El cartel cubano de cine en serigrafia

En Cuba el temprano empleo de la serigrafía artística en carteles&nbsp para anunciar películas &nbsp con&nbsp &nbsp sublimes representaciones pictóricas,&nbsp contrastadas texturas y&nbsp &nbsp formulaciones visuales seductoras&nbsp &nbsp lo&nbsp inició, en 1943, el artista de la plástica y pintor Eladio Rivadulla Martínez;&nbsp este hecho sin antecedentes&nbsp en &nbsp el país &nbsp &nbsp ocurrió cuando se hizo necesario sustituir la propaganda&nbsp impresa, &nbsp de poca aceptación&nbsp por el público cubano, que traían los filmes&nbsp mexicanos y argentinos para informar de sus presentaciones en las salas de cine.

Carteles de distribuidoras privadas

Indistintamente, en la década del cincuenta, también se realizaron &nbsp esas reproducciones &nbsp por los &nbsp Studio Cilleros y Machado &nbsp y &nbsp el Studio Almela;&nbsp pero no obtuvieron éxitos y desde&nbsp &nbsp 1957, &nbsp quedó solamente &nbsp Eladio Rivadulla Martínez. En esos carteles, en cumplimiento de encargos de los propietarios de las 66 distribuidoras de películas &nbsp que existieron hasta finales de ese decenio; con formatos de 71 X 91 centímetros, sus espacios visuales &nbsp eran&nbsp cubiertos &nbsp &nbsp con los títulos, principales protagonistas e imágenes de escenas trascendentales de los filmes y para lograr una mayor venta de las entradas,&nbsp mostraban representaciones pictóricas femeninas&nbsp eróticas y&nbsp semidesnudos.

Después del triunfo de la Revolución Cubana, el 1 de enero de 1959, para&nbsp promover un cine&nbsp que expresara su condición de arte y carácter educativo&nbsp fue creado, &nbsp el 24 de marzo, el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC); &nbsp &nbsp primera institución cultural constituida por el Gobierno&nbsp Revolucionario&nbsp y aunque en su fase de estructuración &nbsp logró firmar para el 26 de julio de ese año su primer documental, titulado Sexto Aniversario; con el desfile de campesinos en la Plaza Cívica, actual Plaza de la Revolución; Eladio&nbsp Rivadulla&nbsp Martínez continuó&nbsp diseñando y reproduciendo carteles para anunciar&nbsp películas, encargados por&nbsp dueños de distribuidoras&nbsp privadas de filmes como: películas Europeas S.A., United Artistas, Columbia Pictures, Cuba-México, Distribuidora Fénix S.A. y Organización Rank que actuaron hasta finales del año&nbsp 1960.

Y aunque en aquel&nbsp momento, con&nbsp sus evidentes interés lucrativos,&nbsp también ejercieron sus influencias carteles de películas &nbsp &nbsp producidos en otros talleres de serigrafías particulares, &nbsp como los de: Abelardo, Barrios y Castell; &nbsp los más demandados por su belleza y brillantez &nbsp fueron los de &nbsp Rivadulla; quien también diseñó y reprodujo los encargados &nbsp por&nbsp Pelicuba, distribuidora de películas perteneciente al Partido Socialista Popular (PSP), que creada en 1959 y hasta su fusión al ICAIC a mediado de 1961, &nbsp se ocupó de la exhibición&nbsp de los filmes procedentes de la Unión Soviética y los demás países socialistas.

-Los carteles de cine del ICAIC

En un contexto de presumible&nbsp invasión militar de Estados Unidos a Cuba y de&nbsp Estado&nbsp &nbsp de Alerta&nbsp Combativa a toda la Nación, que se extendió hasta el 20 de enero de 1961; el Instituto Cubano de Arte e&nbsp &nbsp Industria &nbsp Cinematográficos (ICAIC),&nbsp con &nbsp el cartel para el estreno mundial, el 30 de diciembre de 1960, &nbsp del primer largometraje de ficción cubano: Historias de la Revolución, &nbsp inició la edición de los&nbsp carteles del nuevo cine cubano. En ese primer cartel, impreso en offset &nbsp &nbsp &nbsp y &nbsp con un lenguaje susurrante, se rompieron &nbsp los patrones estereotipados y mercantilistas, su diseñó lo aportó Eduardo Muñoz Bachs quien para la formulación de su mensaje,&nbsp utilizó una foto de una de las escenas del filme; tomada desde el interior del tren blindado que simbolizaba la Batalla de Santa Clara. Entre quienes en el ICAIC propiciaron &nbsp su continuo empleo estuvieron: Alfredo Guevara, Director fundador de esa institución cultural, Héctor García Mesa, primer Director de la Cinemateca de Cuba y Mario Rodríguez Alemán, crítico de &nbsp cine y Jefe &nbsp de la Oficina de Información.

