El cacareo del ogro

Por Jorge Zambrana

“Una mafia gobierna a Venezuela” señaló el embajador estadounidense ante la OEA, quien explicó que la administración del presidente Donald Trump considera la crisis venezolana como una amenaza para la seguridad nacional estadounidense.

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El embajador declinó explicar la mafia estadounidense que demolió las 3 torres de New York, arrasó con bombas incendiarias todo el pueblo de VietNam, y últimamente bombardeó irresponsablemente al país de Siria, del mismo modo como ha barrido del mapa al pueblo de Irak.

Se ha corrido actualmente un oscuro cortinaje en la prensa mundial, con el que se pretende ocultar las maquinaciones criminales de USA para apoderarse de las cuantiosas y estratégicas fuentes de petróleo, gas, cobre, oro, plata y litio de varios países, en un plan avasallador de hegemonía mundial.

De hecho, quienes todavía siguen creyendo en el mito de USA como el país defensor de la libertad, deberían reflexionar sobre la limitación de los derechos civiles en el propio USA. También deberían fijarse en la especial circunstancia de que sea USA el único país del mundo que ha bombardeado poblaciones civiles en decenas de países en cuatro continentes.

USA tiene ese peculiar amor a la libertad que con tanta frecuencia se convierte en napalm, en misiles inteligentes que arrasan ciudades, en bombas de racimo, y que muestra las huellas de un Estado USA Delincuente.

La agresión contra Irak ha sido el resultado del capricho de unos banqueros agresores, que han actuado por medio del gobierno de un impreparado inadaptado, y la complicidad genocida de Inglaterra, España, Japón, y otros, para buscar convertir a USA en el nuevo Señor de la Tierra. El caso de los japoneses es muy tremendo, ya que no se explica cómo pueden ser aliados y apoyar a su propio verdugo que no dudó en plantarles dos bombas atómicas arrasando dos ciudades indefensas habitadas en ese momento por una mayoría de personas no combatientes de la tercera edad, niños y mujeres, en Agosto 1945, totalizando 246 000 muertes por la radiación.

George Bush, hijo, al igual que Adolf Hitler en 1939, ha desencadenado, con el atentado del 11 de Septiembre 2001, un conflicto de gran magnitud y duraderas consecuencias con el ansia de imponer el poderío y la voluntad militar, económica y política de USA en las regiones estratégicas del planeta, especialmente el golfo pérsico e Iberoamérica.

Hoy los norteamericanos invaden cualquier país que, a su juicio, implique un riesgo a su hegemonía mundial. Tal prerrogativa, no consultada con nadie, ha quebrado los principios de respeto a la soberanía, a la autodeterminación de los pueblos y no intervención de un Estado en los asuntos internos de otro.

El representante de Rusia ante el organismo internacional de la ONU ha calificado la sesión del 26 de Enero 2019 de “un elemento más de la estrategia de EE.UU. para un cambio violento de poder en Venezuela”. “Lamentamos que Washington involucre al Consejo de Seguridad en estos juegos sucios”, ha señalado. “Seamos sinceros : el tema de la sesión de hoy no es la situación en Venezuela como lo pretenden presentar los organizadores. […] Hoy abordamos el caso más típico de amenaza a la paz y seguridad internacional creada por el uso de la violencia contra la independencia política de un Estado”, declaró Nebenzia. “El cambio de gobiernos es el juego geopolítico favorito de EE.UU.”, agregó.

“Apoyamos a Venezuela, y ante todo nos manifestamos contra la flagrante violación de las normas del derecho internacional, en particular del principio de la ONU que condena de manera inequívoca cualquier injerencia en los asuntos internos de Estados soberanos”; “Ustedes están ignorando completamente la soberanía de Venezuela al imponerle las decisiones que les convienen a ustedes, y al refutar a su pueblo el derecho de solucionar sus problemas por sí mismos”, ha remarcado el representante permanente de Rusia ante la ONU, Vasili Nebenzia. “Llamamos a respetar al poder legítimo, a no intervenir en los asuntos internos de un país soberano, a no imponer a los venezolanos decisiones desde el exterior, sino ayudarles a resolver sus problemas de manera pacífica”, señaló el diplomático ruso.

