El Covid-19 es solo el primero: 5 Claves en la Lucha contra las Pandemias de esta Fase Terminal del Capitalismo

El covid-19, como exponente de la actual desintegración del sistema, ha hecho que las pandemias sean vistas como hechos habituales. Han conseguido su normalización y la asunción de su inevitabilidad. Se suma una preocupación más a los múltiples eventos de escala global capaces de resignadamente borrarnos de la faz de la tierra. Este es el primer virus global de una tendencia que no va a parar sola si no la paramos.

Si queremos aprender de la actual situación de pandemia que azota el mundo y evitarlas en un futuro debemos reconocer dónde estamos y a dónde vamos, para saber dónde podemos intervenir.

Esta crisis sanitaria, al ser una más del actual sistema, incide en todos sus problema, aumentando la presión sobre el e impulsándolo a una transformación. Esta transformación va en contra de los poderes e intereses establecidos, cuya tendencia es a aumentar la presión sobre los mecanismos actuales para mantener el sistema y con el sus privilegios. El choque con estas élites incapaces de asumir pérdidas está servido. No parecen dispuestas a ceder. Cuanto más se tarde en abordar el cambio mayor será el choque.

La buena noticia es que las posibles soluciones a los actuales problemas son coincidentes con soluciones adoptadas para paliar otras crisis concomitantes: desigualdad, inequidad, destrucción ambiental, migraciones, desastres climáticas y humanos. Todo ello lleva a reforzar la idea de que el problema no es el mundo, sino la forma en el que en él nos movemos.

Dónde estamos

La OMS registra al año alrededor de 10 amenazas a la salud mundial a través de su organismo GAR. A los brotes estacionales cada 2-5 años nos depara una pandemia. En los últimos 20 años china ha logrado contener unas 4 epidemias de las 9 que se han declarado  en el mundo. Estos datos son totalmente erróneos y subestimados, ya que no tienen en cuenta las amenazas biológicas y de salud pública de origen humano. Por ejemplo no se reflejan amenazas tales como la enfermedad de las vacas locas, los 10 ataques en japón en los 90, el Ataque de antrax de 2001, de origen militar y quién sabe cuántos más que se queden en el tintero.

Se apunta a que un factor clave para el desarrollo de las epidemias es el factor medioambiental, ya que influye tanto en la calidad del entorno como refleja la actividad y modo de habitabilidad humana y sus condiciones de vida. Sabido es que el hacinamiento de las ciudades modernas es un reservorio infinito de patógenos. Cuanto más avanza el capitalismo y más se concentran los capitales menos espacio queda para cada una de nosotras, hasta el punto en que solo podamos vivir en zulos.

Los múltiples contactos en los desplazamientos son un factor clave en la dispersión de las epidemias.
Es un hecho que hay una guerra híbrida entre potencias que por ahora no son formalmente enemigas sino competidoras y que dirimen sus diferencias ya no en campos de batalla, sino en espacios políticos, económicos y sociales, informativa, influencial, electrónica y biotecnológica a lo largo del mundo. No se puede descartar que la actual epidemia de covid-19 no se trate de otro movimiento de esta guerra.

Dónde vamos

El sistema productivo va a seguir concentrándose, desarrollando el sector terciario y disminuyendo en densidad de trabajadores tanto el primario como el secundario. En concreto los avances en agricultura actualmente impulsan a grandes masas de personas que pervivían en economías de subsistencia a producciones agrícolas de mercado bajas en densidad de mano de obra y muy mecanizada. El hacinamiento aumentará, al igual que la suciedad. Esto debilita los ecosistemas circundantes empeorando las condiciones de vida.

Otros factores de hacinamiento son los desplazamientos humanos por causas económicas, guerras o catástrofes. En tal caso es de esperar que las alteraciones climáticas sigan desplazando grande poblaciones, empeorando la situación.

La guerra híbrida arreciará y empeorará en la medida que el imperio cadente se revuelve en su caída. Es indudable que el ritmo actual de pandemias aumentará, obligando a los países a normalizar e incluirá el riesgo de pandemia como una más de las catástrofes a las cuales se tienen que preparar. Pero el problema no es ese, el problema es que seguirán llegando en oleadas. con equipos ni con medidas se palían, pero no se frenan. Hemos tenido

Dónde intervenir

Los estados intentarán mantener su status quo al máximo, lo que indican que harán lo necesario para no matar al huesped mientras sacan ventaja de su situación. Las medidas aparentemente benignas reformularán con cada crisis la situación para que el poder no caiga en las mayorías.