En el diseño y reproducción de los primeros carteles en serigrafía&nbsp participaron Eduardo Muñoz Bachs,&nbsp Rafael Morante Boyerizo y&nbsp Eladio Rivadulla&nbsp Martínez. Para el 6 de febrero Rafael Morante Boyerizo embozó el de la conmemoración del Primer Aniversario de la Cinemateca de Cuba, en el que con una formulación sintetizadas a dos colores introdujo por primera vez la representación de Chaplin; &nbsp devenida en figura símbolo más recurrente del cartel del cine cubano. Seguidamente en los creados por&nbsp Eduardo Muñoz Bachs&nbsp para los filmes cubanos: Cuba Baila&nbsp y Realengo 18, estrenados el 8 y 21 de abril respectivamente, predominaron&nbsp el uso de la línea, con&nbsp preferencia a la ilustración en lo formal y colores de pocas intensidades sobre fondo blanco.&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp

Eladio Rivadulla Martínez aunque en los primeros momentos colaboró con diseños de carteles para el ICAIC —como el realizado para la presentación en el mes de marzo de 1961 del filme soviético El Músico Ciego;&nbsp en el que con una &nbsp reducida configuración de colores logró una acertada expresión poética de significada sensibilidad humana—su mayor aporte, &nbsp estuvo asociada a su &nbsp reproducción &nbsp en serigrafía.&nbsp El mismo recibía los bocetos y ampliaba al formato real del cartel las imágenes y los textos, &nbsp realizaba&nbsp &nbsp su &nbsp calado, corte manual con cuchilla por cada color y para su reproducción establecía &nbsp el orden de impresión de&nbsp las tintas según las coloraciones determinadas.

En los posteriores aportes sucedidos, en 1961, por Eduardo Muñoz Bachs y Rafael Morante Boyerizo, se formularon los principales rasgos gráficos que caracterizaron al nuevo&nbsp &nbsp cartel de cine. Ambos artistas con sus técnicas y estilos propios iniciaron una fase de experimentación de búsqueda de símbolos&nbsp y de elementos gráficos que le permitieron obtener&nbsp una acertada&nbsp configuración entre&nbsp imagen y el texto, que sin el empleo de efectos&nbsp melodramáticos propiciaron, representaciones pictóricas, que junto al titulo, brindaron la&nbsp inmediata identificación&nbsp con la trama principal del filme que se le presentaba al público.

Eladio Rivadulla con su &nbsp apasionada &nbsp entrega&nbsp &nbsp &nbsp permitió &nbsp &nbsp dar continuidad&nbsp al&nbsp tradicional quehacer del cartel en serigrafía, en los que no obstante la presencia de los colores planos; sin medio tonos y las restricciones al uso de la tipografía, le infirió cualidades que lo diferenciaron de otros de temáticas culturales, en tal empeño cuando por consecuencia de las primeras medidas &nbsp del bloqueo económico de los Estados Unidos, como la dictada&nbsp el 30 de octubre de 1960, &nbsp que prohibía las exportaciones&nbsp a Cuba, comenzaron a escasear solventes y pinturas, &nbsp adecuó &nbsp tintas comerciales de colores &nbsp y la aprovechó para imprimir &nbsp en serigrafía. Igualmente cuando comenzó a escasear el papel bond blanco; utilizó&nbsp papel de&nbsp envolver regalos en las tiendas y cuando estos también se agotaron, acudió al empleo de periódicos viejos, solicitado en el archivo del periódico El Mundo, lo cual fue aceptado por la dirección del&nbsp diario siempre que en la parte sin imprimir no aparecieran las noticias de las personas fallecidas.

