El arzobispo reza en la fosa de republicanos y rojos

EL ARZOBISPO REZA EN LAS FOSAS DE REPUBLICANOS Y ROJOS

“Es el momento de hacer un estudio histórico a fondo sobre el papel de la iglesia durante la república, la guerra civil y la dictadura de Franco”. Estas declaraciones del prelado de Tarragona son interesantes y valorables, pues son coincidentes con todos los que vienen haciendo ese trabajo de investigación para que sean desveladas las verdades sobre las múltiples tumbas escondidas, que se llenaron de personas, cuyo crimen solo consistió en oponerse al golpe de estado que se alzó contra la república democráticamente establecida por el pueblo.

El arzobispo dio el paso de ir a rezar a las fosas republicanas y rojas, pero que en los rezos fuera implícito el perdón no está claro. No obstante y aunque haya habido muchos momentos antes para dar pasos como estos, no deja de ser un gesto a considerar. Todo y que, en las declaraciones hechas al respecto, dio “una de cal y otra de arena”.

Como el mismo dice, en alguna ocasión, cada persona debe saber lo que está bien y lo que no lo está. Lo que implica, sin que haya mucho que romperse la cabeza, que esta entidad, en su momento, (durante la contienda) no solo debió ser neutral, sino que por el contrario, debió posicionarse con el pueblo y con su legalidad. Cosa que, si echamos la vista atrás, veremos la coherencia de la Iglesia, encadenada a muchos siglos, dando soporte a los poderosos del dinero, entre los que siempre estuvo su misma jerarquía.

No sé de qué tipo de familia procede el Sr. Jaume Pujol Balcells, si bien me lo imagino. Es decir, es lógico que su vocación tenga que ver  con su educación y vínculo a familias y amigos que tienen esa ideología cristiana sectaria y de intereses de clase adinerada. “A mi Dios (dijo en una entrevista) me llamó estando en la Universidad de Navarra”. Más difícil lo habría tenido para oír la llamada de dios, de haber estado trabajando en un andamio y viviendo en un suburbio.

De algún modo todos somos víctimas de la lucha de clases y por tanto incapaces de superar solos a la alienación, venciéndola y emancipándonos como personas libres. “Todos” fuimos pringados de una ideología que nada tiene que ver con la capacidad personal consciente para razonar, para ser capaces de distinguir entre el bien y el mal, entre la verdad y la mentira, entre la solidaridad y la insolidaridad. “Todos” fuimos dañados por nuestros mayores, como anteriormente lo fueron ellos. Es una realidad que brota de otras realidades contradictorias e injustas, si las valoramos desde la humanidad que decimos poseer; siendo los pastores de la iglesia quienes más la predican, en algunos casos.

Mal que nos pese, fue la casualidad la que hizo que fuéramos quien somos y no otros, que naciéramos donde  lo hicimos y no en otro lugar. Así es; los papeles en “el juego social”, hoy estarían cambiados de habernos parido a uno en el lecho del otro y viceversa. Somos la respiración de ternura y odio  que mecieron  nuestros sueños; somos las sobremesas y otros momentos en que nuestros mayores hablaban del “prójimo” durante nuestra niñez y adolescencia. En definitiva, somos el “ambiente”… en que nos hemos movido durante toda nuestra vida.

Desgraciadamente, pocos (además de los psicópatas), liberaron su mente de esas férreas ligaduras; unos por estar sometidos a la explotación alienante sin tener oportunidad de desprogramarse, y otros por estar vacíos de sentimientos y tener los resortes que explotan, someten y alienan o, por estar ciegamente de parte de este poder, como le ocurre a la iglesia.

Es por eso, que solo en lugares de extrema injusticia, muchos representantes eclesiásticos lo lograron, apareciendo profundas roturas con su pasado y con las forma de creer en dios. “En esas circunstancias de enormes tropelías de gobiernos bananeros, es fácil convertirse”, decía, hace años, un obispo de Ciudad Real, para “explicar” la implicación social de un misionero de un pueblo cercano, perteneciente a una familia muy religiosa de derechas, que fue asesinado acusado, por el ejército peruano, de colaborador con Sendero Luminoso. Un hecho criminal que se ha dado en demasiadas ocasiones, principalmente, en países latinoamericanos, incluso con clérigos relevantes como el obispo Salvadoreño Oscar Arnulfo Romero, que pasó de posturas conservadoras, de relacionarse normalmente con la gran burguesía salvadoreña, a ser beligerante con el pueblo, escribiendo y leyendo homilías, donde se emplazaba a sus pobres gentes a organizarse y a defenderse de la tiranía del Gobierno y del ejército, hasta que lo mataron. Diez años después acribillarían al destacado jesuita, Ignacio Ellacuría Beascoechea y cinco religiosos más que estaban con él.

Pere Casaldáliga, obispo catalán y misionero en zona selvática de Brasil desde hace más de cuarenta años, defendiendo a los “desheredados” y enfrentado a los terratenientes que llegaron a poner precio a su cabeza. Ha sido no pocas veces tildado de comunista; a lo que ha solido contestar, que no le importaba que le definieran así, si lo que hacía, en opinión de sus acusadores, era cosa de comunistas. Acusadores coincidentes con el representante del santo padre de Roma, que los situaba, junto a otros, dentro de una ideología diabólica, según manifestó en el recinto de las beatificaciones. Homilía exenta de imparcialidad y muy valorada por los sectores más reaccionarios de extrema derecha.  

A todos nos manipularon en nuestra educación, pero a los que estuvieron en la parte de los poderosos del dinero, a estos, les hicieron comulgar siempre con ruedas de molino (nunca mejor dicho), y con buena vida para que no se atragantaran.

 

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