El che y la lucha por un mundo nuevo

Por Marta Mouzo.

45 años después del asesinato de Ernesto Guevara, su vida y su mirada siguen en la conciencia de millones de personas. En estos momentos de cuestionamiento del sistema capitalista es importante para las luchas que ahora nos vienen, analizar y aprender de la vida e ideas de aquellas personas que lucharon contra él.

Ernesto Guevara nació en 1928 en una familia acomodada en Argentina. Como cualquier persona Ernesto no nació comprometido con la lucha contra la opresión, sino que las circunstancias objetivas y sus propias experiencias lo llevaron a ello. De joven estudió medicina y realizó varios viajes por América Latina de una forma precaria. El contacto con los trabajadores y trabajadoras y las personas humildes de Argentina y del resto de América Latina, fortaleció su humanidad. En 1954, presenció en Guatemala cómo un golpe de Estado respaldado por los EEUU derrocó a un gobierno reformista. Esta experiencia marcó un punto de inflexión en la politización y praxis del Che.

Tras ello, Ernesto marchó a México y tomó contacto con otros exiliados, entre los que se encontraba Fidel Castro. Castro había sido expulsado a México después de encabezar el fracasado asalto al Cuartel Moncada el 26 de Julio de 1953. Poco después del asalto, el grupo de Castro creó el Movimiento 26 de Julio, organización cuyo fin era derrocar al dictador cubano Fulgencio Batista. El Che y Castro coincidían en sus ideas, querían luchar contra la opresión, pero no veían la solución en los partidos comunistas, que tenían una tradición de seguidismo con la URSS, aliándose con cualquier dictador que favoreciera los intereses del estalinismo. Si había algo con lo que se identificaban era con el antiimperialismo.

A finales del 1956, se embarcaron rumbo a Cuba en el barco Granma, para iniciar la lucha guerrillera en la isla. La campaña militar inicial fracasó, el régimen estaba preparado para recibirlos, de los 82 presentes en el barco, 19 consiguieron sobrevivir, entre ellos se encontraba el Che Guevara. Poco a poco, el pequeño grupo fue creciendo y marcando victorias militares, pero nunca superó la cantidad de mil guerrilleros; siempre fueron un grupo reducido. En esos momentos el régimen represivo y corrupto de Batista estaba en proceso de descomposición, con la corrupción interna y la lucha militar de la guerrilla. El dictador resultó ser un defensor ineficaz de los intereses norteamericanos, fueron suspendidos los envíos de armas y acabó huyendo.

No había ningún poder alternativo y las columnas guerrilleras entraron en La Habana guiadas por Fidel Castro y el Che Guevara. Los guerrilleros ocuparon el vacío de poder.

El compromiso del grupo guerrillero eran las reformas y la reconstrucción nacional, pero cualquier reforma iba a chocar con los intereses del gran capital, sobre todo con la industria azucarera. Ante ello, los bloqueos estadounidenses comenzaron, EEUU ya no simpatizaba con esos señores de verde. A cada bloqueo la guerrilla contestó con una reforma aún mayor, pero en un país donde cerca del 80% del comercio exterior dependía de EEUU, el bloqueo suponía un duro golpe. Ante esa situación y en un mundo dividido en dos bloques la mejor opción era acercarse al otro. La URSS accedió a comprar toneladas de azúcar por ayuda económica y petróleo. Fue ese el inicio del paso de la dependencia estadounidense de Cuba a la dependencia de la URSS.

El Che y la estrategia de la lucha armada.

El movimiento 26 de Julio siempre estuvo compuesto por un grupo reducido, tenían un fuerte apoyo y popularidad, pero no una organización de base. Esto puede entenderse teniendo en cuenta la fe del Che en la lucha armada como forma de conseguir la revolución.

La estrategia de la lucha armada se basaba en derrotar al ejército por medio de una campaña militar realizada básicamente por una minoría, siempre con el apoyo de la mayoría pero sin buscar su participación activa. Se centraba sobre todo en el campo, ya que era la mejor región para el avance de la lucha armada, dejando de lado la organización de los trabajadores y trabajadoras en las principales fábricas de producción capitalista, las ciudades.

El Che se centraba en la idea de que un revolucionario no debe quedarse sentado a esperar a que se den las condiciones para la revolución. Esa idea es cierta, pero eso no significa que el revolucionario deba hacer la revolución, pues esto no es posible; derrotar al ejército no es equivalente a una revolución. Un revolucionario es un activador de las masas en la lucha contra el sistema capitalista, es decir, es un activador de revolucionarios.

