El colapso de las urgencias, síntoma del desmantelamiento de la sanidad canaria

Publicidad

Como cada año, la saturación del servicio de Urgencias de los centros hospitalarios del Archipiélago vuelve a ser noticia. En esta ocasión, las denuncias públicas se refieren a la situación en el Hospital Doctor Negrín de Gran Canaria, donde los pacientes se ven obligados a pasar la noche en camillas, sin un mínimo de condiciones ni intimidad,  acompañados, en algunos casos, por sus familiares.

La realidad es, en cualquier caso, que el problema del recurrente colapso de las Urgencias hospitalarias en las Islas, como el de las interminable listas de espera -de hasta 6 meses – que deben sufrir los enfermos canarios, posee causas estructurales.

Desde hace al menos un lustro, el personal del Servicio Canario de Salud (SCS) ha venido denunciando  que el colapso que cada año se produce en los meses de invierno  se debe en gran parte al cierre de camas. Una medida que impone cada verano la Consejería de Sanidad, aduciendo que en estas fechas se produce una «bajada de la demanda asistencial».

Los hechos, parecen corroborar las denuncias de los trabajadores del sector y los sindicatos, que afirman que la medida aplicada por la Consejería  «solo persigue ahorrar el personal que debería ser contratado para cubrir las vacaciones estivales».

No es extraño, pues, que el colapso del Servicio de Urgencias, lejos de producirse de forma puntual, ha llegado a convertirse en un fenómeno recurrente en los hospitales del Archipiélago canario.

La situación, que afecta al conjunto del Archipiélago, se presenta con especial crudeza en la isla de Tenerife, donde los dos hospitales de referencia se encuentran saturados por una demanda para cuya satisfacción se muestran absolutamente insuficientes los menguantes recursos destinados por la Consejería de Sanidad.

Ya en el año 2014,  el Comité de empresa del Hospital Universitario de Canarias, el Sindicato Médico y CC.OO. denunciaba la dantesca realidad que se estaba viviendo en el Servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Canarias, «con enfermos amontándose en camillas por el pasillo de evacuación, formando hileras de camas y camillas que daban la vuelta hasta el pasillo de Rayos».

«Los servicios de Urgencia del Hospital Universitario de Canarias y del Hospital Nuestra Señora de Candelaria están mucho más sobrecargados, no sólo porque la gestión de los recursos no es buena, quizá también porque muchos de los enfermos que están en lista de espera acuden a este servicio al agravarse su patología»- recalcaba entonces el presidente del Colegio Oficial de Médicos de Santa Cruz de Tenerife, Rodrigo Martín.

Y es que los leoninos recortes impuestos en la Sanidad Pública están provocando efectos demoledores.  Entre otros, el cierre de un número creciente de camas hospitalarias.  De acuerdo a los datos del último informe del Catálogo Nacional de Hospitales, el Archipiélago posee en la actualidad 7.597 camas instaladas.  538 menos que hace tan solo cinco años.

UNA REALIDAD QUE AFECTA A TODO EL SERVICIO CANARIO DE SALUD

Como se puede imaginar, no es solo en las Urgencias donde ya pueden apreciarse las consecuencias de estas políticas de «austeridad» aplicadas por el Ejecutivo regional y el Gobierno central.

La Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Canarias, por ejemplo, ha venido advirtiendo que el propio Servicio Canario de Salud se encuentra  «al borde del colapso» y absolutamente «desbordado» como consecuencia de los recortes impuestos en los presupuestos destinados a este servicio esencial.

«Los efectos de ello -denuncian desde esta Asociación – serán un empeoramiento de las intervenciones quirúrgicas, las consultas especializadas y las pruebas diagnósticas y un aumento de las listas de espera».

Desde esa fecha, y hasta el momento presente, las quejas al respecto de usuarios, profesionales y sindicatos, y los recurrentes problemas en Urgencias, no han hecho más que ratificar el agravamiento de un problema generado por la progresiva descapitalización del SCS en beneficio de las empresas privadas del sector.

Todo indica, pues, que si un cambio en la correlación de fuerzas sociales y políticas no obliga a modificar la actual tendencia, los episodios que ya han comenzado a vivirse en los hospitales de las Islas podrán ser analizados, en un futuro próximo, como los primeros síntomas del desmantelamiento de la Red Pública de Sanidad tal y como hoy la conocemos.

También podría gustarte

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. Accept Read More