El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, ha insistido en que Moscú mantiene una posición contraria a la intervención extranjera en los asuntos de Venezuela y en general en los de cualquier Estado. “Hemos escuchado declaraciones de una posible intervención militar en Venezuela, declaraciones de que ahora USA va a reconocer como Presidente de Venezuela no a Nicolás Maduro, sino al jefe del Parlamento”.  “Todo esto es muy alarmante”, aseveró el diplomático.

El delincuencial y agresivo gobierno de Donald Trump ha procedido a intervenir y congelar las cuentas bancarias en New York, pertenecientes a la empresa estatal petrolera venezolana PDVSA, y ahora el gobierno venezolano no puede acceder a ellas, siendo que necesita urgentemente de ese su propio dinero para paliar la crisis económica de su pueblo. Guaidó está envalentonado porque detrás suyo está el imperio más poderoso, quien, a decir de Bolívar : “han sembrado miseria y destrucción por donde han ido”, y hoy quieren expoliar hasta la última gota de petróleo, y saquear el último gramo de oro y minerales del mundo. 

¿Alguien en su más sano juicio pudiera creer que los estadounidenses están preocupados por cuidar el dinero de los venezolanos, y que por esa razón Trump se acaba de apropiar de ¡7000 millones de dólares!?

Para nadie es un secreto que los norteamericanos han sido “quienes han sembrado muerte y destrucción por apropiarse de los recursos de los demás, a nombre de la libertad”, parafraseando las palabras del libertador Simón Bolívar, quien hace más de siglo y medio atrás ya lo decía. Pero además, son los hechos los que dan cuenta que a lo largo de la historia el imperio yanqui ha asolado y asesinado a inocentes para hacerse de los recursos ajenos; tal como ocurrió el 2002, cuando infamemente se inventaron la existencia de las armas de destrucción masiva, y después asolaron, asesinaron y ahora están saqueando el petróleo iraquí; y luego, sin el menor pestañeo, admiten que aquellas armas nunca existieron.

China se opone a las sanciones unilaterales contra Venezuela impuestas por Estados Unidos”, ha afirmado este martes durante una rueda de prensa el portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Geng Shuang. “Nos oponemos a las sanciones de los gringos. Las sanciones llevarán a un empeoramiento de vida de la población en Venezuela. Los países que promueven las sanciones deberán responder por las graves consecuencias que acarrearán”, ha declarado.

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, alertó de que existe, por parte de EE.UU., “una campaña para justificar un golpe de Estado en Venezuela, que ha sido preparado, financiado y apoyado activamente por la Administracion de Donald Trump”. En ese sentido, apeló al pueblo de EE.UU. para rechazar la injerencia del Gobierno de su homólogo estadounidense, a fin de que “no nos masacren, como al pueblo de Vietnam”

En cuanto a la Presidencia de Maduro, los expertos señalan que “su legitimidad democrática está fuera de toda duda, de acuerdo a lo demostrado en las urnas, salvo desde el punto de vista de los intereses geoestratégicos delincuenciales de USA, apoyados éstos últimos por países sin dignidad y sometidos al imperio del ogro”. Caracas ha reiterado que el desconocimiento al Gobierno democráticamente electo forma parte de “un golpe de Estado” alentado desde USA. Es incomprensible, inaudito y canalla el actual apoyo por Argentina y Brasil al intento de derrocar al legitimo gobierno de Venezuela.

Veamos a continuación un resumen del importante análisis que hace un reconocido experto boliviano, Rafael Bautista S. :

Una vez que USA se retira de Siria, no hacía falta adivinar dónde iba a relocalizar su poder estratégico, es decir, su reposición geopolítica. Ya no posee poder disuasivo contra Rusia ni contra China (la puesta en operación del misil hipersónico ruso Avangard y la misión china al lado oscuro de la Luna, dejaba a USA en la categoría del atraso civilizatorio); tampoco Irán, India, Corea del Norte o Turquía, se arredran ante el poder bélico gringo. Después de fracasado el plan del “Medio Oriente Ampliado” –o sea, el control de los hidrocarburos de la franja Irán-Irak-Siria– y de haberse repuesto, para su desgracia, el área de influencia ruso en el Mediterráneo oriental, el desplazamiento de sus ejércitos sólo podía tener un único destino: la Cuenca del Caribe.

