El confinamiento deja en cuarentena el sistema de denuncia de la violencia machista

Aunque el número de denuncias por violencia machista podría reducirse durante el confinamiento, diferentes especialistas en este campo alertan que esto no significa que las agresiones disminuyan

Si tuviéramos que dar por buenas las declaraciones del director adjunto de la Policía Nacional española José Ángel González el pasado jueves en rueda de prensa, llegaríamos a la conclusión de que desde que se decretó el confinamiento por coronavirus, los casos de violencia machista han disminuido milagrosamente en España.

«Detectando a través de las redes sociales como algunas personas están tratando de alarmar sobre supuestos incrementos en el número de delitos cometidos con relación a la violencia de género o doméstica», señalaba el jefe policial. «En los primeros días en que ha estado vigente el estado de alarma, los datos de violencia de género y doméstica se han reducido considerablemente en comparación al mismo período del año pasado», añadía.

Las críticas en las redes a esta declaración no se hicieron esperar. La abogada Carla Valle lamentaba que González considerara que «el delito denunciado es equivalente a los hechos criminales conocidos». También se mostraba crítica la psicóloga especialista en victimología, Alba Alfageme, que consideraba que afirmaciones como la del jefe policial «invisibilizan la violencia machista alimentando más la sensación de aislamiento que pueden sufrir las mujeres y que utilizan los agresores para mostrar más poder sobre ellas «.

Las denuncias bajan, la violencia no

Es probable que mientras dure el confinamiento el número de denuncias se vea reducido, de todos modos la violencia será prácticamente igual. Este hecho se explica por diferentes factores. «La violencia machista es estacional, hay repuntes cuando hay más convivencia, es por eso que muchas denuncias se producen a finales de verano o después de Navidad», explica Alfageme.

Según la psicóloga, durante las vacaciones, el agresor siente que tiene un mayor control sobre la mujer. «Como no tiene que ir a trabajar, puede estar todo el tiempo encima de ella y puede aislarse con mayor facilidad de su entorno; pasa lo mismo con el confinamiento «, considera. Es por ello que las agresiones machistas más comunes en estas situaciones son las psicológicas, ya que las mujeres, si saben que deben estar confinadas, evitan al máximo situaciones que lleven a una escalada de violencia física.

Alfageme explica que en un contexto de tensión psicológica como el que estamos viviendo actualmente, tomar decisiones como llamar a la policía, los servicios sociales o alertar a alguien de confianza «es difícil, porque la mujer no tiene margen de maniobra». «Muchos agresores a comprar y cuando lo hacen se llevan el teléfono de ellas», apunta la psicóloga. Laura Martínez, presidenta del Instituto Catalán de las Mujeres, considera, igualmente, que «las denuncias saldrán después de la cuarentena y además se darán en un contexto de crisis económica generalizada y las mujeres son quienes más sufre en una situación como ésta» .

Es por todos estos motivos que habrá que esperar al final del confinamiento para ver si hay un repunte de las denuncias y para ver si la violencia machista tras semanas de acumulación de tensión deriva en asesinatos. «Cuando las mujeres vean que tienen más libertad de movimientos puede que haya más denuncias y desgraciadamente más agresiones de tipo física», considera Alfageme.

La respuesta institucional en los Països Catalans

Aunque el representante de la Policía Nacional española daba por buenos los datos de la reducción de los casos de violencia machista en los primeros pasos de la cuarentena, desde las administraciones de los Països Catalanns -el Govern Balear y las generalitats de Cataluña y el País valenciano- se tomaron medidas para proteger a las mujeres en situación de vulnerabilidad durante la crisis sanitaria.

A diferencia de José Ángel González, el Instituto Catalán de las Mujeres de Cataluña, el Instituto Balear de la Mujer y la Red de Centros de Mujeres de la Generalitat de Valencia saben que muchas mujeres se encontrarán en una situación muy complicada durante el confinamiento . A esto hay que sumar la disminución de la capacidad de los gobiernos para dar respuesta a las situaciones de violencia machista por culpa de la pandemia. En Cataluña, por ejemplo, los Servicios de intervención especializada (SIE) permanecen abiertos pero con fuertes limitaciones. Sucede lo mismo con los más de 100 Servicios de Información y Atención a Mujeres (SIAD).

Las tres administraciones han reforzado sus servicios de atención telefónica para mujeres, que durante los primeros días de confinamiento han experimentado un aumento en el número de llamadas recibidas. «Ciertamente al inicio hubo un aumento de llamadas al 971178989 aunque ahora hemos visto un descenso», explican desde el Gobierno Balear. En el caso de Cataluña, el teléfono 900 900 120 recibió un 34% de llamadas más en los nueve primeros días de confinamiento que en el mismo periodo de los meses anteriores. En el País Valenciano el total de llamadas recibidas en el 900 580 888 ha superado el millar.

