El Ayuntamiento de Mérida acosa a la Asamblea de Precarios

El pasado día 23 de junio, la Asamblea de Parad@s y Precari@s de Mérida convocaba una jornada de convivencia alrededor de una de las muchas hogueras que se encienden esa noche en los parques de la ciudad. A pesar de no existir peligro alguno, el acoso por parte de la policía municipal fue constante, lo que provocó que mucha gente no se acercara a la convocatoria. La tensión fue a más, procediendo los agentes a la identificación de los presentes, siendo dos de ellos zarandeados, golpeados y posteriormente detenidos. La fiesta había sido reventada.

Pero ésta no es la primera vez que el Ayuntamiento muestra en público su inquina contra la Asamblea. En una protesta en el interior del Ayuntamiento el pasado 17 de junio ya fueron detenidas dos personas al no poseer identificación. Diez reivindicaciones La Asamblea de Precari@s y Parad@ s de Mérida se presentó en público el pasado mes de mayo como otra forma de responder a una crisis cuya consecuencia más visible es el aumento del paro, endémico en la región. Su propuesta reivindicativa se centra en diez puntos básicos que van desde la renta básica, las 35 horas, la eliminación de las ETT o imponer una cláusula social a las empresas que se instalen en Mérida hasta problemas más inmediatos como el acceso al transporte público, la cultura o el deporte para parados y precarios emeritenses.

Muchas de las propuestas van dirigidas a combatir la corrupción institucional que, tanto a nivel local como autonómico, se han perpetuado y sigue creciendo sin alterarse por la alternancia de partidos en el poder. “No tenemos vinculación ni con partidos políticos ni con sindicatos. Estamos fuera de esas dinámicas. Somos parados y precarios a los que nos une una situación común para la que queremos buscar soluciones comunes”, nos comenta un portavoz de la Asamblea. Actualmente, mantienen luchas coordinadas junto a otros movimientos como la Federación Térmicas No Extremadura, la Plataforma Ciudadana Refinería No y la red V de Vivienda de Madrid.

Pero si por algo se están distinguiendo en el panorama político de base extremeño es en la denuncia del kafkiano funcionamiento de los servicios sociales en Mérida, convertidos en un auténtico pantano burocrático para los demandantes. A día de hoy siguen esperando una entrevista con el director de personal del Ayuntamiento, concertada desde hace meses, para buscar una explicación ante la falta de contratación en puestos vacantes. No tienen mucha confianza en que el consistorio cumpla su palabra. Recientemente les ha sido denegado el permiso para la organización de un concierto pocos días antes de su celebración. Una voz discordante que no va a dejar de crecer en la Extremadura del ‘enchufe’ y el amiguismo.

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