No tardó mucho el Grupo de Lima, a la cabeza de Duque y Bolsonaro, en apoyar la decisión del régimen gringo de reconocer al improvisado presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, como “presidente delfín” de Venezuela. Pero este nuevo golpe de Estado (el anterior duró 2 días, del 11 al 13 de febrero del 2002) ya no busca una simple remoción presidencial sino trasladar a Sudamérica el laboratorio que se impuso en Siria, es decir, la doctrina de destrucción sistemática de estructuras estatales, con repercusión regional.

Por razones geopolíticas, al Imperio en decadencia ya no le conviene “mantener” gobiernos leales; los costos de recuperación hegemónica sólo pueden compensarse con la desposesión inmediata de recursos estratégicos. Sumir a la región al caos creciente es el plan del Departamento de Defensa de USA. El plan que se inicia en Venezuela conduce a desestabilizar de tal forma a la región, que el “desastre humanitario” da pie a una intervención militar que, como en el caso de Irak, Siria o Libia, atiza todos los conflictos existentes para que la combustión produzca una inflación política de consecuencias incalculables.

Todo lo que han venido haciendo USA y el Grupo de Lima ha sido crear la escenografía de la guerra de intervención: Exxon Mobil intentó provocar aquello cuando uno de sus barcos prospectivos provocan la movilización de la armada venezolana al atravesar la zona en litigio entre Guyana y Venezuela y violar soberanía marítima venezolana (la versión adulterada de la transnacional petrolera le bastó al Grupo de Lima para denunciar al gobierno bolivariano como un peligro regional). No olvidemos que la auto-proclamación de Guaidó es precedida por las declaraciones del presidente brasilero Bolsonaro, en el reciente Foro Económico Mundial de Davos: “no queremos una América bolivariana”. Es decir, el golpe estaba siendo digitado mientras se creaba, en la opinión pública mundial, una renovada animadversión a la figura de Maduro y el chavismo.

Lo que viene mediática y cibernéticamente, es exasperar a la opinión pública hasta la conmoción, o sea, la guerra civil; de modo que una intervención militar aparezca como lo más sensato y humano que pueda pasar. Pero esto no es el fin del conflicto sino el preludio del caos. Si en Venezuela se operase una “limpieza ideológica”, en Brasil se mostraría lo que ello significa; no tardarían los demás gobiernos en aducir la influencia chavista para conculcar todo ejercicio democrático (eso es lo que ya claman los sicarios mediáticos, desde Miami hasta Buenos Aires, alimentando el odio en una sociedad atravesada por los prejuicios gringos, como la rusofobia, y la más reciente sinofobia).    

La activación de una renovada Doctrina Monroe tiene por objetivo cerrar todo acceso a la influencia rusa y china. Sólo de ese modo USA garantiza su poder estratégico disuasivo, tomando de rehén a todo el continente. Esto no significa reponer la guerra fría sino partir literalmente al mundo en dos, donde la estabilidad sea la nueva mercancía cuyo único proveedor sea el Imperio en su etapa post-imperial.

La jugada estratégica que hace el presidente Maduro es su acercamiento a Rusia, China, Irán y Turquía. Como en el caso de Vietnam, la supervivencia de un país chico, consiste en hacer que su independencia sea del interés geopolítico de las potencias emergentes. De ese modo, la cortina diplomática golpista no prospera; por ello la precocidad del régimen de Washington y del Grupo de Lima, manifiestan una ligereza que ya no sorprende. El mundo ya no es unipolar y, si la OEA no puede emitir una declaración conjunta contra Venezuela, tampoco puede hacerlo la Unión Europea. El apoyo de Rusia al presidente legítimo de Venezuela, Nicolás Maduro, pone las cosas en su sitio.

Por ello el golpe no puede prosperar de modo inmediato, porque la tensión se dirige a definir el cisma geopolítico global: si USA no cuenta con el acceso expedito a los recursos estratégicos de la Cuenca del Caribe (que es también el acceso al Amazonas y a la Cuenca Guaraní), entonces el equilibrio de poderes frena los afanes expansivos de una más salvaje re-colonización post-imperial. Rusia y China ya saben lo que significa reducirse a ser periferia.

