el convoy de los 927 con destino a Mauthausen

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Impresionante versión teatral, la que se pudo disfrutar hoy en Siero:
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El convoy de los 927.
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por Kalatos Producciones
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Con la presencia también de familiares de aquellos protagonistas del tren&nbsp &nbsp del horror&nbsp que conducía hacia el campo de exterminio de Mauthausen.
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El&nbsp libro y el documental “El convoy de los 927”&nbsp , se trasladó al teatro por parte del director Boni Ortíz, que estuvo manejando los aparatos de proyección atrás en la sala.
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La historia que se narra es tan dramática y está tan presente, aún hoy, en el recuerdo de sus protagonistas, que es difícil quedar indiferente.
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Uno de los actores, David Acera, que en esta obra representa varios personajes, (militares alemanes, politicos franceses, prisioneros españoles)&nbsp doincide que mostró su versatilidad en este mismo escenario la semana pasada, representando y maravillando a un público infantil con Catalina y los Bosques de Hormigón, dentro de la Vª Semana de Comercio Justo.
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Nada divertida, por el contrario era la obra de hoy jueves: pero la fuerza teatral del viaje familiar no dejó indiferente a ninguno de los asistentes.
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El escenario de la Pola se quedó pequeño para albergar el vagón de tren, que hubo de colocarse de forma más transversal, y dejar espacio a la pantalla de proyección paralela de imagenes de esa horrenda historia.
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La &nbsp peripecia empieza el 20 de agosto de 1940. Un tren con 927 refugiados españoles sale de la estación de Angulema, en la Francia ocupada por las tropas alemanas de Hitler. Los rumores sobre el objetivo del viaje, contrasta con las condiciones del mismo: viejos vagones para transportar animales. Las condiciones son espantosas: el número de personas en cada vagón provoca, no ya el hacinamiento, sino que se hagan turnos para tumbarse en el suelo. Las condiciones de salubridad son inaguantables pues el tren no se detiene. Las personas allí encerradas duermen y hacen sus necesidades amontonados unos junto a otros: la falta de agua y de comida forman una escena difícilmente imaginable. Cuatro días más tarde llegaron al pueblo de Mauthausen, en la anexionada Austria. Los soldados alemanes obligaron a bajarse a los varones mayores de 13 años, separándoles de sus familias. De las 470 personas que fueron recluidas en el campo, 409 murieron. Las mujeres y los niños no corrieron mejor suerte. Hacinados nuevamente en el tren, hicieron el recorrido inverso cuya última estación fue España. Allí vivieron y sufrieron la posguerra y el franquismo con el estigma de rojos. Cuatro personajes de la misma familia son nuestros protagonistas: la madre que pronto se queda viuda, Ramiro el hijo mayor de quince años, Lolita casi adolescente y el niño Ángel. Le damos la palabra al más pequeño de los protagonistas, Ángel, después de sesenta años, y a través de él seremos testigos de este episodio. La puesta en escena hace hincapié en el carácter histórico del texto dramático mostrando la reproducción en escena de uno de los vagones de tren, aspecto que se refuerza con la proyección de imágenes de archivo de los momentos que se van narrando. La fuerza del cello en directo contribuye a crear una atmósfera, a veces irreal, por el dramatismo del conjunto de la obra.
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Al igual que la versión teatral de KUMEN sobre las 13 Rosas, supera con creces a la obra cinematográfica (como pudo apreciarse en su representación en Lugones),
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este trabajo de una hora y cuarto de Kalatos acerca de forma muy cercana a aquel episodio de nuestra historia reciente, que convendria ir poniendo en orden, como indica la última frase de la representación.
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Felicidades a tan bello esfuerzo.
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