El dilema político y moral de los votantes de IU

El endurecimiento estos días de campaña electoral contra la política del PSOE no puede compensar los efectos a favor del voto útil de la línea seguida por Gaspar Llamazares a lo largo de la legislatura, plegada como ha estado a las necesidadesparlamentarias de los socialistas (Ley de Defensa nacional, LOE, Ley de Memoria histórica, Canon digital). La crítica grave, decisiva para la izquierda y más que justa de que el PSOE ha fallado en el giro social suena falsa cuando en tres ocasiones los Presupuestos, instrumento básico para ello, se han aprobado con el respaldo de IU y el penúltimo con su abstención. Desconcierta mucho escuchar un discurso duro contra las “traiciones”y “renuncias” del PSOE, pero trufado con la mención continua de aspirar a formar parte del próximo gobierno del PSOE cuando este partido ni siquiera mira a su izquierda sino que piensa tomar a la primera oportunidad la desviación de la derecha. Tanta es la insistencia personal del Coordinador de IU en entrar en el gobierno –la organización no ha adoptado decisión alguna sobre este punto- que lo coherente sería llamar directamente al voto útil para garantizar la victoria del PSOE. En suma, la confusión introducida en el conjunto de potenciales votantes de IU no es pequeña cosa, como ponen de manifiesto los datos negativos de las encuestas, la muy escasa asistencia a los mítines y la asepsia de una campaña electoral, carente de mensajes políticos y centrada en el rostro de Gaspar Llamazares, único personaje real, y cibernético, de IU que parece existir.

Los problemas del voto de IU el día 9 no se detienen ahí. Si IU fuese de verdad una fuerza política antisistema (en estos momentos ni siquiera cabe calificarla de reformista consecuente) y si IU fuera una organización democrática donde su expresión fuera la resultante de la pluralidad ideológica de los sectores que en ella conviven, todos sus militantes se sentirían comprometidos por el destino electoral de IU, pues unos resultados positivos reforzarían la izquierda con independencia de los matices de cada uno, y todas las sensibilidades de su seno pretenderían obtener los mejores resultados posibles, con la legítima intención de potenciar sus ideas dentro de una IU fuerte y democrática y a través de IU en la sociedad. Pero IU no se puede consideraren estos momentos una fuerza antisistema y alternativa y tiene muy graves carencias como organización democrática.&nbsp &nbsp

Si todo transcurre como esperado, el conflicto de Valencia pasará factura y es poco probable que se obtenga un diputado. Las posibilidades reales de IU parecen concentrarse en repetir los dos escaños de Barcelona y los dos de Madrid. Ocurre, sin embargo, que los dos posibles diputados de Barcelona corresponderán a Iniciativa. Euia ha vuelto a repetir coalición con ella, en condiciones como siempre leoninas y con oposición natural de algunos sectores, para los cuales Iniciativa es una organización que por sus posiciones políticas debe valorarse como una fuerza adversaria del proyecto político que representa IU. El sector mayoritario de la dirección de Euia provoca un conflicto político a muchos de sus militantes a la hora de votar. En efecto, sus votos no alcanzarán para que EUiA obtenga un diputado en el Congreso, pero son imprescindibles para mantener los dos diputados de ICV, un socio de coalición cuya política no comparten y que trata con deslealtad a Izquierda Unida apoyando en País Valencià una candidatura divisionista que compite con EUPV, y que puede dejarle sin diputado en dicha comunidad y sin Grupo Parlamentario en el Congreso de diputados.

Tampoco es muy estimulante electoralmente las recientes declaraciones de Gaspar Llamazares que reiteran su aspiración a gobernar como lo hace en Catalunya el gobierno Tripartito, “donde se ha demostrado que se sabe aplicar cambios de izquierda desde el poder”. Para cualquiera que viva en Catalunya, que haya visto o sufrido como se cierran o deslocalizan empresa tras empresa con la autorización de los responsables de la Generalitat, que haya sentido en sus carnes las porras de los Mossos de escuadra comandados por el Conseller de Interior y jefe de ICV Joan Saura, que ha podido comprobar como todos los socios del Tripartito, incluidos los diputados de EUiA, han votado a favor de la privatización de la gestión del ICS, han sido cómplices por activa o pasiva del deterioro y crisis de los servicios públicos e infraestructuras, o que observan como el gobierno PSC-ICV-EUiA del ayuntamiento de Barcelona niega el derecho a dos días de descanso a los trabajadores de TMB, las palabras de Gaspar Llamazares están fuera de la realidad, o peor, que su ambición por tocar poder no tiene límites ni escrúpulos.

Y que decir de Madrid. El primero de la candidatura, Gaspar Llamazares, con su proyecto político propio y dispuesto a todo por imponerlo y mantenerse en el machito. El segundo, como una pesada broma, Joaquín Nieto. Un renegado político, un miembro de la mayoría de CCOO que ha llevado al sindicalismo de nuestro país a un desastre histórico, y un represor consecuente contra los sectores críticos. Si se trataba de buscar a alguien fuera de IU para arropar la candidatura, no se ha podido encontrar a un individuo más problemático y menos recomendable. Eso de ir a votar a IU en Madrid tapándose la narizes insuficiente: los madrileños tendrán que ir con escafandra. No se entiende de nuevo como la dirección somete a los militantes a una disyuntiva tan dolorosa. Por lo demás, todo respaldo otorgado a Llamazares –el ejemplo de la consulta postal para su designación como candidato y la ratificación casi unánime en el Consejo político están recientes- se convierte en manos de éste en un arma para atacar a todos lo que no comparten su proyecto liquidacionista de IU. El voto pues de los leales militantes de IU también se convierte en Madrid en un trago amargo: pueden pensar que están apoyando a la organización en la que creeny a la que dedican sus esfuerzos cuando están favoreciendo su destrucción.

Muchas veces, en los comentarios a estas colaboraciones en Kaos, la rabia por la política y actuación de Gaspar Llamazares a IU se ha expresado por muchos militantes recomendando no votar a IU ni a Iniciativa. Resaltar que pueden incurrir en una irresponsabilidad grande es fácil, pero nunca comparable a la responsabilidad de los dirigentes que han conducido a dichos militantes y a otros muchos a tener que plantearse un dilema político y moral tan desgarrador el próximo domingo.

3 de Marzo 2008

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