El discurso de odio no me representa

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Por Lorena MüllerLa banda adinerada Hazte Oír alcanzó altísimas cotas de impopularidad estos días debido a una nueva campaña de odio, esta vez contra el colectivo Trans. Miembros ultras de la secta católica que odian la ciencia porque les desmonta toda su ideología fascista, ahora abrazan la biología para justificar su discurso.

Pero lo peor es que no están solas. Un pequeño y ruidoso grupo autodenominado Feministas Radicales, con quienes tengo bastantes puntos en común, pero que me dan miedo por su discurso ahora mismo, también se lanzan a través de redes sociales o prensa a justificar que esos misóginos de Hazte Oír “esta vez tienen razón”.

Sin entrar en el debate de que manda ovarios que solo ellas puedan definirnos a las mujeres y a la vez se apropien del término “radical” que es parte de la definición del feminismo, no hay feminismo sin radicalidad, porque sea lucha pequeña o grande, cada una busca cambiar de raíz este sistema. Lo que nos diferencia son los métodos, no el objetivo. Por lo tanto, todas las feministas somos radicales.

Pero volvamos al tema que me espanta: decir que las mujeres trans no son mujeres “de verdad” porque nacieron sin vagina y que toda opresión machista nace en reacción a un órgano sexual del que ni siquiera se sabía de su existencia hasta hace poco tiempo. Abrazar la biología como ciencia fundamental para defender un argumento, cuando también estamos luchando por rever todo lo que ha tenido exclusivamente una mirada masculina en la ciencia, me parece excluyente. Recomiendo leer a alguien de la que apenas he leído algo hasta ayer que me la recomendaron a mí, Anne Fausto-Sterling, que desde el campo de la biología y la filosofía aclara mucho las cosas.

Además de excluyente me parece reduccionista. Vengo de las ciencias sociales y tengo una mirada holística sobre cada objeto de estudio. Me parece un error básico empezar cualquier estudio relacionado con las personas desde un solo punto de vista y a partir de ahí sentar cátedra. Me niego, creo que las humanas somos mucho más que células, mucho más que genitales. Es más, creo que somos fundamentalmente pensamiento, cultura, sentimientos y experiencia, en cuerpos.

¿Por qué algunas feministas nos agarramos a nuestra vagina para definirnos como mujeres? ¿Qué pasa con todo lo de más? Yo, que decidí de adolescente que no quería ser madre de humanas, ¿soy menos mujer? Y las niñas que aún no se han desarrollado, ¿son menos mujeres? Y las que ya tienen la menopausia y no dieron a luz, ¿son menos mujeres?

¿Vamos a luchar de verdad por cambiarlo todo y por tener un sistema justo, igualitario y equitativo o vamos a seguir batallando contra nuestras compas por una parte de nuestros cuerpos? ¿Qué va a ser lo próximo? ¿Decir que las rubias/morenas/blancas/negras somos las de verdad y no las otras? ¿Vamos a seguir compitiendo, como el Patriarcado quiere, o vamos a colaborar? ¿Entendéis que quien os llama tránsfobas lo hace basado en la discriminación que se hace a las trans, porque tiene la misma base que la xenofobia y el racismo?

Hay que entender que todo esto es ideología por detrás. ¿Vamos a ser darwinistas y para decir que solo la que nació con vagina y puede dar a luz gana y es la válida o vamos a colaborar por el bien común? ¿Vamos a competir como en el capitalismo para aplastar al otro, para dar carnets de mujer/feminista/etc. o vamos a actuar de acuerdo al apoyo mutuo? ¿De verdad vamos a dar la espalda a las compañeras mientras el Patriarcado nos sigue matando a todas?

Afortunadamente en Madrid han detenido al autobús del odio y las ciudades donde Hazte Oír tiene organizado un recorrido se están preparando para impedirlo. Estos dicen que saldrán igual. En mi país se siguen sucediendo los casos de discriminación, estigmatización y hasta asesinato de trans, especialmente de mujeres trans. Cuando asesinaron a Diana Sacayán en 2015, Argentina y el mundo se conmocionaron. Los asesinatos son habituales y en todos hay odio, y además les es complicado acceder a derechos fundamentales como la Educación o la Sanidad Públicas.

Quizás sea justamente por ser argentina que defiendo tanto el derecho fundamental de la identidad. Cuando a tus iguales los desaparecen, los torturan y los matan y luego se conoce que tuvieron hijes en cautiverio, entonces defender la identidad de esas personas pasa a ser una causa de derechos humanos básica. Así que no seré yo quien excluya a las compas trans, de hecho estaré a su lado si necesitan mi apoyo. Su lucha es la misma que la mía: queremos un mundo justo, equitativo e igualitario y derrotar al patriarcado.

“El relato de la prostitución y la marginalidad sigue muy extendido, pero yo creo que la idea más arraigada es que son mujeres en cuerpos de hombres, o viceversa”, comenta Beatriz Gimeno en Público sobre el error habitual al definirlas.

“No estamos enfermos, no necesitamos ninguna acreditación médica que certifique nuestra identidad. Estamos plenamente contentos con nuestro cuerpo. Habrá gente que necesite una reasignación genital, pero hay muchas personas que no quieren o no les apetece y no pasa nada. Habría que hablar de euforia de género”, explica Niurka, coordinadora de Cogam.

Aclaración: Puede que me equivoque en alguna afirmación que hago o que haya dado un dato incorrecto, pero en lo que no me equivoco es en mi voluntad de defender los derechos humanos de todas las personas siempre.

Publicado originalmente en: Medium.com/@lmn_ar

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