El Albatros No Ha Muerto

El Albatros No Ha Muerto

Por Yndamiro Restano

Sólo quien insiste creativamente en lo improbable se vuelve sabio. Lo otro sería aceptar la camisa de fuerza de los convencionalismos impuesta por la fuerza y el terror; o lo que es lo mismo; decretar que la Imaginación Creadora es una locura. El crimen, la fuerza y el terror no pueden acabar con nuestra especie; lo que si, de seguro, exterminaría a nuestra humanidad; sería precisamente la renuncia por miedo o por decepción a nuestra Imaginación Creadora. Hay que seguir insistiendo creativamente en lo improbable, en lo difícil, en lo complejo; en lo que hoy parece lejano e inalcanzable; pero mañana se vuelve una realidad cotidiana. No hay opción. El derrotismo es un lujo demasiado caro. Imaginar un mundo mejor es una necesidad para no autodestruirnos e ir alcanzando la sabiduría, la paz y la libertad. Lo que no han podido lograr los cafres fascistas, estalinistas, extremistas, dogmáticos, sectarios así como los avariciosos enfermizos. Lo que no han podido alcanzar los tartufos de la democracia que lanzan bombas atómicas y arrasan ciudades y países enteros; se produciría inevitablemente si renunciamos a nuestra Imaginación Creadora. En eso no se puede ceder. Hay que solucionar nuestros problemas y sufrimientos comunes; con el aporte de nuestra individualidad creadora. O imaginamos creadoramente o perecemos. O convertimos nuestros demonios en ángeles protectores de la vida, de nuestra libertad constructiva y de una justicia racional; o nuestros poderosos demonios nos llevarán al tenebroso Foso de las Tinieblas. No olvidemos que los fosos amurallan los castillos, donde vive el demonio del poder, la Guerra y la violencia.

Y qué persiguen los sádicos que gozan dominando y asesinando? Pues ir poniéndo límites, muros, a nuestra Imaginación Creadora para convertinos en asustados animales de sobrevivencia. No hay cuestionamiento: Lo que es es lo que es; dice el poder sádico. Mientras que el hombre libre anuncia desafiante: Esto es ahora así, pero puede llegar a ser de esta otra manera. Y el llegar a ser es la transformación cualitativa propulsada por la conciencia crítica: los puntos que representan constantes universales se mantienen en sus mismas posiciones, cambien o no las distancias; pero cada vez pueden dar más iluminación para ir deshaciendo su propia sombra. No son los cambios materiales, medidos en distancia los que transforman verdaderamente la realidad. Todo movimiento material cualitativo expresa un movimiento del espíritu. Construir un avión, por más sofisticado que sea, es un movimiento material netamente cuantitativo. O es que hemos olvidado lo que nos costó aquella euforia tecnocrática de principios del pasado siglo, que hizo exclamar, incluso, a algunos talentos, que un automóvil era más bello que la Venus de Milo. Como si se pudiera conocer el alma eslava por un plano mecánico de Tupolev y no por la música majestuosa de Chaikovsky. Pero fue así y caímos por esa pendiente durante aquel paroxismo de la tecnocracía y muchos traicionaron la belleza de llegar a ser, la belleza erótica, para sucumbir a manos del utilitarismo mercantil o ideológico, que los estaba esperando con las manos manchadas de sangre y de dinero.

Hoy en pleno siglo XXI, que mas allá de las cronologías mecánicas, comenzó con la Revolución Cubana, se ha demostrado que la fuerza y la violencia han fracasado estruendosamente. A estas alturas del conocimiento, cuando la física cuántica ha desocultado dimensiones muy profundas de la realidad y la geometría no euclidiana nos ofrece una visión mas flexible de las cosas, sin olvidar los logros en terminos de genética, neurociencia, psicología, biotecnología etc. En estos momentos, repito, podemos comprobar el fracaso de la brutalidad. Por supuesto, también a partir de la experiencia histórica y los avances de la sociología, de la antropología, de la filosofía, de la investigación artística y de las comunicaciones. De cualquier manera, Grecia fue saqueada y conquistada materialmente, pero su legado pervive. Roma destruyó y fue destruida; pero su herencia sigue viva. Sobre todo aquella República Romana, que floreció como nunca antes, a partir de que los senadores del pueblo insertaron la contradicción fecunda, dialéctica, en esa institución política. Mientras el senado fue sólo de los patricios y para los patricios no hubo paz. Desde luego, finalmente el equilibrio se rompió y sobrevino el Imperio y la destrucción de Roma. Las constantes humanas vuelven en su eterno retorno, pero no hay dudas que se pueden ir humanizando.

Nadie solo puede cambiar el mundo ni esta tarea de gigantes del espíritu se puede hacer en un día. Pero llegará el tiempo que aquellos que hoy sienten el placer vulgar de asesinar el Albatros. Puedan disfrutar del supremo gozo de verlo volar en libertad. Llegará el día en que amar no sea un privilegio de unos cuantos elegidos. Llegará el día, que nuestro Yo profundo sobrepase nuestra fantasía individual y comprendamos que amar no es una promesa sino nuestra razón de ser. No hay futuro para los cazadores de palomas y los exterminadores de cisnes negros, como decía el gran poeta del salitre y de los pájaros. El Gran Albatros gris no murió en las húmedas arenas, como creyó el bardo triste, ni se petrificó sobre la cubierta rociada de mar entre los gritos salvajes de la marinería. Yo lo ví hoy cuando volaba sobre el mar; cuando regresaba victorioso de la muerte.

NOTICIAS ANTICAPITALISTAS