El Erasmus euroafricano, ¿una nueva forma de neocolonialismo?

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El programa Erasmus es una política de movilización de estudios de la Unión Europea cuyo objetivo es de conectar a estudiantes de la UE mejorando la calidad de estudio y fortalecimiento de la dimensión europea de la enseñanza superior. Dicha política está orientada principalmente a personas que pertenezcan a la UE, permitiendo además la mejora del reconocimiento de los estudios y cualificaciones en toda la Unión.

Los viajes Erasmus fueron creados por iniciativa de AEGEE Europe, una de las más grandes asociaciones estudiantiles a nivel europeo. Gracias a la militancia estudiantil nace un camino propio del “espíritu” de la creación de Europa, el poder conectar con diferentes estudiantes y formas de vida europeas.

No tengo intención de criticar los programas Erasmus, como estudiante también tuve la suerte de poder participar (en concreto en un programa Erasmus+) y como la mayoría mi experiencia fue buena.

Me sentí a la vez también parte de esa movilización estudiantil para poder seguir creando puentes y conocimiento en dicho programa. Tuve la oportunidad de poder moverme y conocer a otros estudiantes y compartir experiencias, de poder ser más autónoma e independiente y moverme con más seguridad en mi misma fuera de casa, aunque no se puede negar la construcción eurocéntrica de dichos programas.

El narcisismo te hace ser mejor estudiante

Las políticas Erasmus tienen un trasfondo del “ser” europeo además de afianzar más la blanquitud, eleva más el pedestal interno que tenemos de Europa, pedestal construido desde la eurocentricidad y el narcismo que provoca que sólo nos veamos en ese reflejo. Así al final un Erasmus sería entonces la aspiración de un estudiante europeo, la máxima expresión del conocimiento europeo. Hacer un Erasmus te hace ser mejor estudiante, mejor europeo.

El objetivo de mejorar la calidad de estudio y fortalecer el conocimiento europeo no es que sea problemático, el problema está en la superioridad euro-blanca que hay detrás de estos programas además de afianzar la idea y la existencia de Europa.

La movilización estudiantil para la creación de estas políticas las aprecio como estudiante, poder moverme con facilidad e ir a diferentes países de la Unión para poder expandir conocimiento y tomar contacto con diferentes estudiantes resulta enriquecedor, pero el trasfondo eurocéntrico que tienen esas políticas sirve para afianzar la posición superior de Europa en el mundo.

Borrell y el neocolonialismo del conocimiento

A la hora de hablar de Erasmus se habla de la máxima expresión del conocimiento, dicha expresión de conocimiento se convierte en un paradigma en el que, desde la superioridad europea, los demás estudiantes no euro-blancos también debemos de vernos reflejados en él, desplazando nuestras propias formas de conocimiento y de contacto con éste.

El conocimiento adquirido por las políticas Erasmus nos hace ser mejores estudiantes además de ser mejores no blancos, ser capaz de poder vernos en un reflejo ajeno al nuestro nos hace ser más aceptables, más integrados, con más conocimiento. Al vernos reflejados en los programas Erasmus incluso afianza que no tenemos conocimiento propio y/o que es inferior.

La propuesta del ministro Borrell de crear un Erasmus euroafricano es otra nueva forma de neocolonialismo y en concreto del conocimiento ya existente en África. Ya no suficiente con la occidentalización de las universidades africanas, la proposición del ministro de educar a cada “inmigrante legal” que llegue a Europa por cada devolución de cada “inmigrante ilegal” hace distinción de lo que es un buen inmigrante y un mal inmigrante además de cuál sirve o no.

El “inmigrante legal” que llegue a Europa sería uno especializado, mejorado con la adquisición del conocimiento europeo y que volvería de nuevo al continente, desprendiéndose del conocimiento ya adquirido anteriormente y llevando herramientas mejores y más superiores.

Dichas herramientas no permiten el fortalecimiento del continente y continúan las relaciones de dependencia neocolonial desde el conocimiento y el avance del continente. La medida que propone el ministro más que una “solución constructiva y cooperativa”, es un fin que una vez más surge desde el narcisismo eurocéntrico y la necesidad de afianzar dicha superioridad, fomentando que los propios africanos dejen de lado su propia producción de conocimiento y debilitando la propia economía doméstica.

En África también hay universidades

Asimismo no cuenta con la propia colaboración tanto de universidades africanas para poder intercambiar diferentes formas de conocimiento, además de no reconocerlas, como el de los propios inmigrantes.

Con el modelo de estudio de Erasmus también fomenta qué modelo de toma de contacto de conocimiento es el mejor, invisibilizando de nuevo que en el propio continente también se posee un modelo en el que los estudiantes del continente intercambian conocimiento.

Se neocoloniza el perfil del estudiante africano y que lo mejor que puede aspirar a ser es un estudiante europeo. La “cooperación” de un Erasmus euroafricano para frenar la inmigración africana con la adquisición de herramientas para mejorar la política del continente no permite un empoderamiento africano ni el rescate de un conocimiento y un relato histórico propio. Niega las propias herramientas de conocimiento y la solución que parten de ellas del propio continente.

http://arainfo.org/el-erasmus-euroafricano-una-nueva-forma-de-neocolonialismo/

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