El descapote de Capote


Pocas veces tenemos la oportunidad de valorar un texto tan vacuo, pancista, intoxicado, agresivo y paradigma de contradicciones, como este que nos ofrece Orlando Cruz: “Hacia donde conducen las dolorosas escisiones y las denominadas disidencias de izquierdas”.

La mediocridad de su semántica y la liviandad de su hermenéutica se pone de manifiesto en todos los párrafos del spamfleto, algunos hasta de 30 renglones sin discernir si está a favor o en contra de lo que defiende y ataca a la vez, siempre algo impreciso, para al final: “descapotarse”, sin compasión ninguna para con él mismo.

Del improperio y la ausencia absoluta de objetividad y argumentos sobre lo que pretende calificar, salta a benditos nombres y tendencias revolucionarias diversas, tratando hacer creer que domina absolutamente la historia de la izquierda mundial y sus disímiles interpretaciones, calificando a todas por igual y sumiéndolas en un mismo cóctel.

Defiende la crítica para enseguida atacarla. Reprende el pensamiento único y luego lo santifica. Habla de un núcleo duro de principios y nunca los identifica. Nadie tiene la verdad absoluta, dice, para después rechazar toda crítica a la suya. Carga contra todas las izquierdas y luego intenta defenderlas. No quiere ser apocalíptico y anuncia cataclismos.

A falta de argumentos miente, distorsiona, trata de desinformar, descalifica y amenaza. Pero lo “mejorcito” está en sus corolarios e insinuaciones, que más bien parecen cuños en su frente: “Estos nuevos revolucionarios están haciendo mucho daño”. “Es muy perjudicial…propiciar escisiones y divisiones virtuales que pueden llegar a ser reales”. “Pero lo más peligroso de las polémicas en la izquierda es cuando terminan en querellas, altercados y trifulcas”. “Y los lideres de tales fragmentaciones…pueden ser cooptados por el capital…”. Esperar para ver.

Para llegar al final “descapotando”, sin misericordia, sus intenciones estaliniano-fascistas: “Estos fenómenos que fueron y continúan siendo esencialmente destructivos, se volverían a mostrar en toda su magnitud y consecuencia sumamente negativa si no ponemos cotos a esas querellas inmovilizadoras, confucionistas y divisorias”. ¿Coto? ¿Cómo? ¿Con paredón, prisión, represión, juicios amañados, destierros, asesinatos extrajudiciales? Cuando la incompetencia tiembla, pide represión. ¿Anuncia Quinquenio Negro? ¡Ay, que miedo! ¿Puede haber algo más contrarrevolucionario que oponerse al llamado de Fidel y Raúl a la discusión? ¿Quien estará tras el descapotado, las agencias des-informativas del enemigo, la CIA quizás?

Para este atorrante, la reversión de la revolución no sería, como dijo Fidel, por los errores de los propios revolucionarios, sino porque la provocarían los “divisionistas” e “hipercríticos” que hacen propuestas al “VIII Congreso” (yo creía que nos tocaba el VI) en discusiones a petición de la dirección, a iniciativa de Fidel y al impulso de Raúl, a las que él pretende “poner coto”. Coto: mojón de lindero, según el DRAE. ¡Pon tu mojón aquí! Este señor debe ser de los que confunden la cortina de baño con el papel sanitario, ponen el periódico en la refrigeradora para leer las noticias “frescas” y consideran sordos a los cangrejos que desobedezcan sus órdenes.

Si por desgracia este tipo de farsante, sin principios y de disparatada “curtura política”, que trata de pasar por intelectual dizque de izquierda, llegara a predominar en las estructuras políticas de la revolución, su suicidio estaría asegurado. Pero una golondrina no es verano y, por suerte, esta rara especie, endémica del estalinismo, está en extinción en Cuba donde su habitad está desapareciendo pues la Revolución, al arribar a su edad madura, se prepara para seguir profundizándose, asumir los cambios necesarios y continuar avanzando por más socialismo.


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