la paz y el diálogo. Botero considera que el estado y los propietarios de los grandes medios han ofrecido históricamente un tratamiento “sesgado” y “descontextualizado” de las FARC. Actualmente, tratan de generar “confusión y escepticismo” sobre los diálogos de La Habana.

-Tras especializarte y trabajar durante muchos años en el conflicto colombiano, has decidido en tu último documental –“La región indomable”- poner el foco en la aldea comunitaria de Puerto Matilde (en el entorno de los municipios de Yondó y Barrancabermeja, en la región del Magdalena Medio). ¿Por qué razón te centras en esta iniciativa campesina?

Estoy concentrado en el tema rural de Colombia, no sólo porque es considerado por los analistas e historiadores como la gran causa del conflicto armado que vivimos desde la década de los 40 del siglo pasado, sino además porque con este tema se abrieron los diálogos de paz entre el gobierno y las FARC, en La Habana. Durante años he realizado varios documentales y reportajes sobre las llamadas zonas de la periferia, donde el Estado colombiano ha brillado por su ausencia y he conocido de primera mano la fuerza increíble del campesinado colombiano, su vocación de lucha y resistencia, temas todos que se dejan trabajar mucho para el medio audiovisual. Los personajes que puedes encontrar por allá no los vas a ver en ninguna otra parte.

-¿Cómo está distribuyéndose el audiovisual?

“La Región Indomable” se emitió en el mes de abril por el canal teleSur, pero además ha tenido una amplia difusión por redes sociales y múltiples exhibiciones en encuentros y reuniones de organizaciones sociales y populares.

-¿Por qué razones titulas el documental como “La región indomable?

Los pobladores de la zona conocida como Valle del Rio Cimitarra llevan medio siglo enfrentando todo tipo de adversidades: desde el abandono estatal hasta los bombardeos y desembarcos de las tropas regulares. Han sufrido muertes y desapariciones de sus seres queridos y muchas veces han sido obligados a desplazarse masivamente para salvar sus vidas. Sin embargo, nunca se han rendido, persisten y resisten. En suma, han resultado ser indomables…

-¿Qué solución puede aportar el proceso de paz a una zona en la que, como afirma uno de los testimonios del reportaje, “sólo ha habido coca y multinacionales a lo largo de los años?

Si se llegara a firmar un Pacto de Paz como fruto de los diálogos de La Habana, el sector agrario de Colombia será, sin duda, uno de los más beneficiados. La implementación de los acuerdos logrados hasta ahora en este tema llevaría bienestar y garantías de progreso a millones de campesinos sin tierra; redistribuiría vastas extensiones que hoy están en poder de latifundistas y devolvería sus territorios a los casi cinco millones de colombianos que han tenido que dejar sus regiones de origen a causa de la guerra. Los eventuales acuerdos también contemplan medidas para la sustitución de cultivos ilícitos, que ha sido uno de los más peligrosos combustibles que ha tenido el conflicto armado.

-El documental arranca con la constitución de la cooperativa de Puerto Pita a mediados de los 80; los bombardeos del ejército en los 90 y las masacres por parte de militares y paramilitares en los 2000 dejan un reguero de sangre y el éxodo rural como dramáticas consecuencias. Señalas dos hitos: el nacimiento de la Asociación Campesina del Valle del río Cimitarra y, en los 2000, el proyecto comunitario de Puerto Matilde. ¿Cuál es la realidad política y social de la zona hoy?

A mi modo de ver, las principales características de esta región son: el altísimo grado de organización y consciencia política de sus pobladores; la vocación productiva de la gente que habita en la zona, lo cual se demuestra con los proyectos que llevan adelante (la bufalera, la producción de panela, etc); la interlocución que han logrado con el Estado para hacer valer los derechos que consagra la ley que dio origen a las Zonas de Reserva Campesina; y, por último, su alianza con otros sectores rurales y urbanos organizados que conforman una poderosa fuerza política y social en la escena colombiana.

-En el audiovisual explicas la experiencia de Puerto Matilde. Proyectos comunitarios de ganadería, venta de miel, viviendas, gestión de bosque protegido…. ¿Consideras que esta iniciativa podría generalizarse?

La rica experiencia de estas gentes ha sido ejemplo para el nacimientos de al menos otras seis Zonas de Reserva Campesina en otras regiones del país, donde también se impulsan proyectos productivos muy exitosos.

-¿Cómo trataron los medios de comunicación colombianos lo que ocurrió durante los 90 y 2000 en la región del Magdalena medio?

Los medios de comunicación en Colombia, totalmente monopolizados, en manos de grandes conglomerados económicos, cumplen la función de distorsionar nuestra realidad, crear conductas y pensamientos únicos y deslegitimar la movilización y la protesta ciudadana. Una de sus tareas es invisibilizar lo que ocurre en la llamada periferia, sobre todo las acciones de las fuerzas militares contra la población civil. A lo largo de los 90, las grandes corporaciones mediáticas ignoraron los terribles episodios de violencia que se vivían en los campos y ya en esta década se dedicaron a lavarle el rostro a los grupos paramilitares que masacraron a más de 50.000 personas y desplazaron a millones.

-Según un informe de Naciones Unidas, el 52% de la gran propiedad rural colombiana está en manos del 1,15% de la población. ¿Consideras que las zonas de reserva campesina pueden ser una de las soluciones al conflicto de la tierra?

Durante un Foro Agrario organizado por la ONU y la Universidad Nacional, en el marco de los diálogos de paz de La Habana, la gran mayoría de las propuestas ya subrayó la importancia de ampliar el número de zonas de reserva campesina. Los expertos calculan que estas podrían llegar a ocupar unas 9 millones de hectáreas, con lo cual se daría un gigantesco avance en materia de paz para Colombia.

-Llevas tres décadas informando sobre el conflicto colombiano. En algunas entrevistas has afirmado que las FARC “han sido totalmente vilipendiadas, deformadas y manipuladas a nivel mediático”. ¿Mantienes esta opinión respecto a cómo están informando los medios colombianos sobre las conversaciones de la Habana?

Los diálogos de La Habana han servido, entre otras cosas, para confirmar mi apreciación sobre el comportamiento histórico de los medios colombianos respecto a las FARC. El cubrimiento ha sido sesgado, y descontextualizado; y las señales que le llegan al gran público sobre lo que ocurre en la mesa de diálogos son confusas. Esto ha logrado el propósito, evidentemente libreteado entre el gobierno y los dueños de los medios, de generar un enorme escepticismo en la ciudadanía.

-Por último, ¿con qué criterios te has aproximado, a lo largo de los años, al conflicto bélico y a las conversaciones de paz para informar sobre los mismos?

Con el criterio de encontrar la verdad por sobre todas las cosas; de ir más allá de lo «periodísticamente correcto»; con el criterio de buscar fuentes distintas a las oficiales y de atravesar aquellas fronteras invisibles que no existen en nuestros mapas pero que son palpables en la realidad…al otro lado de esas fronteras hay otro país que merece ser visto, leído y escuchado.

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