El Consejero de Sanidad de Catalunya, a favor de la actividad privada en los centros públicos

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En una entrevista a El País, Comín, ex militante del PSC-PSOE, se sincera: “no queremos prohibir la actividad privada de los operadores públicos porque es una fuente de financiación a la que no podemos renunciar. En estos momentos hay muchos proveedores públicos que cuadran el presupuesto gracias a esta actividad privada que hacen. Lo que tenemos que hacer es regularla bien para minimizar todos los riesgos de equidad que esta actividad provoca”.
Realizar esta afirmación sin sonrojarse es un ejercicio harto complicado. La justificación económica se las trae. Todo se andará, lo siguiente será abrir indiscriminadamente camas, quirófanos y tecnología diagnóstica de los centros de gestión directa, para tratar a pacientes privados a cualquier hora día, todo para cuadrar el presupuesto.

Reconoce que tanto el “plan de choque” para reducir las listas de espera, como la inversión en equipamientos, pactados entre JxSí y la CUP, condicionado a la aprobación de presupuestos, y que prometía inyectar 100 millones de € ha quedado en papel mojado.

Llega a afirmar “sólo tendremos operadores con ánimo de lucro en los territorios donde con el resto de proveedores no nos basta, por ejemplo, en Lleida y Girona, lo que indica que tiene un concepto peculiar de lo que es el ánimo de lucro, ya que en Barcelona y Tarragona hay multitud de centros sanitarios de titularidad privada que parasitan desde hace décadas el sistema publico catalán, pero Comín, como buen ex profesor de ESADE, los debe considerar entes gestionados por hermanitas de la caridad que han aterrizado en el sector de forma desinteresada.

Entrevista

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