Continuamente, en ese periodo de instauración del poder revolucionario,&nbsp el ICAIC que desde el 6 de junio de 1960 había iniciado la realización&nbsp de sus noticieros semanales;&nbsp que trabajaba en la filmación de nuevos largometrajes,&nbsp dibujos animados y cortos propagandísticos de orientación social, ante&nbsp el incremento de las exhibiciones de&nbsp películas&nbsp nacionales y de otros países, para&nbsp satisfacer la demanda&nbsp de sus carteles,&nbsp integró a su plantilla a los diseñadores&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp Olivio Martínez Viera y Horbein López Martínez; quien se ocupó del explane de la revista Cine Cubano. Indistintamente participaron: Silvio Gayton, Raimundo García, Luís Vega de Castro, Aldo Amador, Antonio Fernández Reboiro, Alfredo Rostgaard González, José Lucci y Manuel Custilla. Igualmente brindaron sus aportes&nbsp Julio Eloy Mesa y Raúl Oliva; que trabajaban como escenográfos y René Azcuy que se ocupaba de los diseños para los anuncios de prensa, en los cuales se plasmaron&nbsp conmovedores contrates del color negro sobre la superficie blanca del papel, que enriquecieron&nbsp el contenido de las paginas culturales de periódicos y revistas.

Con el aporte del emblemático pintor René Portocarrero de una&nbsp obra pictórica para el cartel del filme Soy Cuba; coproducción cubana-soviética, estrenada el 30 de julio de 1964, en el que estuvieron presentes su estilo&nbsp &nbsp con predominios del barroco y sus imaginarias mujeres delineadas por flores en las que enlaza color y fantasía se inició la contribución de los artistas de las artes plásticas&nbsp a la gráfica cinematográfica. Desde un primer momento por el carácter social de los temas abordados en los filmes cubanos y los seleccionados procedentes de otros países, para su exhibición en las diversas salas cinematográficas, los afiches del ICAIC&nbsp empleados para anunciar los títulos y el argumento principal de los mismos: además de ser portadores de expresiones artísticas culturales también lo fueron en sobrentendidos aspectos de contenido ideológico. Ejemplos: Historias de la Revolución, Realengo 18, Cuba Baila,&nbsp Muerte al Invasor y&nbsp &nbsp Alba de Cuba, en las cuales se reflejaron momentos de la obra de la Revolución Cubana.&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp
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En la progresiva aceptación del cartel de cine que en los primeros años tuvo como principal espacio para establecer su comunicación social en: paredes de los vestíbulos,&nbsp en atriles ubicados al lado de la puerta principal&nbsp y&nbsp fachadas exteriores de las salas de cine del país, para entonces&nbsp se contó con la motivación de Juanita Marcos; Directora de Publicidad, quien se ocupó de&nbsp insertar muestras de los ejemplares impresos en anuncios de prensa de periódicos y revistas,&nbsp &nbsp así como la&nbsp de&nbsp Saul Yelin, Director del Departamento de Relaciones Internacionales; quien&nbsp envió impresos&nbsp a los concursos de carteles que se convocaban durante los festivales internacionales de cines, iniciativa&nbsp que permitió al&nbsp cartel de Antonio Fernández Reboiro, para el filme japonés Harakiri, obtener&nbsp el Primer Premio en un concurso organizado en 1964 en Sri Lanka;&nbsp primer reconocimiento internacional a la&nbsp gráfica cubana.

A&nbsp partir&nbsp de 1965; periodo en que&nbsp el ICAIC, poseía&nbsp más de 30 diseñadores y artistas plásticos que colaboraban en la edición&nbsp de sus carteles,&nbsp que&nbsp los&nbsp creativos que formaron parte de su plantilla aportaron&nbsp no menos de 6 bocetos&nbsp cada mes, en sus diseños se&nbsp adjudicaron las influencias de la vanguardia artística del&nbsp periodo; como el arte pop, mostradas por: Raúl Martínez González; en el del filme cubano Lucia, en el creado por Antonio Fernández Reboiro; para&nbsp Juego de Masacres,&nbsp en&nbsp la&nbsp de&nbsp &nbsp matizada configuración de ingenuidad expuesta por Eduardo Muñoz Bahs en el de: Por Primera Vez y la de alusión metaforizada formulada por Alfredo Rostgaard&nbsp para el de la presentación de la cinta documental ICAIC. Décimo Aniversario; igualmente estuvieron los realizados por&nbsp &nbsp Antonio Fernández Reboiro bajo el influjo del art nouveau, en el del filme Carmen la de Ronda y el art deco, en el de la película Moby Dick.

