El ciudadano Felipe de Borbón se olvida de la corrupción, la pobreza, los desahucios, el paro… lo que nunca tendrá que sufrir en carne propia, claro

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La situación de incertidumbre política que vive España tras las elecciones disparó el interés por las palabras de Felipe VI. La ausencia de una mayoría clara y la complejidad de los pactos pusieron al Rey bajo los focos.

Por primera vez, un monarca no dio su discurso desde el Palacio de la Zarzuela, sino desde el Palacio Real que es «de todos los españoles».

España y españoles y también entendimiento, convivencia, diálogo, compromiso fueron los conceptos más repetidos en un discurso que duró 12 minutos.

Felipe VI hizo un llamamiento a la unidad de España y a la defensa de la Constitución, ante el desafío independentista de Cataluña.

«Creo sinceramente que hoy vivimos tiempos en los que es más necesario que nunca reconocernos en todo lo que nos une», dijo.

«Es necesario poner en valor lo que hemos construido juntos a lo largo de los años con muchos y grandes sacrificios, también con generosidad y enorme entrega. Es necesario ensalzar todo lo que somos, lo que nos hace ser y sentirnos españoles», prosiguió.

«En mi discurso de proclamación manifesté que en la España constitucional caben todos los sentimientos y sensibilidades, caben las distintas formas de sentirse español; de ser y de sentirse parte de una misma comunidad política y social, de una misma realidad histórica, actual y de futuro, como la que representa nuestra nación», insistió.

España es «un gran Estado, cuya solidez se basa hoy en unos mismos valores constitucionales que compartimos y en unas reglas comunes de convivencia que nos hemos dado y que nos unen; un Estado que reconoce nuestra diversidad en el autogobierno de nuestras nacionalidades y regiones; y que tiene en el respeto a la voluntad democrática de todos los españoles, expresada a través de la Ley, el fundamento de nuestra vida en libertad.

Felipe VI recordó que la «ruptura de la Ley, la imposición de una idea o de un proyecto de unos sobre la voluntad de los demás españoles, solo nos ha conducido en nuestra historia a la decadencia, al empobrecimiento y al aislamiento».

El Rey quiso reiterar su mensaje «de serenidad, de tranquilidad y confianza en la unidad y continuidad de España; un mensaje de seguridad en la primacía y defensa de nuestra Constitución».

De los problemas reales de las clases trabajadoras y populares de este estado, el hambre, la pobreza, el desempleo, los desahucios, la paulatina degradación de los servicios públicos a consecuencia de los recortes, etc., ya hablara otro año de esto, si eso. Total, da igual el año, eso para él es otro planeta, ese en el que nunca tendrá que vivir.

Agencias/Prensa

*P.d. lo que se ve al fondo en la foto son mesas de oro, sí. 

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