Publicado en: 15 octubre, 2018

El corazón de Ovidi

Por Jose Luis Merino

Un recuerdo del recorrido vital y artístico de Ovidi Montllor, polifacético y rebelde actor de cine y teatro, cantautor siempre comprometido, en sus propias palabras.

Por José Luis Merino

“En mi pueblo de Alcoy hace mucho frío en invierno y nieva. Yo he sido hijo de familia humilde. Como no llegaba para el abriguito, iba con papeles de periódicos dentro de la ropa. Mi madre, antes de salir de casa para la escuela, me metía dos ajos pelados en la boca. Para coger calorías iba masticando aquello, y a cien por hora a buscar la primera fuente. Mi madre dice que he sido un niño con muchas enfermedades, y con el corazón demasiado grande para mi edad. Me pasaba muchos días sin salir de casa. Un tío, que estaba exiliado, había dejado toda su biblioteca en mi casa. Yo leía los libros de teatro y me pasaba muchas tardes delante del espejo, disfrazándome de cada personaje…”.

“Pasada la mili, volví a Alcoy. Hubo por entonces una crisis mercantil que barrió prácticamente la industria textil. No había trabajo. Decidí largarme a Barcelona, donde vivía mi tío, que había vuelto del exilio. Esto ocurría en 1963-1964. Trabajé de camarero en el hotel Ritz y luego en otros oficios. Entré en contacto con grupos de teatro independiente…”.

“El marido de la portera donde yo vivía había muerto. Como era muy pobre, vendió varias cosas, entre ellas una guitarra del marido. Se la compré más que nada por ayudarla. Luego, como me pareció una imbecilidad tener la guitarra como elemento decorativo, fui a la cueva del Drac de Barcelona, que era el lugar donde se cocía el movimiento de la canción en catalán. Con un bloc y un bolígrafo punteaba los acordes que utilizaban los cantantes. Después, en mi casa, intentaba reproducirlos en la guitarra…”.

“Empecé a escribir canciones, pero por broma. Un amigo me presentó a un crítico, Juan Segarra, hijo del célebre escritor José María de Segarra. Le dijo que yo tenía unas canciones muy bestias. Me oyó cantar y me empujó a esto. Nunca pensé que iría a cantar aquellas canciones en público, porque nunca me ha gustado mi voz. Pero me di cuenta que la canción era un medio de comunicación muy rápido y urgente; además lo podía confeccionar en mi casa…”.

“No sea vea en ello ninguna ínfula por mi parte; aunque lo cierto es que el actuar con Raimon y Pi de la Serra en el Palau de la Música de Barcelona, en 1968, fue un espaldarazo tremendo. A partir de ahí he seguido con la canción y el teatro…”.

“Con el cine me ha pasado algo parecido. Todo empezó cuando hice un papelito simpático de un tartamudo forofo del Barça. Poco después me llamó el director de cine José Luis Borau. Como a Lola Gaos no le satisfacía ninguno de los que le presentaron como protagonista, le dijeron que lo eligiera ella. Entonces, me llamaron, fui a Madrid y Lola me eligió a mí…”.

“Luego vinieron más películas y más actuaciones teatrales, como ésta que comparto en Bilbao con el actor José Luis López Vázquez…”.

[Este esbozo de su vida me lo revelaba Ovidi Montllor, durante un encuentro mantenido con él en los camerinos del ya desaparecido cine-teatro Trueba de Bilbao, en 1983]

[El 10 de marzo de 1995, moría en Barcelona. Había nacido en Alcoy (Alicante), el 4 de febrero de 1942]

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