El Campo litoral de Huelva: un paseo por la explotación permanente

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Yo tengo clavada en la conciencia desde mi infancia, la visión sombría del jornalero. Yo he visto pasear su hambre por las calles del pueblo, confundiendo su agonía con la agonía triste de las tardes invernales”. … (Blas Infante).

La Finca Agrícola El Bosque, en Lucena del Puerto (Huelva) es una de las siete fincas que posee la marca comercial “La Canastita”, empresa puntera en la provincia en el sector de las bayas (moras, fresas y frambuesas) y, principalmente, especializada en la producción, envasado y distribución de moras. Con un patrimonio neto de más de diez millones de euros, esta empresa que capitanea la familia Velo junto con Maestre ¬ Llorden Auditores y Asesores se distingue por su absoluto desprecio a las condiciones laborales de sus empleados, a su absoluta falta de respeto a la aplicación del convenio colectivo y a la connivencia que mantiene con las autoridades y el sindicato CCOO, que sirve a los intereses patronales y a los suyos propios, ambos muy alejados de los intereses de los trabajadores y trabajadoras.

Es viernes por la tarde y en la Sociedad Unión Agraria de Bonares van llegando trabajadoras para asistir a una asamblea informativa sobre el convenio Agropecuario de Huelva que allí va a tener lugar y que está organizada por el Sindicato Andaluz de Trabajadores y Trabajadoras (SAT). Antes, en la cafetería del casino agrario, se ha impartido un curso acelerado de acción sindical a compañeras migrantes y autóctonas, en las que se les ha explicado cómo dirigir escritos a la empresa, nociones básicas de papeleo y derecho laboral, etc. Ana, Fátima, Carmen y otras compañeras se va uniendo a las llegadas de otros puntos de la comarca. Durante un par de horas todas se presentan, expresan y aportan sus dudas, sus malestares y quejas. Se habla de Atlantic Blue, de Agrícola El Bosque, de Cumbres Malvinas y de muchas otras empresas y envasadoras. Las trabajadoras, que conforman la gran mayoría de asistentes a la asamblea, se quejan de castigos, horas extras impagadas, salarios por debajo del convenio, de la obligatoriedad de pagar un alquiler por las viviendas puestas a disposición por parte de las empresas y de las malas condiciones que presentan muchas de ellas; de abusos en todos los ámbitos, incluso de proposiciones e intentos más que deshonestos por parte de patrones y manijeros en los tajos. Se comenta que en breve llegará el mayor contingente de las temporeras con contrato en origen procedentes de Marruecos para la campaña de la recogida de la fresa y otros frutos rojos. Algunas llegaron a primero de febrero como estaba previsto en el acuerdo alcanzado entre los gobierno de España y Marruecos. Se trata del primer contingente al que se sumarán dos más hasta completar el cupo establecido. Se trata de unas 1.700 trabajadoras repetidoras desde hace unos años. A primeros de este mes de marzo llegaron las que vinieron el año pasado y a partir del 21 del mismo mes las nuevas. Para este año, el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social ha autorizado la llegada de 19.179 trabajadores, de los cuales 11.500 son repetidores de campañas anteriores y 7.500 serán de primera incorporación en esta campaña.

La asamblea ha sido larga, intensa y productiva y tras asistir a ella se comprende mucho mejor la absoluta falta de respeto por los derechos laborales que se produce en los campos de Huelva y la total connivencia que muestra CCOO1, junto a las autoridades, en ese sentido. Termina la asamblea y un grupo de trabajadoras y miembros del SAT recorren las calles de Bonares repartiendo trípticos informativas de cuáles deben ser las condiciones, salarios, etc. que están en vigor según el actual convenio.

Es sábado y son las 6’30 de la mañana y desde las cercanías de Moguer parte un piquete integrado por cinco mujeres y cuatro hombres del Sindicato Andaluz de Trabajadores/as (SAT). Llegan a su destino: la Finca Agrícola El Bosque en Lucena del Puerto. Allí irán apareciendo numerosos vehículos de trabajadores y trabajadoras que no entran hasta que la delegación sindical se entreviste con un miembro de la familia Velo presente en la finca. El empresario, que ya se ha negado con anterioridad a entrevistarse con la delegada sindical del SAT y que ha rechazado cualquier contacto con el Sindicato Andaluz –“que para eso ya tenemos a CCOO”se escabulle. Tras diez minutos gritando consignas en la puerta de la instalación agrícola, los trabajadores y trabajadoras entran. Horas después se sabrá que la empresa promete a quienes están alojados en viviendas propiedad de la empresa que va a dejar de cobrar el alquiler que, a través del descuento de la nómina, hace a muchos empleados.

