«El esperanto tiene un carácter igualitario esencialmente distinto al carácter imperial del inglés»

Muchas son las revoluciones que se han intentado lograr a lo largo de los años. Todavía queda pendiente una reflexión profunda sobre la necesidad de un idioma común de entendimiento, desligado de intereses políticos y nacionales. Izquierda y Esperanto, en esta entrevista, analizan el significado real del esperanto, tras 150 años de historia.

Este año se conmemora el 150 aniversario del nacimiento del Doctor Lázaro Zamenhof, a quien se atribuye la creación del idioma a finales del siglo XIX (1887), ¿cuál era su deseo?

Zamenhof creció en un medio de gran diversidad cultural. La convivencia entre las distintas comunidades (judíos, polacos, rusos, alemanes, bielorrusos…) no siempre era fácil, produciéndose frecuentes enfrentamientos. Él creía en la posibilidad de que todos los seres humanos, independientemente de su origen y formación, pueden llegar a convivir de forma armónica, respetándose unos a otros. Para ello era necesario el mutuo entendimiento, y éste vendría dado a través de la adopción de una lengua común. La herramienta que desarrolla Zamenhof es extraordinariamente práctica, aunque, curiosamente, sus pretensiones son extraordinariamente idealistas.

¿Cuántos hablantes de esperanto se calcula que existen en el mundo? ¿Cómo se distribuyen geográficamente?

Las estimaciones a este respecto varían enormemente. Calcular los hablantes nativos de un idioma es relativamente sencillo, pero la situación es muy distinta cuando nos referimos a idiomas aprendidos en segunda instancia. La primera dificultad se encuentra en el hecho mismo de determinar el nivel de dominio del idioma en cuestión que se considera suficiente como para entrar en dicha estadística de usuarios de un idioma. Y la segunda en el propio hecho de contarlos.

El estudio más exhaustivo sobre este tema es el desarrollado por Sidney Spence Culbert, quien dedicó 20 años de su vida a investigar el número de usuarios de diversas lenguas. Respecto al esperanto, y considerando como hablante de esperanto a todo aquel que ha alcanzado un nivel que le permite, aunque sólo sea esporádicamente, expresarse aunque sea sin soltura en dicho idioma, estimó la existencia de 1,6 millones, cifra que posteriormente elevó a 2 millones.

No obstante, cualquier cifra dada, hoy por hoy, como respuesta a esta demanda, tiene una gran carga de subjetividad, y el grado de fiabilidad no es mayor que el de las especulativas cifras que se pueden dar como estimación del número existente de, por ejemplo, practicantes de ajedrez.

El esperanto se distribuye, en mayor o menor grado, por todo el mundo. Algunas zonas especialmente relevantes son: en Europa Occidental, Francia y Alemania; en Europa Oriental, Hungría y Lituania; en América, Brasil y Cuba; en Asia, Japón y China; en África, Togo y Madagascar.

Tengo entendido que tiene cierto éxito en China… Si tenemos en cuenta que el chino es el idioma con mayor número de hablantes no deja de resultar curioso.

El esperanto entró en China a principios del siglo pasado de la mano del anarquismo, por lo que fue objeto de represión. Pero con el advenimiento de la República Popular de Mao el esperanto pasa a tener una posición de relativo prestigio, y ello porque algunos influyentes personajes del nuevo régimen eran esperantistas. Ello permitió que su desarrollo tuviera cobertura, e incluso apoyo, por parte de instancias estatales (universidades y otras instancias educativas, emisoras de radio, editoriales…). Como muestra de la solidez de la presencia del esperanto en China basta señalar la existencia de una sección en esperanto de la emisora estatal Radio China Internacional; sus emisiones se pueden escuchar en todo el mundo por Internet (http://esperanto.cri.cn/radio/china.htm).

Precisamente durante la revolución de Xinhai en 1911 se estudió la idea de declararlo idioma oficial. ¿Por qué han fallado todos los intentos por establecer un estado esperantista?