Tales predominios pictóricos&nbsp se conjugaron&nbsp con los caracterizados por sus síntesis comunicativas, de hasta&nbsp el sólo empleo del color negro sobre el blanco de la supeficie del papel, como el de René Azcuy&nbsp para el filme Marilyn Monroe; así como&nbsp &nbsp las&nbsp creaciones de Antonio Pérez “ÑIKO”;&nbsp que con sus&nbsp &nbsp efectivas&nbsp alucinaciones, figuraciones, efectos ópticos y cinéticos, en armonía&nbsp con las configuraciones de las influencias de la vanguardia pictórica, confluyeron en la multiplicidad de colores&nbsp derivadas de las atribuciones psicodélicas&nbsp de moda en Europa y&nbsp &nbsp los preponderancias de las expresiones gráficas polaca, japonesa y norteamericana.

Durante esa segunda mitad de la década del sesenta, periodo de consolidación del poder revolucionario y de los ideales&nbsp socialistas, de sistemáticas expresiones solidarias de los cubanos con otros pueblos y de&nbsp floreciente empeño&nbsp cultural; el cartel del ICAIC además de advertir la exhibición de significativos filmes cubanos, de las cinematografías soviética y demás países socialista, las que&nbsp denunciaban la opresión racial y el no respeto de los derechos civiles en Estados Unidos; así como de directores&nbsp japoneses,&nbsp españoles,&nbsp italianos y franceses, en los que se reflejaban el modo de vida occidental,&nbsp &nbsp también se emplearon los portadores de acciones gráficas comunicativas de significadas connotación ideológica,&nbsp como los realizados para&nbsp saludar la realización en La Habana, en enero de de 1966, de la Primera Conferencia de Solidaridad Tricontinental; con los pueblos de África, Asia y América Latina.

En las&nbsp &nbsp expresiones de solidaridad formuladas en carteles del ICAIC, se distinguieron&nbsp la de los filmes titulados: Hanoi. Martes 13, La Guerra Olvidada y Madina Boe con mensajes que interpretaron el contenido temático de esa trilogía&nbsp de documentales, realizados por una&nbsp sección fílmica que se instituyó conjuntamente con la Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina (OSPAAAL) y en la cual colaboraron los profesionales, asociados al quehacer cinematográfico: Iván Nápoles, Dervis Pastor Espinosa, Argelio Pérez; José Martínez, Jorge Pucheaux, Pepin Rodríguez, Adalberto Hernández, Idalberto Gálvez, Gloria Arguelles, Norma Torrado, Carlos Fernández, Arturo Valdés, Julio Capote y Enrique Pineda Barnet; con&nbsp música de: Leo Brouwer, Luigi Nono y Roberto Valdés.
&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp
Igualmente formaron parte de las diversos mensajes&nbsp los insertados en el plan nacional por la conmemoración en la provincia de Santa Clara del&nbsp XV Aniversario del Asalto al Cuartel Moncada y los de la campaña gráfica comunicativa por los Cien Años de Lucha, tales realizaciones se hicieron efectivas cuando ya el ICAIC, disponía&nbsp desde 1967 de su propio taller de serigrafía&nbsp donde se lograron&nbsp tiradas de carteles que alcanzaron 200 copias para los de presentación de los animados, 500 para filmes extranjeros y 1000 para cortos y largometrajes cubanos; con reproducciones que alcanzaron&nbsp hasta 30 colores.

En ese momento de confluencia de la vanguardia pictórica y de diversidad temática,&nbsp el cartel del ICAIC, además de su ubicación en vestíbulos y entrada de los cines para&nbsp comunicar el título y el argumento de un filme, amplió sus influencias en exteriores&nbsp y comenzaron a mostrarse en soportes metálicos,&nbsp similar&nbsp a una&nbsp sombrilla o paraguas, que fueron ubicadas en principales arterias viales de la capital y prolongaron su atribuida función en&nbsp interiores de oficinas y hogares.

-Trascendencia internacional
En la postrimería de la década del sesenta, el cartel cubano se situó a la par de las restantes manifestaciones de la plástica: la pintura, dibujos y grabados. En ese momento de esplendor de la gráfica cubana,&nbsp el cartel&nbsp de cine con sus continuadas&nbsp influencias del art nouveau,&nbsp art deco, pop&nbsp y el sicodelismo,&nbsp &nbsp intensas coloraciones,&nbsp esplendorosa textura y dramatizadas composiciones del blanco y el negro, comenzaron a ser conocidos en el mundo como los Afiches del ICAIC&nbsp y con su&nbsp &nbsp proverbial&nbsp &nbsp luminosidad&nbsp emergieron&nbsp &nbsp como una de las&nbsp vertientes de la cartelistica cubana, con la configuración de elementos visuales que lo hacen diferentes a los presentes en las restantes expresiones graficas culturales editados&nbsp por: el Consejo Nacional de Cultura (CNC), Casa de las Américas (CA) y la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), que aunque poseían configuraciones especificas y&nbsp comunes entre si;&nbsp a su vez eran diferentes a la de la promoción cinematográfica.