Los estados se encargarán de la vigilancia y preparación para los casos de epidemia, gastandose millones mientras mantienen las condiciones económicas y sociales que producen tales males. Mejorar los servicios asistenciales son inútiles si la economía se ve azotada por constantes crisis biológicas.

1- Lucha contra el sistema productivo y de consumo. Tal vez sea el punto central de nuestra misión. Reconvertir empresas e industrias, desconcentrando, descentralizando, redistribuyendo. Frenando la agricultura intensiva y potenciando la extensiva, minorista y localista. Mejorando las condiciones habitacionales y ambientales, lo cual choca tanto con el modelo industrial de producción como con el modelo hiperconsumista. Este camino es relativamente sencillo de reivindicar ya que va acorde con las peticiones de defensa ambientales. Pero tal vez el más difícil de realizar, porque va en contra núcleo lógico propio del sistema.

2- Lucha contra el hacinamiento. El ser humano necesita espacios limpios, abiertos, biodiversificados y sobre todo naturales. Esto choca de frente con el actual sistema de propiedad y uso de los terrenos, el sistema habitacional, de movilidad y producción. Miles de pequeños terrenos deben volver a ser espacios protegidos. Las condiciones habitacionales deben ser restablecidas: aumento de los metros de vivienda por persona, disminución de la densidad de población de las ciudades, disminución de la distancia a los puestos de trabajo, del consumo por persona empezando por las necesidades secundarias creadas por el marketing, y un largo etc de medidas que por desgracia se oponen frontalmente a la tendencia estabuladora actual. Esto no se logrará sin un estudio profundo de las situaciones particulares, lo que llevará inevitablemente a una redistribución equitativa de bienes y a un choque con las élites.

3- Lucha por servicios Sanitarios Universales y de calidad. Un desastre es por definición un evento que supera las capacidades de los servicios que se dispones. La actual pandemia a puesto de relieve las fallas de los distintos sistemas de salud. Mientras unos han mantenido relativamente buenos estándares otros han colapsado por falta de personal, equipos e instalaciones. Lo que es evidente es que en todos los países sin excepción los recortes en los servicios de salud pública sumado a la incapacidad técnica de la sanidad privada, cara e ineficiente, han sido determinantes en el abordaje de este desastre mundial. Pero lo mismo podríamos decir de las situaciones de catástrofe por tormentas, incendio e inundaciones. La reivindicación de una sanidad universal, bien dotada, eficientes será determinante para superar posibles retos que sin duda llegarán. Esto nos enfrenta por desgracia a una caterva de agentes y operadores privados que muchas veces forman parte medular del propio sistema sanitario público.

4- Lucha Antimilitarista y contra las bioarmas. Por último hay que recordar sea o no sea el covid-19 un arma biotecnológica estas son consideradas armas de destrucción masiva. Lugares que, como en la caja de pandora, encierran todos los males esperando a ser destapados a la orden del general de turno: cepas de viruela, antrax, ébola, Gripe A, y ahora coronavirus. A parte de instalaciones secretas y militares, muchos países poseen laboratorios de contención de nivel 4 con supuestas actividades civiles pero numerosos contactos militares.

En este caso es problema es claro, hay que parar la cadena de producción, empezando por cerrar instalaciones y detener a sus promotores: los laboratorios en que se producen, los colaboradores, las clínicas donde se practican ensayos, a los agentes dispersores, promotores, financiadores y a los mercaderes de armas.

Esta tarea antimilitarista deberá ejercerse en todo el mundo, de forma similar a la forma en que nos oponemos a las armas y centrales nucleares, solicitamos el cierre de sus instalaciones.

5- Lucha de Apoyo Internacionalista. Para tal lucha antibiocida mundial es crucial el apoyar y coordinar las luchas locales de nuestras compañeras situadas en aquellos países donde se dispone de este tipo de instalaciones, en particular en China, Rusia, EEUU, UK, Japón o Francia, los países más proclives a utilizarlas, y una larga lista de países con capacidad de generar bioarmas. Nada justifica su existencia criminal. Cada uno tendrán que cerrar las instalaciones en sus países, sabiendo que la supervivencia de una sola instalación es una amenaza real para todo el planeta.
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Para Saber más
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Coronavirus COVID-19 y Simulación 201: ¿Pandemia Falsa? ¿Quién está detrás? Desestabilización económica, social y geopolítica Global. Michel Chossudovsky 3.9.2020

Fuente – https://tarcoteca.blogspot.com/2020/03/3-puntos-en-la-lucha-contra-la.html 20.3.2020

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