Es normal que en situaciones revolucionarias distintas tendencias hagan especial hincapié en sacar adelante sus planteamientos. También en el marco de la revolución bolchevique se discutió la idea de adoptar el esperanto. Pero estos intentos no pueden sino fracasar. Para que el esperanto pueda llegar a ser considerado como una verdadera alternativa de comunicación es necesario que primero muestre un grado de implantación suficientemente relevante. Mientras esto no ocurra, esos intentos no pasarán de ser pretensiones sin fundamento, incluso en momentos revolucionarios. Por otro lado no existe un especial empeño entre la mayoría de los esperantistas en lograr dicha oficialidad. Aunque es cierto que dicha situación sería, en general, bien recibida, si bien los esfuerzos de la mayor parte de los esperantistas no se encaminan especialmente hacia dicho fin.

A finales de los años 30 la expansión del esperanto se paralizó con la II Guerra Mundial; en la actualidad, ¿se puede hablar de un estancamiento o de incluso un retroceso en su utilización? ¿Existe riesgo de desaparición?

Con la creciente utilización de Internet se ha notado un crecimiento del número de esperantistas, lo cual se manifiesta en su activa participación en el mundo de los blogs y redes sociales. No hay síntomas de riesgo de desaparición, sino todo lo contrario: estamos asistiendo a un momento de clara expansión. Como signo de su vitalidad en la Red, baste decir que en la Wikipedia el número de artículos en esperanto supera ampliamente la cifra de cien mil, codeándose sin complejos con las grandes lenguas nacionales.

¿Por qué no se ha logrado su implantación? Uno de los inconvenientes es que la enseñanza del esperanto prácticamente no existe y los que quieren aprenderlo tienen que hacerlo de manera autodidacta.

El esperanto está implantado. En círculos minoritarios, pero lo está. La enseñanza del esperanto sí existe, pero, al igual que sucede con el resto de idiomas minoritarios, hay que buscarla, no es ubicua como la oferta de enseñanza del inglés. El esperanto, efectivamente, se presta especialmente a ser aprendido de manera autodidacta, lo cual, unido a la citada falta de ubicuidad de la oferta de cursos presenciales, hace que un gran número de esperantistas haya aprendido de manera, al menos en gran parte, autodidacta.

A pesar de su marginalidad, el esperanto es el idioma planificado que más éxito ha obtenido, frente al volapük, al interlingua o al solresol, ¿qué le hizo resultar elegido?

No hay idioma planificado alternativo que resista la comparación con el esperanto. La genial sencillez de su estructura gramatical y la derivación de palabras a partir de raíces de amplia difusión le confieren una potencia y facilidad de aprendizaje insuperables. Los proyectos anteriores al esperanto pecaban de complejidad gramatical, muchos, y de complejidad léxica, la inmensa mayoría. Y esto por el afán, mal entendido, de pretender construir una herramienta neutral, para lo cual se acudía a establecer el léxico en base a formulaciones matemáticas y/o filosóficas que pretendían enmascarar el origen de las raíces de tal modo que no tuvieran parecido a las de los idiomas naturales. Pero ello los hacía prácticamente imposibles de aprender. El esperanto es la superación histórica de estas contradicciones, y de ahí su triunfo absoluto y sin discusión.

Sus detractores sostienen que el esperanto carece de acervo cultural, lo que para ellos lo convierte en un idioma artificial y meramente utilitario, sin folclore propio.

Esta es una afirmación sin ningún tipo de fundamento real. Un acercamiento, incluso superficial, al mundo esperantista nos descubre una importante y variada actividad cultural. Se editan cientos de libros y revistas en esperanto todos los años, así como discos musicales, y ello a pesar de que tanto la realización como los canales de distribución de estas producciones tienen que superar el handicap que supone el hecho de que su mercado es minoritario y disperso.

Históricamente, el esperanto ha sido perseguido por los regímenes políticos. Fue muy utilizado por el movimiento obrero, por eso en Alemania era llamado el “latín de los obreros”. En España, su extensión se interrumpió con el franquismo. Hitler, otro dictador, tenía miedo del esperanto, una lengua que podría ser usada “para la dominación del mundo por una conspiración judía internacional” y por ello persiguió a los esperantistas durante el Holocausto. Hoy en día, ¿siguen existiendo impedimentos políticos o de otro ámbito?

No tenemos constancia de persecución del esperanto como tal. Aunque es cierto que algunos grupos que usan el esperanto sufren persecución, ésta no se produce por el propio hecho de usar el idioma.

La supremacía del inglés es resultado del capitalismo y de la globalización, ¿es acaso el esperanto un idioma de igualdad y de izquierdas? ¿Por qué?

