El espejismo del trabajo de temporada

El paro continúa bajando tanto si tenemos en cuenta los datos del antiguo Inem como las de la Encuesta de Población Activa (EPA). Según el primero se registraban en el mes de Junio 4.763.680 personas paradas en el estado español y 617.288 en Cataluña. Por otro lado según la EPA del segundo trimestre del año hay 5.997.500 parados en el estado español y 873.000 personas en Cataluña lo que representa una tasa de paro de un 26,3% y de un 23,8% respectivamente. Cómo se ve los datos que ofrecen estos dos mecanismos de recuento son muy dispares y por lo tanto hay que tener en cuenta las diferencias entre el registro y la encuesta (1). Así mismo, hace pocos días se han publicado los datos del paro registrado del mes de Julio en el cual el número de personas paradas inscritas en las oficinas de empleo disminuyó en 64.866 a nivel estatal y en 6.859 en Cataluña, una dinámica de descenso del paro que continúa por quinto mes consecutivo. Pero, todo y la apariencia de ser unos buenos datos a nadie se le escapa que estos descensos son un espejismo que pronto acabará y que a la vez esconden aspectos muy preocupantes.

En cuanto a los descensos tenemos que estas reducciones del número de personas paradas contienen una disminución significativa de la población activa, es decir, de las personas en edad de trabajar que buscan trabajo. En este caso en lo que va de año la población activa se ha reducido en 349.100 personas según la EPA. Así mismo, dentro de estos descensos hay que destacar la gran cantidad de personas que se ven forzadas a emigrar a otro país o volver a su país de origen en busca de una oportunidad laboral digna que muchas veces no existe puesto que el modelo de precariedad esta globalizado. Estos hechos constituyen un exilio económico en toda regla (2).

Por lo que se refiere al tipo de contratos los datos muestran que más del 90% de los contratos que se generan son temporales y que, por lo tanto, muy probablemente la mayoría se extinguirán al acabar la temporada estival. Así mismo también destacar el gran aumento de la contratación a tiempo parcial la cual en este semestre duplica a la de tiempo completo y ya conforma un 16,41% del total de personas que trabajan en todo el estado. Resaltar también que estos tipos de contratos a tiempo parcial son muy utilizados en el sector servicios, sobre todo en el ámbito del turismo, y que comportan muchas veces unas condiciones laborales muy precarias en cuanto a número de horas reales trabajadas, salarios, etc.

Tampoco hay que olvidar que si tenemos en cuenta los datos interanuales el paro continúa aumentando. Al respecto los datos de la EPA muestran que en el último año el paro ha aumentado en 284.400 personas, es decir, un 1’7%. En cuanto a las personas paradas de larga duración este colectivo supone el 48,4% del total, 2.897.600 personas, de las cuales miles ya no cobran ninguna prestación o ayuda. Así mismo, el número de hogares con todos sus miembros en el paro ha aumentado en lo que va de año en 83.500 personas llegando hasta la escalofriante cifra de 1.821.100 y en cuanto a los jóvenes la tasa de paro de este colectivo continúa por encima del 55% afectando a 933.300 jóvenes que buscan trabajo y no encuentran.

Con este dramático panorama no hay ningún motivo para alegrarse de estos datos de “reducción” del paro, menos todavía cuando estas son producto de la coyuntura veraniega. Llegados a este punto hay que tener muy cuento cuál es la estrategia que se está llevando a cabo y que se ha acelerado con la crisis. Lo que se quiere claramente es cambiar el modelo de relaciones laborales para supuestamente ser más competitivos a nivel internacional y, por lo tanto, instaurar un modelo en el cual los bajos salarios, la temporalidad y unas peores condiciones laborales estén generalizados, es decir, un modelo de precariedad total que se está imponiendo gracias al enorme ejército de mano de obra barata dispuesto a trabajar por uno o varios salarios de miseria o a tragar todo lo que haga falta por miedo a perder el trabajo. Así, el paro y la precariedad hacen aumentar las desigualdades y la pobreza y empeoran las condiciones de vida de las clases populares. Todo esto acompañado de las políticas de austeridad y de recortes que afectan en gran medida a la protección social y a los servicios públicos, lo cual configura un contexto de auténtico drama social donde no se cubren las necesidades básicas para una vida digna. Así pues, la reducción de los salarios y el abaratamiento de los despidos es lo que los grandes empresarios y sus gobiernos amigos siempre han buscado para así aumentar o mantener sus estratosféricos beneficios. Es por eso que se aprobaron varias reformas laborales por el gobierno del PP (3) pero también del PSOE que han supuesto una detrás la otra una vuelta de tuerca más en la pérdida de derechos laborales por parte de la clase trabajadora. En este sentido, un ejemplo claro de esta línea ideológica es la última propuesta del Fondo Monetario Internacional (FMI) que propugna la reducción de un 10% de los salarios en el estado español como medida para incentivar la contratación. Es decir, lo que nos están diciendo es: “tenéis que trabajar más por menos para que nosotros podamos mantener o aumentar nuestros beneficios”. Así pues, lo que existe es un conflicto de intereses entre clases sociales. Hace falta pues tomar conciencia de esta situación, de esta lucha de clases y plantear una movilización contundente sostenida en el tiempo y acompañada de la construcción de alternativas desde bajo coordinadas las unas con las otras que sean favorables a los intereses de las clases populares.

Notas:

(1) Ver: “Diferencias entre el paro registrado y la Encuesta de Población Activa (EPA)”

(2) Ver la web www.nonosvamosnosechan.net

(3) Ver: “La última reforma laboral: un ataque frontal a la clase trabajadora”

Blog del autor: jgellida.blogspot.com

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