El campo de concentración.

No es lo mismo tirar que empujar, porque cuando empujas y hay muchos por delante no ves lo que hay delante. Por no tener nada claro qué hay delante de bueno, por no tener objetivos los de delante, más que no les arrollen los acontecimientos que nos están empujando, avanzamos hacia la catástrofe, hacia esa situación que como la crisis no es culpa de nadie, por la que nadie pide disculpas, pues como los cisnes negros, como los desastres naturales, se presentan porque sí. 

   La mano invisible que debía conseguir que si todos queremos enriquecernos nos enriquecemos todos, nos aprieta el cuello a todos si el único objetivo de los mejores es también enriquecerse. La voluntad de poder, de poder hacer, de poder ser, de poder vivir… no es lo mismo que la voluntad de tener, de tener más dinero, fama, propiedades… La confusión de la activa y pasiva voz es el equivalente en gramática al olvido de las intenciones en la vida real, en la otra vida.

   Ayer volvieron los políticos de vacaciones. No sabemos si van a tirar de nosotros hacia el sendero de salida o si se han puesto ya detrás nuestro empujando para no ser de los primeros que se precipiten por el acantilado. No parecen saber cómo hacer pasar los recortes como reformas, no parecen capaces de contarnos que estamos jodidos hasta tal punto que nos tendríamos que librar de gente que ha sido elegida como ellos, que ha hecho cosas, que ha dejado de hacer cosas como ellos. “Ser grande es señalar una dirección”, decía Nietzsche, pues bien, estos tíos no señalan nada.

   Cuando la era de los grandes ajustes, de los grandes sacrificios se acerca. Cuando nos queda poco tiempo para que la lógica de la globalización imponga que el que no trabaje como un chino no podrá cobrar ni como un chino, es hora de que la lógica del trabajar mejor, menos, todos es clave para trabajar todos y que no es lo mismo felicidad que riqueza, pues si bien es verdad que los pueblos, las clases, las familias, los individuos, se pueden enriquecer cada uno para sí mismo, sólo consiguen ser felices, sin embargo, cuando aprenden a agruparse en torno a una riqueza común. En torno a lo que va a quedar que tenemos que defender.

   Qué pocas cosas se pueden hacer con un globo que ha explotado, con una burbuja pinchada tampoco se puede hacer gran cosa. Burbujas financieras, inmobiliarias, políticas, de administraciones, de infraestructuras… pinchadas a nuestro alrededor abundan. No son ruinas, son escombros. Hay que apartarlas, reciclarlas, no construir encima. Algunos hemos estado acumulando información para saber más, pensando que sabiendo más podríamos ser mejores. Elegimos sin querer el mismo mal camino que la sociedad, que los peores de nuestra sociedad “teniendo más cosas”. 

   A veces las razones para volver a empezar, para empezar mejor, para partir, arrancan de la necesidad de hallar lo que Nietzsche llamó estimulantes vitales. En su ensayo  “Sobre la utilidad y el perjuicio de la historia para la vida”, recordando una sentencia de Goethe. “Me es odioso todo aquello que únicamente me instruye, pero sin acrecentar mi actividad o animarla de inmediato”-, el filósofo alemán arremete contra la recopilación de datos y su análisis realizados a modo del científico o del erudito, y aboga por un estudio orientado al enriquecimiento psicológico del hombre: los datos adquiridos en nuestros viajes o estudios deberían convertirse así en conocimientos para la vida, en estimulantes vitales cuya acción se traduciría en una metamorfosis. La necesitamos.

  Para salir del campo de concentración en el que estamos. Para considerar la totalidad del sistema desde la forma de campo de concentración, donde la vida está desnuda, es decir, una vida cuya liquidación no produce embarazo alguno, dado que está excluida de la protección del derecho. La gran instalación, la inmersión de seres humanos en la obra de seres humanos. La metáfora del campo de concentración, de instalación autoinstalante que enriquece el variopinto arsenal de la manía en la era de su reproductividad técnica. Empujando, trabajando como chinos no se sale del campo, se aplasta gente contra la barrera. ¿Objetivos Bárcenas, Rajoy, Rubalcaba, Gibraltar…? ¡Anda ya!

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