No necesariamente. El esperanto es un idioma y, como tal, puede ser usado por cualquiera a favor de los más diversos fines. El propio régimen nazi, antes de decantarse por combatir radicalmente cualquier forma de esperantismo, envió inspectores a diversas asociaciones esperantistas con el fin de supervisar y dirigir sus actividades. Como resultado el esperantismo cuenta con el dudoso honor histórico de haber producido materiales de propaganda pro-nazi. En España hubo una única asociación esperantista que no cerró sus puertas tras la victoria de Franco, y ello porque uno de sus dirigentes era militar de cierto rango. El movimiento organizado resurgió a mediados de los años 50 de la mano de militares, miembros del clero y otras personas que el régimen consideraba fuera de toda sospecha. Así pues, el idioma esperanto, en sí mismo, no es una garantía de progreso social ni de izquierdismo. Pero es cierto que las características del esperanto le hacen ser especialmente proclive al desarrollo de relaciones interpersonales basadas en la igualdad y el respeto mutuo. Su utilización por medios izquierdistas es decepcionantemente escasa. Hoy en día, es triste decirlo, saca mucho más provecho del esperanto la burguesía.

Tal vez, el rasgo anticolonial del esperanto, que le distingue del afán imperialista del inglés, hace que sea imposible su extensión. Según los escépticos, si aun así el esperanto consiguiera convertirse en un idioma universal, ¿no sería una contradicción?, ¿qué le diferenciaría entonces del inglés?

Este punto es extraordinariamente polémico, y las respuestas dadas por los distintos colectivos esperantistas son muy dispares. En primer lugar cabe decir que si el esperanto es esencialmente anticolonial, lo cual es dudoso, su progreso en medios antiimperialistas debiera de ser importante. Su extensión no sólo no sería imposible, sino que estaría garantizada precisamente en dichos medios. Pero este razonamiento es puramente especulativo puesto que no se observa dicha pronosticada efervescencia esperantista en esos medios. Pero lo que sí se observa es que una parte nada despreciable de esperantistas lo son por convicciones nacionalistas. La percepción de la amenaza de desaparición de sus lenguas minoritarias les hace concebir el esperanto como una tabla de salvación. Es una idea muy extendida, incluso dominante actualmente, aquella que considera al esperanto como garante de la diversidad lingüística mundial. Pero también hay quien considera que dicha diversidad idiomática no es sino una lacra digna de pasar a la historia, y ve en el esperanto un instrumento llamado a liberar a la humanidad de dicha lacra. Entre ambos extremos caben multitud de matices. El hecho de no ser un idioma nativo de ninguna nación le confiere a la universalidad del esperanto un carácter igualitario esencialmente distinto al carácter imperial del inglés.

En teoría, el esperanto no persigue hacer desaparecer el idioma de un pueblo, sino que su función es ser utilizado como una lengua de comunicación auxiliar a nivel internacional además de la lengua natal, ¿qué haría el esperanto para proteger los idiomas minoritarios sin caer en la trampa del inglés, cuyo aprendizaje va en detrimento de las lenguas cooficiales en lugares como País Vasco, Cataluña, Valencia o Galicia?

Al ser muchísimo más sencillo el estudio del esperanto que el del inglés, es evidente que quedaría bastante más tiempo a los alumnos para dedicarlo al estudio de las lenguas cooficiales. Sin embargo, es muy discutible cuál sería el efecto real sobre las lenguas vernáculas en un hipotético escenario en el que el prestigio del esperanto fuera importante. Podemos imaginarnos un panorama en el que el esperanto se asocie a cualidades positivas (amplia visión del mundo, mente abierta,…) y las lenguas nacionales a cualidades negativas (estrechez de miras, mente cerrada,…). En una situación así, el desarrollo de uno iría, aunque no fuera éste el objetivo buscado conscientemente, en detrimento del otro, siendo el efecto más acusado cuanto más minoritario fuera éste. Todas estas hipótesis no pasan de ser especulaciones, y sólo la historia nos permitirá saber la respuesta y si realmente se llega a presentar un escenario de ese tipo. Lo importante ahora mismo es señalar que, incluso entre los propios esperantistas, las visiones acerca del esperanto son muy variadas y, en muchos casos, divergentes.&nbsp

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