El piquete marcha para seguir desarrollando su labor. Se elaboran unos carteles explicativos, se redactan denuncias y escritos que deberán ser entregados el lunes mediante correo certificado… Tras la comida, vuelta a la ruta y a recorrer campos de Bonares, de Moguer, de Palos, de Mazagón… Allí, entre campos cubiertos de plástico y en ocasiones lindantes con el Polo Químico de Huelva, encontramos a miles de trabajadoras a las que se les informa a pie de su tajo, en sus viviendas, por los caminos que cubren para ir a aprovisionarse de productos básicos: aceite, pan, pasta, legumbres…y de agua. Muchas viviendas y asentamientos carecen de agua para la higiene, beber y cocinar. El ir y venir de trabajadores ocupados en el acarreo de agua, a mano o con bicicletas, es incesante por los caminos rurales de Moguer. Allí, en la puerta de viviendas e infraviviendas, o en los mismos caminos oímos una y otra vez las mismas denuncias: abusos, horas extras sin pagar, pago de salarios de 32 , 24 o 36 euros diarios, la falta de cotización a la Seguridad Social y el permanente fraude cometido con las cotizaciones mediante el cual los empresarios no pagan más que de 6 a 8 días mensuales del seguro social a trabajadoras que, en plena temporada, pueden trabajar hasta los treinta días del mes.

Paramos a refrescarnos, a pegar un bocado y, por indicación de nuestras compañeras llegamos a un asentamiento de chabolas sin agua, servicios ni electricidad. Allí más de un centenar de varones, casi todos ellosdesempleados y de origen subsahariano, viven en infraviviendas construidas con materiales reciclados, plásticos agrícolas y mantones. El Ayuntamiento de Moguer las ha numerado y, en el caso de que en alguna de las inspecciones las encuentre deshabitadas, las derriba. Eso sí, el consistorio de Moguer no recoge la basura que, junto a electrodomésticos de desecho, se acumula por doquier ni les presta unos mínimos servicios. Una vez a la semana aparecen los voluntarios de Manos Unidas para llevar agua a estos enclaves chabolistas, pero poco más.

Comienzan a caer el Sol y nos dirigimos a la gasolinera de CEPSA que se encuentra en la carretera A-494 entre Moguer y Mazagón. Allí, miembros de la población migrante han establecido numerosos negocios de ropa, comestibles, de transferencia y recepción de dinero. También está establecida una cafetería y una discoteca. El trajín de personal es constante y aprovechamos para hablar con ellos y tomar un café. Tenemos una excelente acogida y todos se muestran extraordinariamente hospitalarios.

Estas son, en suma, unas breves pinceladas de qué podemos encontrar por los campos de Huelva dedicados al cultivo del “fruto rojo”. Explotación, abusos y una incesante mafia patronal que roba y defrauda a los trabajadores, cuando no se queda una parte de su salario (como es el caso de las trabajadoras y trabajadores rumanos que prestan sus servicios en Fresh Molinero y Bayas de Oro). Terribles, también, se presentan los resultados de la contratación en origen, que se quiere vender como el “no va más” de las buenas prácticas empresariales y de los derechos laborales cuando,en realidad, hace escarnio de estos. Es el resultado de una agricultura industrializada que cada vez produce más, pero ocupa a menos manos y que se manifiesta con especial recurrencia y reiteración en los espacios litorales andaluces que engloban al conjunto de localidades que se localizan en nuestras comarcas litorales y que no son consideradas como áreas urbanas y que, en Huelva, estaría compuesta por dos: la Costa Oeste y el Condado-Doñana. Este peso del sector primario en continuo ascenso y absolutamente desregularizado en cuanto a los social, lo laboral e, incluso en materias tales como ecología, gestión de aguas y residuos, del propio territorio natural, etc, y que solo va a la zaga del sector de servicios, parece venir a condenar a decenas de miles de andaluces onubenses (los de aquí y los que emigran) a la precariedad permanente; a la pobreza, en suma.

Contra este saqueo constante a la clase trabajadora y del propio territorio litoral andaluz, el SAT está dirigiendo su campaña sindical en Huelva para el 2019; sacando fondos de donde no dispone y contando con recursos humanos de todo el territorio nacional andaluz y para la que se ha contado y establecido una coordinación con los sindicatos agrícolas de Marruecos.De toda esta labor que hemos emprendido habrá tiempo para hacer artículos más extensos, pero de los resultados y enseñanzas de la propia campaña sindical del Sindicato Andaluz de Trabajadores y Trabajadoras (SAT) y de la resolución de conflictos como el descrito en Agrícola el Bosque, depende el futuro y las condiciones laborales de varias generaciones de trabajadores y trabajadoras en Huelva.

1El actual CONVENIO COLECTIVO DEL CAMPO DE LA PROVINCIA DE HUELVA, fue suscrito con fecha 9 de octubre de 2018 por la Asociación Empresarial ASAJA HUELVA y por CCOO, Es el más bajo de todos los convenios del este sector en Andalucía y no dispone de clausulas ni medidas que garanticen su cumplimiento.

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