Desde el ICD explican que el aumento de llamadas no debe vincularse con el hecho de que las mujeres en situación de riesgo llamen más. «Gran parte del aumento es de las llamadas que hacen los profesionales de los servicios sociales para saber con qué recursos cuentan en esta situación o de psicólogos privados, por ejemplo, que quieren saber qué herramientas tienen actualmente», dice Laura Martínez. Además la presidenta del ICD afirma que el número de llamadas de las mujeres de entre 18 y 31 años han bajado del 19 al 11% porque se trata de mujeres que en la mayoría de los casos no viven con sus agresores .

Desafortunadamente, durante el confinamiento, es muy difícil llamar a estos números, porque el control del agresor es intenso. Es por este motivo que los gobiernos catalán y balear han habilitado dos números de teléfono móvil -el 639837476 en el caso de las islas y el 671778540 en Cataluña- con el que ponerse en contacto a través de WhatsApp. «Este debe ser el último recurso, por si la situación es límite», explica Martínez. Se sabe que muchos agresores controlan desde su ordenador la cuenta de WhatsApp de las mujeres a las que agreden y además, no ofrece todas las garantías en materia de privacidad.

Un asesinato machista durante el confinamiento

El 20 de marzo una mujer de 35 años fue asesinada por su pareja delante de sus hijos en Almassora. Fue el primer hecho de estas características desde que se declaró el estado de alarma.

Al día siguiente las instituciones convocaron un minuto de silencio en la localidad de la mujer asesinada y el movimiento feminista organizó una cacerolada y una acción desde los balcones que consistía en reproducir la canción «Nos Queremos fuertes» de Cecilia Griffa y el manifiesto de rechazo contra el asesinato. En este manifiesto el movimiento feminista del territorio recordaba la situación de excepcionalidad como resultado del confinamiento. «Debido a la pandemia del coronavirus, son muchísimas las mujeres que se ven confinadas con sus maltratadores, sin poder salir a la calle y terriblemente aisladas. Estamos hartas de ser testigos, con rabia y dolor, como el virus de la violencia machista nunca se termina, sumando diariamente asesinatos, violaciones y agresiones al terrible lista de feminicidios machistas «.


EL CONFINAMENT DEIXA EN QUARANTENA EL SISTEMA DE DENÚNCIA DE LA VIOLÈNCIA MASCLISTA

Tot i que el nombre de denúncies per violència masclista podria reduir-se durant el confinament, diferents especialistes en aquest camp alerten que això no significa que les agressions minvin

Un dels cartells amb el número de telèfon posat en funcionament per la Generalitat de Catalunya a una farmàcia de Barcelona / ALBERT ALEXANDRE

Si haguéssim de donar per bones les declaracions del director adjunt de la Policia Nacional espanyola José Ángel González el passat dijous en roda de premsa, arribaríem a la conclusió que des que es va decretar el confinament pel coronavirus, els casos de violència masclista han minvat miraculosament a l’Estat espanyol.

“S’està detectant a través de les xarxes socials com algunes persones estan tractant d’alarmar sobre suposats increments en el nombre de delictes comesos amb relació a la violència de gènere o domèstica”, assenyalava el cap policial. “En els primers dies en què ha estat vigent l’estat d’alarma, les dades de violència de gènere i domèstica s’han reduït considerablement en comparació al mateix període de l’any passat”, afegia.

Les crítiques a les xarxes a aquesta declaració no es van fer esperar. L’advocada Carla Vall lamentava que González considerés que “el delicte denunciat és equivalent als fets criminals coneguts”. També es mostrava crítica la psicòloga especialista en victimologia, Alba Alfageme, que considerava que afirmacions com la del cap policial “invisibilitzen la violència masclista alimentant més la sensació d’aïllament que poden patir les dones i que utilitzen els agressors per mostrar més poder sobre elles”.


Les denúncies baixen, la violència no

És probable que mentre duri el confinament el nombre de denúncies es vegi reduït, de totes maneres la violència serà pràcticament igual. Aquest fet s’explica per diferents factors. “La violència masclista és estacional, hi ha repunts quan hi ha més convivència, és per això que moltes denúncies es produeixen a finals d’estiu o després de Nadal”, explica Alfageme.

Segons la psicòloga, durant les vacances, l’agressor sent que té un major control sobre la dona. “Com que no ha d’anar a treballar, pot estar tot el temps sobre d’ella i pot aïllar-la amb major facilitat del seu entorn; passa el mateix amb el confinament”, considera. És per això que les agressions masclistes més comunes en aquestes situacions són les psicològiques, ja que les dones, si saben que han d’estar confinades, eviten al màxim situacions que duguin a una escalada de violència física.