Dos&nbsp paradigmas&nbsp de las singulares configuraciones presentes&nbsp los afiches del ICAIC, se mostraron en los realizados por: René Azcuy, de sintetizada ilustración y&nbsp reducida gama cromática&nbsp para el del filme francés Besos Robados; y el de Antonio “ÑIKO” Pérez González; Si salgo llego, si llego…triunfo de enfatizada influencia de la llamada forma sicodélica, efectos ópticos y ondulantes; ambos han trascendido como&nbsp obras emblemáticas de la cartelística cubana.&nbsp Junto a esas importantes contribuciones&nbsp también se sumaron las aportaciones para las películas: Pirosmani, de procedencia soviética; creado por&nbsp Damián González, Waterloo, coproducción italo-soviética; diseñado por&nbsp Jorge Dimas y&nbsp para el documental cubano Versos Sencillos; con esbozo de&nbsp &nbsp Luis Vega.

Demandado internacionalmente, en los años setenta, por coleccionistas y entendidos en el campo de las artes visuales los afiches del ICAIC recibieron&nbsp también los primeros lugares en diversos concursos, como el del&nbsp Premio&nbsp al Mérito obtenido en el Concurso Internacional de Carteles Filmexpo celebrado en Ottawa; Canadá (1972), Primer Premio en el Segundo Concurso Internacional de Carteles de Cine del XXVII Festival Internacional de Cines de Cannes&nbsp (1974) y premios a las creaciones de Eduardo Muñoz Bachs, Antonio Fernández Reboiro, René Azcuy Cardenas y Antonio “ÑIKO” Pérez González; otorgados en la exposición Internacional de Carteles de Cine del Primer Festival Cinematográfico Internacional de París (1975).

Ese momento de ascenso comunicativo, &nbsp de premiación y reconocimiento internacional del afiche del ICAIC, &nbsp coincidió&nbsp con el inicio de la campaña de propaganda por el &nbsp proceso institucional del país y en el que en el cartel de temática política; junto a las expresiones gráficas &nbsp sintetizadas &nbsp estuvieron&nbsp también los poseedores de&nbsp descripciones pictóricas, las cuales &nbsp se sucedieron con &nbsp &nbsp las nuevas versiones de &nbsp intensas coloraciones,&nbsp esplendorosa textura y dramatizada composiciones del blanco y el negro, &nbsp que &nbsp promovieron filmes, como: Asuntos del corazón de Julio Eloy, Tres mosqueteros de Eduardo Muñoz Bachs y Soy timido… pero me defiendo; de Antonio Pérez González “ÑIKO”.

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Sucesivamente &nbsp la celebración, en diciembre de 1979, del Primer Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano motivó&nbsp que dos años después se realizara el &nbsp Primer Concurso Latinoamericano de Diseño de Carteles Cinematográficos donde Fernando Pimienta; obtuvo el Primer Premio, Eduardo Muñoz Bachs; el Segundo Premio y Orlando Chacon; el Tercer Premio. Igualmente &nbsp el debut &nbsp &nbsp en 1979 en las pantallas de cines del largometraje del animado de Elpidio Valdés, creado por Juan Padrón, &nbsp propició la creación de carteles, &nbsp en los que al igual que sus filmes, lograron instituir&nbsp su imagen &nbsp de escenificada representación simbólica de la valentía, dignidad, amor a la patria, la tenacidad y el humor criollo, con &nbsp acertada &nbsp influencia en la formación patriótica de&nbsp niños y jóvenes.

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En&nbsp la década del &nbsp ochenta, momento en que se tornaron&nbsp nuevas&nbsp amenazas de invasión militar contra Cuba &nbsp y que como consecuencia del bloqueo económico se acentuó la &nbsp escasez de &nbsp insumos para la industria gráfica, la que unidas a aspectos&nbsp organizativos y burocráticos afectaron&nbsp la calidad artística &nbsp de los carteles de temática política; en el cartel de cine, se logró evadir tales &nbsp insuficiencias y gracia a su&nbsp fusión&nbsp mantenida con la serigrafía &nbsp conservó su calidad estética y &nbsp la habitual ostentación.

