El cuento del «monoarca»

Traspasar la frontera de la comicidad suele ser muy peligroso, ya que cuando se utiliza de forma descarada y arrogante puede encender toda llama de ira y enfado, cuyas consecuencias pueden llegar a ser terribles.

Siempre se ha expresado que entre el amor y el odio solamente existe un paso, pero para que exista el odio no ha tenido que existir previamente el amor;  ya que el enfado nos lleva al enojo, a la ira, a  la indignación constante, en tal escenario nunca hay cabida para sentimientos positivos y mucho menos amorosos. Y este es el sentimiento que me produce cada vez que oigo hablar a nuestro “monoarca”, persona afable y bonachona donde las haya, siempre y cuando nos creamos ser Alicia en el País de las Maravillas, o nos hallemos bajo los síntomas de algún estupefaciente caducado.

En todo caso, amorosos, pueden ser los ositos que el nieto de nuestro rey vea en su tele de plasma de más pulgadas que exista en el mercado; donde abuelo y nieto acercarán futuras posturas, y el niño será adoctrinado por su abuelito y aprenda de las hazañas del mismo cuando era  jovenzuelo, y también de su reciente época de senectud.

Me imagino la conversación que podría establecerse entre ambos:

-¿Qué es lo que ves muchachote?-señalando con dificultad la televisión

-Veo unos dibujos animados-¡¡¡¡Los osos amorosos!!!!!-grita el niño con entusiasmo

-¿Qué osos amorosos ni que ocho cuartos?-exclama el abuelito mirando atentamente al niño; mira campeón esas bestias que tan inofensivas parecen han puesto a tu abuelo muchas veces en peligro y tu abuelo ha tenido que acabar con su vida, porque todo lo que atenta contra mi o los mios (y en este orden), tengo que exterminarlo como sea, tenga cuatro patas o dos…-añade el abuelito acalorado y exhausto– , pero bueno hijo todavía eres joven para que te des cuenta de lo que te digo, tu tío te lo explicará otro día mejor que yo, porque tu padre estará unos días fuera y tampoco creo que supiera explicártelo bien…es mejor que pegues una ojeada a esta revista que te  traigo, que también se la enseñé a tu primito Froi, y le gustó mucho-le dice enseñándole una revista de Jara y Sedal. (Continuará en vuestra imaginación…)

Y es que la forma más real de explicar la historia de la monarquía de este país es plasmándola a modo de cuento para que lo entendamos con la simpleza misma con la que lo contaría el mismo “rey de los ladrones” (por incapacidad verbal obviamente); sencillez y cercanía tal, que hipnotiza a una gran parte de la ciudadanía, la cual pasa sus largas tardes viendo imágenes de su familia preferida, ya que podemos escuchar en cualquier informativo (fiel a sus principios manipuladores), frases tales como:-Así posa nuestra familia real, en su totalidad (bueno no todos, es que van cayendo como fichas del dominó- son daños colaterales- primero fue nuestro entrañable Gargamel siempre elegante con su atuendo de caballero errante, y después ha sido nuestro gran deportista, hombre apuesto cual Romeo rescatando a su Julieta del palacio de las tinieblas para llevarla al mundo de la opulencia y convirtiéndose en los príncipes de los ladrones, -que robaban a los pobres para dárselo a los ricos-)- en su segunda residencia(¿segunda? ¿de cuántas en total? ¿Y es que nos quieren hacer creer que solamente poseen dos?)…siempre elegantes, de blanco impoluto, (para esconder lo negro de sus almas).

-¡¡Ay qué rica es la Leonor, mírala!!!-comenta una señora pensionista viuda a su hija en una de esas tardes de domingo mientras ésta  la visita en la residencia que a duras penas entre sus cuatro hermanos puede pagar. Y yo le diría: -¡Y tan rica! la Leonor tiene más dinero del que toda su familia y la mía junta podría nunca llegar a ganar, ¡señora!-Pero lo importante es que las niñas sean guapas, que la Leticia haya engordado unos kilitos porque la pobre tiene carilla de hambre, que el rey cuente un chiste de esos que no se reiría ni el mismísimo Pozí(Dios lo tenga en su gloria), pero amigos y amigas, así nos va, siempre fijándonos en las apariencias, en las artificialidades, sin cuestionar  absolutamente nada, siendo partícipes en este mundo teatral (pero del malo, del casposo)que nadie con un mínimo de sentido común toleraría pero es lo  que ocurre y eso es lo que es necesario cambiar, todo esto es  inviable, no se sustenta más por sí mismo, son una serie de incongruencias que rozan el escándalo, ¿hasta cuándo vamos a seguir aceptando esta mentira de sistema represor, dictatorial, totalitario y esclavista?

Pero es que no hay otro– me diría algún encorbatado yupi chupóptero que se alimenta de  desgracias ajenas-

¿Pero es que nos hemos preocupado ni tan siquiera de pararnos a pensar un momento de la vida que llevamos? Sí, claro cuando nos paramos a pensar, nos da por agarrar una botella de vodka y olvidar, pero eso es lo más cobarde, vamos a brindar con vodka, pero cuando tengamos la sociedad que nos merecemos como seres humanos iguales ante la ley que deberíamos de ser, capaces de decidir por nosotros mismos, de pensar por sí mismos, de razonar, de mejorar nuestro estado de bienestar inexistente.

Y es que una frase que he escuchado a menudo es la de “el rey reina pero no gobierna en esta monarquía  parlamentaria” entonces ¿quién gobierna?, el poder ejecutivo es el Gobierno que es el encargado de gobernar pero el mejor Gobierno es aquel que apenas gobierna, el que de mayor soberanía dota a los ciudadanos y ciudadanas  para decidir.

Pero por otro lado, el rey es el representante y responsable del país ante el mundo y el mismo pueblo, y yo pienso lo siguiente: ¿Vosotros ciudadanía inteligente creéis posible que una persona que representa a un país sea inviolable(permitirme decir que sexualmente hablando también me lo parece hasta en sus tiempos mozos)ante la ley y no esté sujeta a ninguna responsabilidad? Esto quiere decir que puede cazar elefantes, gastarse todo el dinero de su país en lo que le plazca, y ¿no tiene que responder como cualquier español ante nadie?

Cito: “De los actos del Rey serán responsables las personas que los refrenden”, llegados a este punto he de rectificar, he subestimado al rey, es un ser inteligente, es que no solamente no se responsabiliza de sus errores sino que sus marrones se los come otro, eso sí que es ser listo…

Y para finalizar este cuento de hadas anoréxicas, ogros disfrazados , príncipes taimados, y reinas oportunistas,  en el artículo 14 de la Constitución, se establece que los españoles son iguales ante la ley, pero Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón-Dos Sicilias ¿no es español?…¡ah! ya lo sé , después de muchos años de intentar comprender la Constitución, ahora  he conseguido entenderla, el rey es español sí, pero la clave está en que no es un ciudadano, no es una persona, no es un ser humano, en definitiva, es un “monoarca” con mi mayor respeto a los primates…

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