Alfageme explica que en un context de tensió psicològica com el que estem vivint actualment, prendre decisions com trucar a la policia, als serveis socials o alertar a algú de confiança “és difícil, perquè la dona no té marge de maniobra”. “Molts agressors van a comprar i quan ho fan s’enduen el telèfon d’elles”, apunta la psicòloga. Laura Martínez, presidenta de l’Institut Català de les Dones, considera, igualment, que “les denúncies sortiran després de la quarantena i a més es donaran en un context de crisi econòmica generalitzada i les dones són qui més pateix en una situació com aquesta”.

És per tots aquests motius que caldrà esperar al final del confinament per veure si hi ha un repunt de les denúncies i per veure si la violència masclista després de setmanes d’acumulació de tensió deriva en assassinats. “Quan les dones vegin que tenen més llibertat de moviments potser hi haurà més denúncies i malauradament més agressions de tipus física”, considera Alfageme.


La resposta institucional als Països Catalans

Tot i que el representant de la Policia Nacional espanyola donava per bones les dades de la reducció dels casos de violència masclista en els primers passos de la quarantena, des de les administracions dels Països Catalans -el Govern Balear i les generalitats de Catalunya i el País Valencià- es van prendre mesures per protegir les dones en situació de vulnerabilitat durant la crisi sanitària.

A diferència de José Ángel González, l’Institut Català de les Dones de Catalunya, l’Institut Balear de la Dona i la Xarxa de Centres de Dones de la Generalitat de València saben que moltes dones es trobaran en una situació molt complicada durant el confinament. A això cal sumar-hi la disminució de la capacitat dels governs per donar resposta a les situacions de violència masclista per culpa de la pandèmia. A Catalunya, per exemple, els Serveis d’intervenció especialitzada (SIE) romanen oberts però amb fortes limitacions. Succeeix el mateix amb els més de 100 Serveis d’Informació i Atenció a Dones (SIAD).

Les tres administracions han reforçat els seus serveis d’atenció telefònica per a dones, que durant els primers dies de confinament han experimentat un augment en el nombre de trucades rebudes. “Certament a l’inici hi va haver un augment de trucades al 971 178 989 encara que ara hem vist una davallada”, expliquen des del Govern Balear. En el cas de Catalunya, el telèfon 900 900 120 va rebre un 34% de trucades més durant els nou primers dies de confinament que en el mateix període dels mesos anteriors. Al País Valencià el total de trucades rebudes al 900 580 888 ha superat el miler.

Des de l’ICD expliquen que l’augment de trucades no s’ha de vincular amb el fet que les dones en situació de risc truquin més. “Gran part de l’augment és de les trucades que fan els professionals dels serveis socials per saber amb quins recursos compten en aquesta situació o de psicòlegs privats, per exemple, que volen saber quines eines tenen actualment”, diu Laura Martínez. A més la presidenta de l’ICD afirma que el nombre de trucades de les dones d’entre 18 i 31 anys han baixat del 19 a l’11% perquè es tracta de dones que en la majoria dels casos no viuen amb els seus agressors.

Malauradament, durant el confinament, és molt difícil trucar a aquests números, perquè el control de l’agressor és intens. És per aquest motiu que els governs català i balear han habilitat dos números de telèfon mòbil -el 639 837 476 en el cas de les illes i el 671778540 a Catalunya- amb el qual posar-se en contacte a través de WhatsApp. “Aquest ha de ser l’últim recurs, per si la situació és límit”, explica Martínez. Se sap que molts agressors controlen des del seu ordinador el compte de WhatsApp de les dones a les quals agredeixen i a més, no ofereix totes les garanties en matèria de privacitat.


Un assassinat masclista durant el confinament

El 20 de març una dona de 35 anys va ser assassinada per la seva parella davant dels seus fills a Almassora. Va ser el primer fet d’aquestes característiques des que es va declarar l’estat d’alarma.

L’endemà les institucions van convocar un minut de silenci a la localitat de la dona assassinada i el moviment feminista va organitzar una casserolada i una acció des dels balcons que consistia a reproduir la cançó “Nos queremos fuertes” de Cecília Griffa i el manifest de rebuig contra l’assassinat. En aquest manifest el moviment feminista del territori recordava la situació d’excepcionalitat com a resultat del confinament. “A causa de la pandèmia del coronavirus, són moltíssimes les dones que es veuen confinades amb els seus maltractadors, sense poder eixir al carrer i terriblement aïllades. Estem fartes de ser testimonis, amb ràbia i dolor, com el virus de la violència masclista mai no s’acaba, sumant diàriament assassinats, violacions i agressions al terrible llistat de feminicidis masclistes”.

El confinament deixa en quarantena el sistema de denúncia de la violència masclista

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