El coronavirus provoca la mayor subida del paro de la historia: 302.365 desempleados más en un mes

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Joven y del sur: así es la víctima laboral del coronavirus

 

La debacle del mercado de empleo por el parón de la economía se ceba con los trabajadores eventuales, que sufren más de la mitad de las bajas desde el inicio de la pandemia, y con el sector de los servicios, el más extenso y precarizado del sistema productivo español.

 

Las primeras consecuencias del parón de la economía por el coronavirus en el mercado laboral han avalado los pronósticos de los analistas y han provocado un desplome del empleo en los sectores más precarizados de este, con afecciones especialmente duras entre los trabajadores con contratos eventuales y en el sector servicios, que es el que mayores índices de precarización ofrece.

«En veinte días se ha producido una caída de casi 900.000 afiliados» a la Seguridad Social, explicó el ministro de Inclusión, José Luis Escrivá, con «un proceso de destrucción de empleo muy intensa» que fue «muy alta em los primeros días del estado de alarma y luego, cuando entran los ERTEs, se ve una ralentización».

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, destacó por su parte que «se siguen registrando muchos contratos a pesar de la covid-19», un dato que calificó de «llamativo», ya que indica que en esta situación «en nuestro país siguen registrándose contratos y hay sectores que necesitan mano de obra». Aunque, vista la diferencia entre los contratos indefinidos y los laborales, no dejan de ser situaciones de precariedad.

Pese a esas afirmaciones, los efectos del parón de la actividad productiva y comercial por la pandemia están siendo intensos en el plano laboral, con un aumento histórico del desempleo mientras en el mercado comienzan a perfilarse con claridad los principales grupos de víctimas.

 

Uno de cada seis eventuales ha perdido su empleo

Los trabajadores con contrato temporal han sido las principales víctimas de la covid-19: el 31 de marzo trabajaban 550.651 menos que el día 12, dos días después de que el Gobierno tomara las primeras decisiones ante la pandemia, previas a la declaración del estado de alarma.

Eso supone algo más de la octava parte (12,86%) de los que 4.279.700 asalariados que, según el INE (Instituto Nacional de Estadística), se ganaron la vida en el último trimestre del año pasado con contratos eventuales. En términos mensuales, el retroceso es superior al 17%, lo que indica que uno de cada seis precarios ha perdido su empleo al vencer su contrato.

«Éramos campeones de la precariedad y la temporalidad en Europa, y están siendo los sectores más afectados», explicó Díaz, que se refirió a esa avería del mercado laboral español como «algo que debemos resolver cuando volvamos a la precariedad».

El desplome de la formalización de contratos, con 453.338 menos que en el mismo mes de 2019, supone una caída del 26,51%, dato directamente relacionado con el aumento de este grupo de afectados por la pandemia en un país en el que el volumen de contrataciones eventuales y de duración determinada ronda el 90% del total. En marzo fueron 145.393 contrataciones indefinidas y 1.111.117 temporales, lo que da una relación de 88,5% por 11,5%. Los datos del Ministerio de Trabajo cifran en 162.582 la reducción de afiliados que contaban con un contrato de carácter indefinido.

 

Más de 40.000 autónomos bajan la persiana

Entre el 12 y el 31 de marzo dejaron de cotizar 40.877 autónomos, lo que supone un retroceso del 1,25%, un grado de destrucción de empleo muy inferior al 5,63% que se da en el régimen general y al 4,65% que registró el mercado laboral en su conjunto en estas tres semanas aciagas.

Ese dato engloba a los trabajadores por cuenta ajena que optaron por darse de baja y dejar de cotizar en lugar de acogerse al procedimiento extraordinario de cese por actividad, que incluye una prestación del 70% de la base reguladora y la exoneración de la cuota mensual, y de cuyo volumen no ofrecieron daros Díaz y Escrivá.

Esos casi 41.000 autónomos son los que han decidido, en lugar de suspender su negocio, bajar la persiana. Está por ver si de manera definitiva, ya sea para cerrar y dedicarse a otra actividad o para jubilarse, o, también, por compaginar el trabajo por cuenta propia y ajena y haber decidido dejar en el aire el primero para reducir gastos mientras dure el parón.

 

Los servicios acaparan tres cuartas partes de la destrucción de empleo

El sector servicios, que es el más precarizado de los cuatro grandes ámbitos del sistema productivo, ha acaparado casi tres cuartas partes de la destrucción de empleo (71,75%) con la pérdida de 644.920 afiliados en tan solo veinte días, cuatro veces más que la construcción, que se deja 156.989 puestos de trabajo mientras en los medios se debatía sobre si había o no detenido su actividad con el confinamiento. La industria pierde 80.857 y la agricultura 16.056.

Dentro del sector servicios, la mayor caída se registra en la hostelería con 181.148 bajas de afiliados a la Seguridad Social que suponen la séptima parte de los empleos del ramo, una intensidad que únicamente supera la construcción con un 17,08%. A esos más de 180.000 puestos de trabajo perdidos en la hostelería se le suman 92.476 en el comercio, donde la afección es del 3,79% de las plantillas.
Llama la atención los volúmenes que alcanza el retroceso de la ocupación en ramos a priori poco afectados por el parón como la enseñanza, con 52.798 bajas pese a la implementación de las clases telemáticas; el transporte, con 34.846, o los oficinistas, con 116.524.

 

El paro juvenil sigue aumentando con mayor intensidad

El análisis de los efectos del parón de la economía por género revelan una mayor afección entre los hombres que entre las mujeres, con descensos del número de afiliados a la Seguridad Social de, respectivamente, 532.241 y 366.581 personas que suponen un 59,21% y un 40,79%.

El desempleo subió de una manera más acusada en el mes de marzo entre los trabajadores de menos de 25 años que entre los que superan esas edad. Según los datos del Ministerio de Trabajo, entre el día 1 y el 31 se registraron 26.112 nuevos demandantes de empleo jóvenes por 276.153 de más de 25 años, con aumentos respectivos del 9,99% y del 9,25%.

Esos incrementos, porcentualmente similares, se producen cuando las tasas de unos y otros presentan diferencias abismales que, en consecuencia, se ven agravadas, ya que la incidencia del paro en el sector juvenil, en el que afecta a entre el 27,72% y el 43,9% de los activos duplica, e incluso triplica con creces, el 13,78% que se da en el conjunto del mercado laboral español.

 

Menor intensidad en el norte

Por último, los efectos de la covid-19 provocan en el mapa del país un esquema de franjas en el que los datos menos negativos se concentran en las dos comunidades forales, con caídas de la afiliación inferiores al 3%, mientras los efectos más destructivos se aglutinan en el sur y el litoral mediterráneo, con desplomes superiores al 6% en Andalucía, Murcia y la Comunitat Valenciana.

El en cuadrante noroeste, Castilla y León, Galicia, Asturias y La Rioja ofrecen retrocesos de entre el 3% y el 4%, mientras la diagonal que forman Extremadura, Madrid, Castilla-La Mancha, Aragón y Catalunya, a las que se añade Asturias, los sufren de entre el 4% y el 5%.

Llama la atención, por último, la diferencias en los efectos laborales del parón en las dos comunidades más dependientes del turismo, como son los archipiélagos balear y canario, con un descenso inferior al 4% en el primero y uno superior al 6% en el segundo.

 

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