El diputado Garzón al desnudo: la política como espectáculo para el ejercicio del control social

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  «La política es el departamento «Espectáculos» de la industria». Esta frase del polifacético compositor norteamericano Frank Zappa refleja con notable acierto la verdadera esencia de esta actividad, en el ámbito institucional, en las llamadas «democracias» occidentales. En la política-espectáculo, de la que los Estados Unidos es el principal referente desde hace más de medio siglo, diferentes productos se ofrecen en el mercado electoral a conjuntos de electores que – convenientemente adoctrinados- confunden la actitud pasiva del consumidor con la auténtica participación democrática.

 

 

En ausencia de organizaciones revolucionarias que faciliten la formación y la [Img #45790]autorganización popular, la creencia de que optando por el partido azul, el naranja o el morado se está contribuyendo a determinar la dirección de la sociedad es una ilusión semejante a la de quienes, guiados por la propaganda, confían en haber adquirido el mejor detergente o quitamanchas, sin disponer de los conocimientos de química imprescindibles para verificarlo.

 

En la política-espectáculo no se trata de convencer con argumentos, sino de presentar el producto propio de la forma más persuasiva, de convertirse en el actor más «creíble» y atractivo para el público. De ahí que el profesional de la política asuma los mecanismos típicos de la narración del cine o la televisión para la encarnación de su personaje.Maquillaje, atrezzo, puesta en escena, utilización de técnicas psicológicas y sociológicas para provocar las reacciones perseguidas en el votante, etc.

 

En Europa, y particularmente en el Estado español, los políticos aún están lejos de sus homólogos estadounidenses en el desarrollo de todo este marketing de venta. En los últimos tiempos, sin embargo, los avances en esta dirección están siendo espectaculares, espoleados por las nuevas organizaciones nacidas, presuntamente, para «regenerar la democracia y cuestionar el bipartidismo». Un análisis somero de estas formaciones basta para constatar que la llamada «nueva política» solo tiene de novedoso, en el caso español, justamente la mayor utilización de estos procedimientos de la mercadotecnia y, de forma particular, de aquellos asociados a las nuevas tecnologías y las redes sociales.

 

[Img #45791]     La asunción de la política como espectáculo, que implica necesariamente  la aceptación de las reglas del juego impuestas por los medios de comunicación del poder, determina también los rasgos fundamentales que debe adoptar el político dedicado a esta actividad. En ella se desvanece progresivamente la importancia de  los proyectos y las ideologías coherentes, en favor del protagonismo personal de actores que pasan a estar continuamente expuestos en los medios.  Ya no basta con aparecer en un programa de televisión para explicitar planteamientos políticos. La creación del personaje que se vende requiere una exposición total. Proliferan así los espacios en los que el candidato comparte con el público sus recuerdos infantiles, toca la guitarra o muestra el salón y la cocina de su casa al periodista de turno. Pero tampoco estos pequeños momentos de «complicidad» son suficientes. Quienes desean conquistar los votos deben llegar al corazón – no al cerebro – de los electores, y para ello no dudan en mostrar su intimidad, actuando como auténticas celebrities para mejorar su imagen publicitaria.

 

GARZÓN: ¿UN POLÍTICO SOCIALDEMÓCRATA “SERIO” O UN ASPIRANTE AL GRAN HERMANO VIP?

 

La última muestra de este tipo de comportamiento la acaba de ofrecer el [Img #45792]diputado de Unidos-Podemos Alberto Garzón. El coordinador general de IU al que, pese a sus notorios bandazos e incongruencias  -como la de autodenominarse comunista al tiempo que defiende tesis socialdemócratas y está integrado  en una coalición proatlantista – muchos consideran aún el candidato de  la “izquierda alternativa”.

 

 

Como si de un personaje de la prensa rosa se tratase, Garzón ha elegido Instagram – la red social preferida  por actores, cantantes adolescentes y futbolistas– no solo para hacer público el “sí quiero” con el que ha respondido su novia a su petición de matrimonio, sino también para mostrar toda una serie de cuidadas fotografías en las que la pareja se regala arrumacos,  revela interioridades de su relación y en las que se intercalan, oportunamente, mensajes políticos. Ni que decir tiene que las instantáneas fotográficas se han difundido rápidamente por la prensa del papel cuché. Ese, sin duda, era el propósito.

 

 

   Garzón no ignora, obviamente, que este tipo de exposición pública de la vida privada ha llegado a generalizarse lo suficiente en nuestra sociedad como para que su acción provoque  muchas felicitaciones y simpatías y muy pocos o ningún reproche.  Sin embargo, la impúdica exhibición de su relación de pareja que, teóricamente, nada debería importar a sus posibles votantes, es muy diferente a la que pueda  realizar en las  redes sociales cualquier otro ciudadano anónimo.

 

 

 

Se trata, en este caso, de una actuación perfectamente estudiada, en la que la utilización de los aspectos íntimos de su vida tiene el claro objetivo de obtener réditos políticos.

 

 

 

[Img #45793]   Para representar el papel que le ha tocado jugar en la segunda transición con la que el capitalismo español trata de recomponerse tras el estallido de la última crisis, Alberto Garzón cuenta con la misma baza que el personaje de estafador encarnado por Ricardo Darín en la magnífica película argentina “Nueve Reinas” le reconocía a su compañero de correrías.

 

 

 

– “Vos tenés algo que te va a hacer la vida más fácil – decía el embaucador a su compinche -. Tenés cara de buen tipo”.

 

 

Partiendo de esta ventaja comparativa, tan peligrosa para millones de potenciales “primos”, nada mejor que reforzar esa imagen de buen muchacho, con el que cualquier padre quisiera emparejar a su hija, con una tierna y formal historia de amor coronada con una romántica boda que, muy posiblemente, todos tendremos la oportunidad de presenciar a través de Instagram, Facebook o Twitter.

 

 

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EN LA POLÍTICA-ESPECTÁCULO EL ACTOR DEBE ESTAR SIEMPRE DISPUESTO A EXHIBIRSE. GARZÓN POSA EN UN CUARTO DE BAÑO PARA UN PERIODISTA DEL DIARIO ‘EL PAÍS’, MOSTRANDO SU TATUAJE

 

Pero si esta historia sentimental y la cara de bueno de Garzón les conmueven hasta el punto de dejarse camelar, no reclamen luego la devolución de sus boletos cuando, finalmente, caiga el telón. Porque Alberto bien les podría responder que “the show must go on”.

 

http://canarias-semanal.org/not/18899/el-diputado-garzon-al-desnudo-la-politica-como-espectaculo-para-el-ejercicio-del-control-social/

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