Entre las aportaciones más significantes de los años ochenta se pueden evocar &nbsp las que sucedieron de la creatividad de Eduardo Muñoz Bachs, quien con su peculiar sello de simplicidad, frescura&nbsp e inocencia continuó obteniendo&nbsp revelantes premios&nbsp y&nbsp conservó la identidad comunicativa de la cartelistica del ICAIC, dos&nbsp de sus logros fueron: Cayita. Una leyenda&nbsp y Niños desaparecidos. Igualmente se sucedieron significantes contribuciones de artistas de las artes plásticas &nbsp &nbsp como las de los pintores: Servando Cabrera Moreno&nbsp &nbsp para el &nbsp filme cubano sobre la emancipación de una mujer: Retrato de Teresa; con una imagen femenina &nbsp que mostró&nbsp su influencia del dibujo&nbsp con líneas quebrantadas matizadas por la combinación de los colores, &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp Francisco Álvarez; con una de su obra para la cinta Habanera y &nbsp &nbsp Zaida del Río; para la presentación de Una Novia para David.&nbsp

-Preservación y vigencia de la gráfica

Tras los&nbsp sorpresivos acontecimientos de la desaparición de la Comunidad Socialista en 1989 y posteriormente, en 1992, &nbsp la desintegración de la Unión Soviética; donde Cuba realizaba el 85 por ciento de su intercambio comercial, se produjo una crisis económica en el país y se inició lo que ha sido denominado como Periodo Especial. En esa coyuntura se redujo&nbsp el consumo del combustible&nbsp en más de un cincuenta por ciento y desaparecieron prácticamente las fuentes externas&nbsp de financiamiento el gobierno de Estados Unidos, para recrudecer el bloqueo y exterminar a la Revolución, aplicó en 1992 la Ley Torricelli.

Ante la nueva situación &nbsp se redujeron las posibilidades de adquirir filmes en otros países y &nbsp continuar la realización de los nacionales, e igualmente se agudizó la escasez de los insumos para la impresión en serigrafía y &nbsp sólo se editaron determinados&nbsp &nbsp afiches para&nbsp promover algunos de los realizados en coproducíón con fílmicas de otros países. &nbsp Simultáneamente se produjo un éxodo de&nbsp diseñadores que tradicionalmente habían realizado&nbsp diseños para carteles de cine y de otras temáticas, algunos marcharon a vivir o trabajar al exterior, otros se dedicaron a la pintura u otras actividades artísticas.

Para&nbsp revitalizar el diseño gráfico de la propaganda cinematográfica&nbsp &nbsp el ICAIC propició la vinculación &nbsp de jóvenes graduados de diseño gráfico, que mediante el empleo de la computación, del arte digitalizado introdujeron elementos visuales renovadores&nbsp a los afiches de cine, entre los participantes estuvieron: Eduardo Marín,&nbsp Reinerio Tamayo, &nbsp Manuel Marcel, Ernesto Ferraz,&nbsp Paris Volta, &nbsp Irenaldo&nbsp Fumero y Nelson Ponce; los cuales desempeñaron sus aportes junto&nbsp a&nbsp jóvenes y&nbsp experimentados&nbsp artistas de la plástica, ejemplos:&nbsp Moises Finalés,&nbsp Umberto Peña, Rafael Morante Boyerizo y Flora Fong; &nbsp posibilitaron&nbsp una identidad visual renovada&nbsp a la grafica cinematográfica.

Entre los novedosos diseños tributados por los integrantes de la&nbsp nueva gráfica vanguardia gráfica, para películas cubanas, se pueden citar: Talco para lo negro y&nbsp Fresa y Chocolate; de Ernesto Ferrand y Vampiros en La Habana; por Nelson Ponce. Estas creaciones confluyeron junto a las creaciones de habituales diseñadores del ICAIC como las realizadas por Nestor Coll; para Confesión de Laura y Vida Paralela; de Rafael Morante. Igualmente&nbsp estuvieron las representadas en un proyecto expositivo que auspició el Centro de Desarrollo Visuales, en La Habana: el de Alicia Leal para el filme Gemas y el Paris Volta e Irenaldo Fumero para el XIX Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de 1997, así como las de los pintores Carlos José Núñez; para Clandestinos y de Flora Fong; Miel para Oshun

