Publicado en: 6 septiembre, 2018

El cobre chileno… el segundo mayor robo ‘legal’ en nuestra Historia como país “independiente”

Por Arturo Alejandro Muñoz

En ese ‘robo legal’ han participado también, y con pleno conocimiento de causa, los gobiernos socialdemócratas (Concertación y Nueva Mayoría) de Aylwin, Frei Ruiz-Tagle, Lagos y Bachelet.

Hagamos una somera revisión de la historia de las últimas décadas para entender mejor este delicado tema del cobre chileno… ¿será chileno todavía?.

El año 1981 la dictadura cívico-militar, a través de las ‘recomendaciones’ de uno de sus ministros (José Piñera), aprobó la Ley Orgánica Constitucional sobre Concesiones Mineras que sirvió de fundamento para privatizar un sinnúmero de yacimientos y empresas estatales. Allí comenzó el escándalo. Años más tarde, recuperada la democracia, los gobiernos de Aylwin y de Frei Ruiz-Tagle mantuvieron incólume la citada ley, además de conservar intacto el  CIE (Comité de Inversiones Extranjeras), fundado el año 1974 (DL 600 de 1974) como “el único organismo autorizado en representación del Estado de Chile para aceptar el ingreso de capitales del exterior”.

Después, Ricardo Lagos  utilizaría ese mismo CIE dotándolo con ‘opiniones’ de algunos chilenos que trabajaban en el extranjero, como fue el caso del opinólogo Patricio Navia. Así continuó tejiéndose la madeja, pues Michelle Bachelet, al llegar al gobierno (año 2006), nombró como Ministro de Hacienda al ultraneoliberal Andrés Velasco, y como Ministra de Minería a Karen Poniachik, una periodista corresponsal de la revista CARAS en Nueva York en los 80-90´s, y ex agente de las transnacionales Rockefeller en EEUU.

Doña Karen, muy ligada a ciertos poderes fácticos económicos transnacionales, fue alta ejecutiva coordinando algunas tareas del Council of the Americas, hasta que vino a Chile a ocupar el cargo de Encargada del Comité de Inversiones Extranjeras (CIE), en marzo del año 2000 (gobierno de Ricardo Lagos, del cual podemos decir que también fue otro ‘ilustre’ en materia minera). Tiempo después, esta funcionaria estrella del entreguismo fungió como Presidenta del Capítulo Chileno de Transparencia Internacional. El diablo vendiendo cruces….

Digamos, sin temor a error, que el CIE es la caja negra de la minería chilena; allí se cocinan las inversiones extranjeras, el cómo, cuándo y dónde, además de decidir también si en lugar de capitales frescos, deben llegar “frescos” con créditos de sus subsidiarias en paraísos tributarios para nunca pagar un peso con las amortizaciones aceleradas, las ventas de futuro, el envío de concentrado en vez del cobre con mano de obra agregada (fundido y refinado en Chile), etc. Es en ese Comité donde se estipulan las condiciones para expoliar al país.

Los chilenos no conocen el tenebroso organismo que durante un tiempo estuvo a cargo de esa enviada de las multinacionales del cobre –Karen Poniachik- para representarlas en el mentado Comité. Durante ese periodo, se aprobaron muchas cosas incorrectas las que fueron denunciadas en el Senado por el entonces parlamentario Jorge Lavandero. Lo peor ocurrió entonces, en un comité senatorial estructurado para analizar y constatar lo realizado por el CIE y por los gobiernos concertacionistas apoyados, en estas materias, por la derecha política y la derecha económica, se opusieron los ministros Alejandro Foxley y Carlos Ominami se opusieron a las exigencias planteadas por otros dirigentes en orden a establecer que las empresas mineras privadas debía refinar el cobre en el país. Misteriosamente, ‘desapareció’ el acta secreta que contenía los temas, opiniones, acuerdos y votaciones finales emitidas por sus integrantes. Increíble…inaceptable.

Hace algunos años (el 2003) en un foro en la CUT, quien entonces era Presidente del Banco Central, José de Gregorio, expresó que el mejor negocio para Chile era vender CODELCO en US$20.000 millones de dólares y los chilenos vivir de sus rentas. Se equivocó, tal como se equivocó el señor Jorge Cartagena (en aquella época, Vicepresidente de COCHILCO), cuando afirmó en un oficio al Senado que la mejor decisión era vender todo el cobre posible porque jamás ese metal subiría de los US$0,85 CTV en que estaba en aquel momento. Por cierto, después vimos que el precio del cobre logró alcanzar los US$4 por libra.