Y esto es lo que ha de definirse en Sudamérica; pues si algo ambiciona USA para reponer su hegemonía global, a la fuerza, es la reserva petrolífera más grande del planeta, o sea, la franja del Orinoco.

Lo que le queda al Imperio, en connivencia con los poderes fácticos, es lo que apuesta su más reciente doctrina, constituirse en único administrador del mundo integrado y del mundo del caos. El Imperio no deja de jugar a ser Dios; porque se pone como administrador de la vida y de la muerte; porque ahora pretende dividir el mundo en el orden que lo garantizarían sus ejércitos, y el caos, que también lo garantizarían sus ejércitos. Por eso el interés en derrocar a Maduro, porque sus ejércitos (militares, cibernéticos y mediáticos) requieren de base energética y eso es lo que la franja del Orinoco posee. No hay proyecto imperial sin geopolítica y no hay geopolítica sin base energética estratégica. El Imperio se juega todo, porque en su reposición hegemónica no apuesta a algo sino a todo. Sólo se es Imperio de ese modo.

Por ello, defender a la revolución bolivariana es no sólo un imperativo revolucionario sino hasta humano, porque socavar la hegemonía gringa ya no es una cuestión ideológica sino de sobrevivencia planetaria.

En toda reconfiguración geopolítica todo se trata de sobrevivir, en las mejores condiciones, en el nuevo tablero geopolítico; pero ahora se trata de la propia sobrevivencia de la humanidad, esto es, de los 7.000 millones de sobrantes del poder financiero global. En los planes del 1% rico del mundo, se condensa la descripción de la lógica suicida del capital : sólo sabe producir riqueza, socavando las fuentes mismas de toda riqueza que son el ser humano y la naturaleza. Si el golpe tiene éxito no sólo perderá Venezuela sino toda Sudamérica y, en consecuencia, toda la humanidad.

Las últimas noticias anuncian, a la fecha, que :

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, denuncia que militares desertores, convertidos en mercenarios de EE.UU., conspiran desde Colombia.

El canciller de Irán, Mohamad Yavad Zarif, destaca la confusión y caos en la Casa Blanca. Afirma que, incluso, las mismas agencias de inteligencia de EE.UU., contradicen a Donald Trump.

Trump es el primer presidente estadounidense en asumir directamente el tema de Venezuela y el plan del golpe. Trump es un presidente sin escrúpulos. No esconde sus posturas ni su pensamiento. En agosto de 2017, en una reunión privada con su Secretario de Estado y Asesor de Seguridad Nacional, el mandatario estadounidense preguntó por qué simplemente no podían invadir Venezuela y sacar a Maduro. Sus asesores, sorprendidos por el comentario, le tuvieron que explicar que una intervención militar podría desembocar en una situación más grave y, además, generar en la región un rechazo a Estados Unidos. Ambos asesores, Rex Tillerson y H.R. McMaster, renunciaron a sus cargos en 2018.

Ahora Trump cuenta con un equipo mucho más belicista. El halcón de guerra John Bolton –quien busca el conflicto donde sea– reemplazó al General McMaster como Asesor de Seguridad Nacional, y Mike Pompeo, ex jefe de la CIA y también bastante pro-intervencionista, es el Secretario de Estado. Ambos han estado impulsando esta agresiva postura hacia Venezuela y la fase final del golpe.

En estos días, Bolton hasta ha admitido que el objetivo de la Casa Blanca es asegurar que las reservas petroleras de Venezuela estén en manos de empresas estadounidenses.

Este asesor de Seguridad Nacional de EE.UU., John Bolton, deseó este jueves una “tranquila jubilación” al mandatario de Venezuela, Nicolás Maduro; pero le instó a aprovechar la oferta de indulto por parte del diputado Juan Guaidó.

“Deseo a Nicolás Maduro y a sus mejores asesores una larga y tranquila jubilación, viviendo en una bonita playa en algún lugar lejos de Venezuela. Deberían aprovechar la amnistía del presidente Guaidó y seguir adelante. Cuanto antes, mejor; caso contrario los mandaremos a Guantánamo”, escribió Bolton en su cuenta en Twitter. Trump también acaba de nombrar como su personal asesor a Elliott Abrams exjefe del grupo de civiles y militares que dirigieron la invasión a Irak bajo órdenes del asesino George Bush, hijo, quien previamente hubo ordenado la demolición de las 3 torres de New York.