El ICAIC, teniendo en cuenta su cotidiano empleó del cartel en serigrafía y los significados reconocimientos internacionalmente alcanzados, realizó en&nbsp &nbsp los años noventa la reedición de los impresos más distinguidos de sus primeros años de creación y simultáneamente&nbsp en continuidad a&nbsp diversos artículos publicados&nbsp sobre sus&nbsp cualidades&nbsp artísticas por los periodistas o escritores: Alejandro G. Alonso, Adelaida de Juan, Marisol Trujillo, Reynaldo González, Alejo Carpentier, Graziella Pogolotti y Jorge R. Bermúdez; para contribuir a conservar su memoria histórica&nbsp &nbsp también&nbsp fueron publicados los libros: La otra imagen del Cine Cubano; de Sara Vega y Alicia García y el Cartel Cubano de Cine, del crítico e investigador Jesús Vega, con valiosos testimonios de artistas vinculados a la labor gráfica del cine cubano.

Consecutivamente desde comienzo del nuevo milenio junto a los&nbsp carteles para presentar los filmes exhibidos&nbsp por el ICAIC, también&nbsp han formado parte de la propaganda cinematográfica los empleados para la celebración de las convocatorias anuales de los festivales de cine pobre __en la actualidad&nbsp “Festival Internacional del Cine Pobre de Humberto Solás” y&nbsp los&nbsp de la&nbsp Muestra de&nbsp Jóvenes Realizadores, que en la categorías de ficción y animación concluyó recientemente su octava edición. Eventos que cuentan al igual que el Festival Latinoamericano de Cine, con sus convocatorias a concursos y exposiciones de carteles, en los que convergen cine y gráfica.

Con agraciadas tonalidades, renovada codificación visual en los que convergieron&nbsp el simbolismo gráfico, intensas&nbsp coloraciones, textos integrados al dibujo, fotografía contrastada y otras de reducidas gamas cromáticas, las muestras de esos jóvenes creadores, muchos estudiantes de diseño o artes plásticas, en correspondencia con los títulos de las obras fílmicas que representan, muestran&nbsp &nbsp sus enfoques personales de los acontecimientos y hechos que repercuten en la sociedad. Entre los premiados se distingue el otorgado, el 8va Muestra de Jóvenes Realizadores, que diseño Pablo Monterrey para&nbsp Malos en una ciudad mala.&nbsp

Junto al&nbsp patrimonio cinematográfico que a sus&nbsp 50 años&nbsp de&nbsp creación ostenta el ICAIC hay que añadir el de poseer&nbsp el&nbsp legado&nbsp testimonial&nbsp de&nbsp &nbsp &nbsp sus afiches, únicos en el mundo a los que se le&nbsp han mantenido su tradicional reproducción en serigrafía y los que además de anunciar la presentación de un filme, han desempeñado una importante función comunicativa como medio de orientación social&nbsp y de motivación para incentivar el interés por la apreciación de las manifestaciones artísticas reflejadas&nbsp en sus grafías por diversa generaciones de diseñadores gráficos&nbsp y&nbsp pintores; que&nbsp con&nbsp &nbsp sus diversidades de estilos&nbsp &nbsp han plasmado&nbsp &nbsp ilustraciones pictóricas surrealistas, efectos ópticos y cinéticos, la línea ondulantes del art noveau, tonalidades brillantes del art pop y las configuraciones decorativas del art deco.

&nbsp &nbsp &nbsp -BIBLIOGRAFÍA&nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp &nbsp
-Adelaida de Juan “Pintura cubana. Temas y variaciones” Ediciones Contemporánea. Editorial Unión UNEAC. La Habana, Cuba,1978
-Adelaida de Juan. Pintura y diseño gráfico de la Revolución. Departamento de Historia de Artes, Universidad de La Habana, Cuba,1983
-Jesús Vega. El Cartel Cubano de Cine. Editorial Letras Cubanas, La Habana,1996-
–(1999)- Marina Rodríguez Gonzáles, El Cartel Cubano Conversando con Rostgaard. Editora política, La Habana, Cuba.
-Jorge R. Bermúdez. La Imagen Constante. El Cartel Cubano de Siglo XX. Un Cartel para tres continentes. Editorial Letras Cubanas, La Habana, Cuba. pp 173-187,2000
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