El director de Doñana advierte que el río Guadalquivir «está al borde de la muerte»

El futuro del río Guadalquivir es desalentador. Y se puede llegar a pensar que será peor, cuando se oye el análisis que hace no ya sobre el porvenir de la cuenca, sino de su presente, el director de la Estación Biológica de Doñana (EBD), organismo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Fernando Hiraldo, que no se anda por las ramas: el río Guadalquivir está «en una situación demencial y al borde de la muerte». 

La paradoja es que ese estado del río es paralelo a que «por primera vez» -destaca Hiraldo-, se cuenta con una «información global del delta», obtenida a raíz del estudio coordinado por los científicos Miguel Ángel Losada y Javier Ruiz Segura, titulado Propuesta metodológica para diagnosticar y pronosticar las consecuencias de las actuaciones humanas en el estuario del Guadalquivir. 

Pese a todo lo que aporta este informe, uno de «los mejores de un delta, en lugar de usarlo, lo dejamos dormir y nadie toma una decisión en una dirección y otra», lamenta Hiraldo, que ha sido relevado al frente de la Coordinación Institucional del CSIC en Andalucía, que desde ahora será ocupada por el investigador y presidente de la Fundación Migres, Miguel Ferrer. 

Hablar del Guadalquivir en la actualidad es hacerlo del proyecto de dragado de profundización de su estuario, promovido por la Autoridad Portuaria de Sevilla. Hiraldo recalca, en este sentido, que el río está «en una situación actual demencial», y recuerda que ya se han gastado «unos fondos» para elaborar un estudio y comprobar, como pedía la EBD, «si el dragado era la gota que colmaba el vaso y el río estaba en peligro». 

El director de la Estación Biológica de Doñana afirma que «el problema no es el dragado, sino cómo usamos el río». A juicio de Hiraldo, «el dragado es un problema más del estuario», pero el estudio, según aclara, ha mostrado que el río «está al borde de la muerte, del colapso y no por el dragado, que es una cosa más». Hiraldo valora el trabajo del equipo de investigación formado por las universidades de Granada, Córdoba y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas en 2008 para evaluar el estuario del Guadalquivir, liderado por dos personas que han hecho un «trabajo excelente», Javier Ruiz y Miguel Losada, y que realizó el citado informe. 

El director de la EBD apunta que los investigadores han dado unas directrices «claras» de «cómo hay que usar el río y alguien se tiene que sentar con ellos y comenzar a poner en marcha las alternativas que dan en el estudio o descartar unas y poner en marcha otras». Es aquí donde Hiraldo censura el comportamiento del Puerto de Sevilla, que está teniendo la actitud «del avestruz», esto es, «esconder la cabeza como si aquí no nos hubiéramos gastado tres millones de euros en un estudio o sin tener información que tenemos». Además, Hiraldo también rechaza que se hayan sacado las boyas del estuario del Guadalquivir correspondientes a un sistema de seguimiento mediante muestreos del mismo y que son analizados en el Observatorio de Cambio Global de Doñana y el Estuario del Guadalquivir de la Junta. Ante todo esto, Hiraldo comprende «mal» que se hayan puesto en marcha las medidas y directrices que recoge el estudio científico. 

El director de la EBD no ha dejado pasar la ocasión para subrayar que el Guadalquivir tiene «más influencia de la que pensamos» sobre el turismo, las playas, la pesca, en el entorno de Doñana, el mar o la arena del litoral. 

Por otra parte, y con respecto a la situación del parque natural, Miguel Ferrer ha apuntado que su principal problema son las «fricciones» que históricamente mantiene con su entorno. Para el investigador y biólogo sevillano, Doñana como espacio natural «no está en mal momento», porque tratándose de una zona cuya gestión es «siempre complicada», a lo largo del tiempo sus niveles de biodiversidad y atractivos siguen siendo los mismos, incluso «algunos aspectos en los últimos quince años han sufrido mejoras notables». 

Ferrer hace hincapié en que Doñana es «un parque colector, donde la marisma recoge todas las actividades que se producen aguas arriba y que se encuentra rodeado de un antiguo polo de desarrollo turístico convencional y agresivo, así como que ha sufrido planes agrícolas también en el pasado bastante agresivos».

Fuente: Granada Hoy

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