Coincidentemente, una delegación de altos oficiales del Comando Sur de Estados Unidos se encuentra en Colombia, revisando la situación fronteriza con Venezuela. Hace 10 años, el Pentágono aumentó su presencia militar en Colombia con la explícita intención de poder realizar operaciones militares a nivel regional para combatir la ‘amenaza constante de los gobiernos anti-estadounidenses’ (léase Venezuela).  

El Pentágono también mantiene la presencia militar apenas a 50 kilómetros de la costa caribeña de Venezuela, en Curacao y Aruba, y recientemente realizó un acuerdo de ‘cooperación militar’ con Brasil, el vecino de Venezuela en su frontera sur-este.

De esta manera, Estados Unidos ha conseguido rodear militarmente a Venezuela, por lo que si quisieran ejecutar una intervención militar, ya está todo listo. La gran pregunta es : ¿cómo reaccionarían Rusia y China?.

No podemos dejar pasar semejante agresión que viene viviendo Venezuela -la patria de Simón Bolivar-, no podemos ver de palco, o resignarnos a que los EE.UU. hagan de Venezuela lo que hicieron de Irak, dejando piedra sobre piedra, cuando el 2003 lo invadieron para saquear a sangre y fuego el petróleo iraquí.

Leamos ahora lo que escribe el ilustrado comentarista y prestigioso investigador boliviano Rolando Prudencio Briancon :

Chile no acepta lecciones de una “dictadura” pero vive bajo la Constitución de Pinochet :

Cabe inicialmente aclarar que el gobierno de Maduro no tiene un ápice de ser una dictadura, ni que Venezuela esté viviendo bajo ése tipo de régimen; por cuanto, por una parte Nicolás Maduro es producto del voto del 67% de los venezolanos; pero además que la democracia venezolana es una de las que más vivencias electorales ha tenido en lo que va en éste algo más de un año y medio, cuando contra viento y marea quieren sacarlo del poder.

La verdad es que no se esperaba que no sea otra la resentida actitud del capitulador canciller -ex comunista en su momento-chileno Roberto Ampuero Espinoza, quien respondiendo al embajador venezolano Jorge Arreaza, le dijo: “Chile no acepta lecciones de moral de ninguna dictadura”; después que el canciller venezolano, señalara que el gobierno chileno “vendió su soberanía y autonomía a EE.UU., al reconocer a Juan Guaidó como presidente encargado”.

Y es que en cierta medida es comprensible, que quien ha vendido su alma a la extrema derecha, como es a la del gobierno de Sebastián Piñera, reaccione tan revesera e hipócritamente como acaba de hacerlo Ampuero, pues habiendo sido ex militante del partido Comunista de Chile, se asiló durante la dictadura de Pinochet en Alemania Oriental y Cuba posteriormente, donde obtuvo el título de licenciado en Literatura Latinoamericana; sea hoy un despechado detractor, y ya no sólo de la Revolución cubana, sino también de la bolivariana.

Claro que esos pueden ser los traicioneros traumas que a nivel personal tiene Ampuero; pero que presuma que Chile es un ejemplo de país democrático, basta con enterarse que no es sino una farsa, como ha sido la vida política de Ampuero, pues para nadie es un secreto que Chile sigue viviendo bajo la Constitución de 1981 y de 150 leyes más que las dictó el más despiadado dictador del Plan Cóndor. Ésa es pues la razón por la que no sólo Ampuero transija sus principios, sino que hoy obedezca las órdenes que desde los EE.UU., le han mandado para que reconozca a Guaidó.

La historia está llena de traidores y reveseros; pero también de resistencias, y cada quien ya ha tomado sus opciones. Roberto Ampuero no es más que un  triste traidor; y a Venezuela le toca, como siempre lo han hecho los pueblos, resistir y revertir ésta arremetida del imperio yanqui, un imperio que también está en decadencia.

Venezuela: Las sanciones que puedan llevar a la hambruna y la escasez de medicamentos no son la respuesta a la crisis, advierte experto de la ONU en derechos humanos.

Ing. Jorge Zambrana

2 de Febrero 2019

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