Sigamos recordando. El diario La Segunda –empresa El Mercurio- del  martes 25 de Agosto 2009, informaba de una cena especialmente preparada en honor de la presidenta Bachelet, la cual se realizaría en Nueva York  el 25 de septiembre de ese mismo año. Todo esto con el auspicio de las transnacionales Barrick Gold y la Petrolera Chevron.

Los organizadores del evento eran miembros del Council of the Americas, organismo que reúne a las más importantes Empresas Transnacionales que hacen negocios en Latinoamérica (Miembros Corporativos).  La Junta Directiva de ese organismo estaba encabezada por David Rockefeller como Presidente Honorario y George W. Landau, Presidente Emérito (Embajador de EE UU en Chile 1977-1981).

Socios de este conglomerado eran (¿o aún son?), entre otros, Empresas CMPC y  Eliodoro Matte, Antofagasta PLC y Andrónico Luksic., Alvaro Saieh  y CORPBANCA, El Mercurio SAP y Agustín E. Edwards, que con otras empresas de influencia del continente tomaban examen a autoridades estratégicas de la región.

¿Uno de los temas ‘off the records’ fue la posible privatización de un porcentaje significativo de CODELCO? Ello habría sido un acto de millonarios mal agradecidos, pues tal como estaba (y sigue estando) la estructura legal’ que beneficia a las empresas mineras privadas, mandar a CODELCO a las meses del mercado del ‘paga y compra transnacional’ no tenía sentido…. pero, para predadores transnacionales todo tiene sentido si se trata de apropiarse de empresas estatales y de recursos naturales en países no industrializados.  Esos lobos jamás se hartan. Vea usted…

Si Chile gravara a las transnacionales y a las mega empresas privadas del cobre tal como grava a CODELCO -o como Noruega, Canadá o Venezuela tratan a sus trasnacionales que operan en recursos naturales no renovables- esas empresas deberían pagar al fisco nacional la cantidad de US$30.000 millones de los US$50.000 millones que ganan en total (y no el esmirriado impuesto de US$4.000-US$5000 millones que pagan sobre lo que declaran legal y ‘oficialmente, menos del 50% de la ganancia real).

En palabras simples y directas, esas empresas extranjeras le están birlando a nuestro país un presupuesto completo del estado de Chile, con todas las consecuencias en materia de gasto social en pensiones, asignaciones familiares, educación, becas, investigación, vivienda social, inversiones en infraestructura y desarrollo industrial y económico independiente presumibles.

Ya nos esquilmaron provocando daños por US$680.000 millones a través de diversas vías a partir del momento en que comenzó a operar la entreguista Ley Piñera de 1983, pues desde que subió el precio de la libra de cobre el año 2004, Chile ha dejado de percibir, en quince años (con el 2017 incluido), unos US$300.000 millones de dólares, como mínimo.

Las reservas totales de Chile (300 millones de toneladas de cobre puro) -con los metales preciosos asociados que se extraerían-, a precios de hoy valen al menos US$3,7 BILLONES de dólares (US$3.700.000.000.000). Por ello, atención a este dato: al nivel de explotación previsto para fines del primer gobierno de Sebastián Piñera (8.000.000 toneladas/año), al país le quedaría cobre sólo para 37-40 años, a una tasa de explotación de US$100.000 millones por año.

A ese nivel de explotación, que equivale a 18.000.000.000 de libras de cobre, por la Ley de Rentabilidad del Cobre descubierta por el ingeniero y economista de CENDA Manuel Riesco, la ganancia real y total es igual al valor de la producción de cobre, ya que los subproductos (oro, plata, molibdeno, etc) pagan todos los costos.

Con la explotación del cobre, Chile produce ganancias superiores a los US$80.000 millones al año, de los cuales US$60.000 millones serían de la gran minería privada que dejaría en nuestro país no más del 10-12% en impuestos reales, lo que significa que esas empresas se llevan una enorme suma que supera los $55 mil millones de dólares al año, como ganancia real.

¿Resta algo más por agregar? Sí, claro que sí…. que estando ya en la segunda década del siglo veintiuno, el robo ‘legal’ continúa.

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