El devenir prisión de Palestina

Publicidad

Por Iñaki Urdanibia

Si ya desde finales del siglo XIX algunos colonos judíos iban cayendo en tierras palestinas, tras el genocidio perpetrado por el nacionalsocialismo , y tras algunas escaramuzas terroristas por parte de grupos judíos en tierras palestinas, fue instaurado en lo que era un protectorado británico, el Estado-gendarme de Israel allá hace setenta años. El acuerdo de los países más poderosos para la creación de tal Estado, era decretado a modo de pago, y perdón, por las tropelías que se habían cometido. Tras barajar diferentes opciones territoriales se optó por, haciendo caso a las reclamaciones sionistas – en principio, organización laica, la de Theodor Herlz- que se basaban en los textos bíblicos, supuestamente sagrados al ser palabra de dios ( te alabamos señor)…Judea, judíos, judaísmo…Así los sionistas y los líderes de tal operación mostraban su patita racista y mentirosa al abundar en que iban a tierras que estaban vacías, y a lo más recorridas esporádicamente pos pastores nómadas, morenos ellos…y vagos también.

Al tiempo de la usurpación de terrenos, la expulsión de los habitantes allá instalados ( en algunos casos, a la fuerza, destruyendo sus casas, en otros , entregándoles una ridícula cantidad de dinero…en todo caso, rebautizando los nombres de los lugares con el fin de que no quedasen restos de la presencia palestina, y que todo pareciese judío – la Torá en mano- de toda la vida. SI al lugar fueron llegando judíos de diferentes procedencias, los dirigentes sionistas preveían que deberían hacerse con más espacio para acoger a los potenciales nuevos llegados ( retornados, según ellos, como si los siglos no hubiesen pasado en balde, y las conversiones – desde los jázaros hasta toda la uencia del Mediterráneo- no jugaron papel alguno en las pretensiones genéticas – cosa de ADN- de la locura purista de algunos hebreos. En fin, un Estado confesional fue el que se creó, con una única y resucitada lengua, el hebreo…y con claras disposiciones para excluir a los árabes en general y a los palestinos en particular ( por cierto, también semitas ateniéndose a los criterios filológicos, que no otro es el origen y la pertinencia del término distintivo), se les expulsa, se les margina, se les encierra y se les vacía la posibilidad de una patria que se precie, aplicando una leopardización que hace que el territorio de su posible Estado haya de seguir el modelo archipielágico, a lo que se ha de añadir que las tierras concedidas por el que más puede, capador, son las más estériles y más carentes de riquezas en el subsuelo, y evitando la libertad de movimientos por las zonas costeras.

Pues bien, un oportuno libro acaba de ser editado por Capitán Swing, « La cárcel más grande de la tierra . Una historia de los territorios ocupados ». Su autor es un viejo conocido en estas lides de denuncia y esclarecimiento de los asuntos palestinos / israelitas , Ilan Pappé, historiador israelí que debido a su clara posición con respecto al sionismo ha sido continuamente amenazado y en la medida de los posible, silenciado ya que sus análisis contienen contundentes verdades como puños con respecto al problema, para la paz en la zona, que supuso, y sigue suponiendo, la creación del estado de Israel, su continua expansión colonialista , y reivindicando un único estado, no confesional, en el que puedan vivir gentes de diferentes , o ninguna, perspectivas religiosas. De manera cronológica y habiendo hurgado todos los archivos habidos y por haber, algunos de reciente descalificación, Pappé va narrando con milimétrico detalle las diferentes medidas que se han ido imponiendo en diferentes fases con el fin de aislar la peste palestina, poniendo en pie la mayor cárcel a cielo abierto existente en el planeta. Fechas clave en el proceso: por supuesto 1948, 1967 año de la guerra de los Seis Días. fecha en la que el Estado sionista se apropia de Cisjordania y la franja de Gaza y los posteriores pasos para evitar cualquier posibilidad de futuro para una Palestina unificada. El autor nos hace conocer las diferentes posturas de distintos generales que trataban de imponer la línea dura con respecto a los palestinos, y las diferentes medidas y reglamentos que se fueron imponiendo para tener controlados y aislados a los palestinos. Decisiones ejecutadas por « las sucesivas generaciones de burócratas israelíes [pensadas] para un millón y medio de personas – una cifra que ascendería a cuatro millones – la mayor megaprisión de la historia entre cuyos muros, reales o imaginarios, siguen de un modo u otro encarceladas todavía hoy » que va exponiendo en detalle el autor en lo que hace a las condiciones de vida de los palestinos allá encerrados, que cada vez van a peor, al ser la moneda corriente en este panóptico gigante, las rejas, los muros, los checkpoints que impiden no pocas veces el paso de los trabajadores a sus puestos laborales, sistemas de videogilancia ( por tierra, mar y aire), con ferecuentes razzias de castigo ( hoy todavía leo en Le Monde un bombardeo de la aviación israelí sobre la franja). Situación cruel e inhumana que no es responsabilidad única de los partidos de derecha extrema, ni de los intransigentes colonos, sino que es fruto del consenso entre todas las organizaciones políticas, incluidas las de supuesta izquierda ( los socialistas del Mapam…).

Se plantean en los primeros cuatro capítulos los pasos que se dieron en la planificación demográfica y geográfica y en su posterior ejecución, del mismo modo que se desvelan los tanteos , a modo de prueba, llevadas a cabo en la división de Jerusalén, etc., etc., etc. En los años ochenta, finales, los palestinos cansados de las continuas y permanentes humillaciones se lanzaron a las calles con sus piedras, al modo de David, contra el gigante Goliat, representado por las tanquetas del poderoso ejército israelí. El seguimiento cronológico de las severas medidas de opresión y la resistencia por ellas provocadas es riguroso y con el recurso permanente a las fuentes de los blandos y los duros duros de los sionistas- no tan distantes como pudiera parecer si se miran de modo superficial las palabras de unos y otros-. Negación del más mínimo poder de decisión con respecto a su futuro de los recluidos en los infames recintos, la exigencia de obediencia y conformismo, y las imposiciones de expulsión , o , por el contrario, la obligación de no poder salir.

Las diferentes intifadas, las chapuzas de los planes de paz, los vaivenes dependiendo de los diferentes y sucesivos gobiernos de Tel Aviv, siempre incumplidos en su acuerdos – que por otra parte eran meras imposiciones de la parte poderosa sobre la débil, con el apoyo decidido de las potencias europeas y mundiales en general- , y los altavoces tronando en contra de los palestinos, convertidos , por falaz arte de birlibirloque, en los culpables de la nefasta situación que se vive en la zona. Por si las explicaciones del proceso y de las medidas sucesivas en la puesta en muro y reja la gran cárcel para los palestinos, unos detallados mapas al final del volumen dejan ver la evolución y troceamiento a que ha sido, y sigue siendo, sometido el suelo palestino, y los permanentes incumplimientos por parte de los sionistas de las decisiones sobre los territorios ocupados, de la construcción de nuevos asentamientos de los colonos, y de la vuelta de los expulsados / desalojados palestinos.

Una obra necesaria de cara a conocer el comportamiento brutal del sionismo colonialista , la puesta en claro de todos los pasos, reglamentos, leyes ad hoc y bombardeos…etc. , en la exigencia de mayor espacio vital de los siempre insatisfechos burócratas del colonialismo sionista.

También podría gustarte

Los comentarios están cerrados.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More