La revolución solo puede hacerla la mayoría de la población organizada, en donde la clase trabajadora es clave, pues cualquier reforma, cualquier cambio para hacer frente al capitalismo necesitará de su participación activa. Esta fue la razón por la que el grupo del Che y Castro empezó a integrar al liderazgo del Partido Comunista cubano en la administración del país. La mayor base social de éste les permitía controlar la producción. Así, el poder pasó de Batista al grupo de Castro y los trabajadores y trabajadoras pasaron a estar controlados por los sindicatos estalinistas, las riendas de la vida de la clase trabajadora, principal creador de la producción y acumulación capitalista, volvía a no estar en sus manos. Estaba ahora en manos de un grupo claramente más progresista y con quien se sentía mucho más identificado, pero una minoría al fin y al cabo cuyo principal problema es que ella sola no iba a poder librarles del yugo del capitalismo.

Las discrepancias del Che con la URSS

La estrategia de la URSS se basaba en luchar contra el capitalismo por medio de la típica competición capitalista por los recursos, pero esta vez desde el propio estado dominado por la burocracia estalinista. Ese estado era ahora el dueño de los medios de producción y buscaba la acumulación de la riqueza para poder invertir y conseguir alianzas entre otros estados. Es decir, la estrategia era sobrevivir contra la ofensiva que pudiera llegar del gran capital compitiendo contra él. Esa propia competencia lleva necesariamente a un capitalismo de estado, a una explotación y alienación de la clase trabajadora, ahora en manos y bajo control de la burocracia estatal. O lo que es lo mismo, a la pérdida del socialismo.

La línea a seguir cubana fue la misma, la propia dinámica de supervivencia les llevó a alinearse con la URSS, callándose cuando la burocracia estalinista oprimía a la población y a las minorías nacionales.

El Che tuvo fuertes discrepancias con las propuestas que venían de la URSS y con el Partido Comunista, y con el socialismo en un solo país, tenía una firme creencia de la necesidad de la revolución internacional para derrotar al imperialismo. Eso le llevó a dejar Cuba en 1965, para intentar extender la revolución internacional, era una rebelión contra la propia estrategia de la URSS. Abrió varios focos guerrilleros en América Latina y África, que, aunque en algunos casos asentaron las bases para futuros movimientos guerrilleros, todas las experiencias guerrilleras fracasaron, incluida Bolivia, donde el grupo fue capturado y el Che fue asesinado el 9 de octubre de 1967.

Estos fracasos muestran de nuevo cómo la estrategia de la lucha armada no es suficiente para derrotar al ejército, y mucho menos al sistema capitalista. Solo la lucha de las masas,  organizadas y activas, puede llevar a la revolución, ya que es en este proceso donde las masas activas pueden liberarse de las viejas ideas. Como hemos visto, esta lucha deberá ser necesariamente internacional ¿O acaso la clase oprimida de un país será capaz de derrotar el capitalismo mundial sin la ayuda del resto de las y los oprimidos, sin el resto del 99%?


Por el socialismo internacional

Por Lluís Niell (@lluisniell).

Trotski escribió sobre la Revolución Rusa que ”es un sueño reaccionario y estrecho intentar conseguir el socialismo en un solo país”. La historia nos ha demostrado que tenía razón, que las revoluciones que no se extienden por todas partes, como el caso de la Revolución Rusa, o son aplastadas por los estados capitalistas o acaban burocratizándose y explotando a la clase trabajadora.

Los y las socialistas revolucionarias querían que la URSS fuera sólo el primer paso, el foco de contagio que activara a los trabajadores y trabajadoras de todo el mundo. El objetivo no era la construcción de un único país socialista, el objetivo era la propagación de la revolución. La clase trabajadora es internacional, así que la revolución socialista también tiene que serlo.

La crisis actual es económica, humanitaria, social, de valores, etc., pero lo más importante, es que es internacional. Gran parte de la población clama por el cambio. Cuando las revoluciones se extienden, pueden cambiar la historia. El espíritu internacionalista de los primeros años de la Revolución Rusa impulsó luchas en toda Europa, como la huelga de la Canadiense en Catalunya, con la cual se consiguió la jornada de 8 horas.

La expansión de internet ha dado lugar a herramientas para desarrollar y conectar las luchas de la clase trabajadora en todo el mundo. Las redes sociales se han vuelto claves a la hora de convocar y difundir movilizaciones. La información corre a gran velocidad por todas partes y la gente puede ver que la lucha es la misma para todas: contra el capitalismo. Aquí es donde es imprescindible la idea del socialismo internacional, ahora más actual que nunca. Tenemos los puentes hechos, ahora hay que cruzarlos, ver que la lucha es la misma, que los explotadores son los mismos en todo el mundo y combatirlos. Tenemos que creer, desear y buscar este nuevo orden social.


Marta Mouzo y Lluís Niell(@lluisniell) son militantes de En lluita / En lucha

Artículo publicado en el Periódico En lucha Diari En lluita

http://enlucha.org/site/?q=node/17728

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