El 15-M y el miedo a que se repita

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El 15 de mayo del año 2011, miles de personas salieron a las calles a manifestar su indignación. Un movimiento social que atravesó el país y que puso en las plazas el estado de las cosas. Vale la pena recordar que hacía tres años se había iniciado una crisis (una más) económica del capitalismo y el gobierno del PSOE, comandado por José Luis Rodríguez Zapatero, realizó recortes que agravó la economía de los trabajadores. La cifra de desempleados alcanzó los cinco millones de personas y la promesa de que sería una recuperación en uve, formaba parte de las clásicas engañifas de la clase dirigente. En ese contexto nace el famoso 15-M y con él, Podemos (en sus distintas versiones, como mareas o en comunes), como referente político, dispuesto a canalizar hacia las instituciones la ira social.

Ya iniciada la siguiente crisis que el Covid-19 aceleró, es más que seguro que nuevas protestas y movilizaciones sacuden el escenario social y político. Esta vez habrá caras nuevas en las instituciones que, en muchos casos, surgieron del propio 15-M. La duda es si se esconderán detrás del escaño, si saldrán en el coche oficial por la puerta de atrás o si intentarán sumarse a las protestas aprovechando el cemento facial y cierta desmemoria colectiva que saben utilizar. En cualquier caso, el miedo a ser barridos por un 15-M nuevo y con consignas revolucionarias, puede provocar un nerviosismo que les haga utilizar la represión. El capitalismo que ahora administran tiene sus mecanismos violentos cultivados durante décadas.

Cabe recordar que en las concentraciones del 2011 se lanzaron lemas que resumían el malestar social, y que nueve años después siguen siendo válidos pese a que, con la llegada al gobierno de los que se autodenominan como «generación 15-M», haya propósito (y necesidad) de pasar capítulo. Por aquello de que los tiempos (de ellos) han cambiado.

Que No, que no, que no nos representan. Se gritaba a los diputados y senadores. ¿Y ahora sí?

PSOE y PP, la misma mierda es. Era, porque se comprobó que el psoe es parte de la familia progresista con los que hay que co-gobernar para tocar poltrona.

Error del sistema. Pese a lo cual no tiene pinta de haberse instalado otro.

Lo llaman democracia y no lo es. Y de repente empezó a ser.

Vamos despacio porque vamos lejos.  Pero con el coche oficial se va menos despacio.

Nuestros sueños no caben en vuestras urnas. Pero había que ir corriendo a votar para que cupieran cuanto antes.

Si viene la policía, sacad las uvas y disimular. La represión sí fue/es sin disimulo, con leyes mordaza que continúan y un 1 de octubre que para la memoria de los catalanes queda.

Ni cara A, ni cara B, queremos cambiar de disco. Como no nos dejaron, de repente empezó a gustar su música. Una melodía muy Manolo Escobar.

Manos arriba, esto es un contrato. Ya no, nueve años después los contratos son dignos.

Los borbones a los tiburones. En las rebajas hubo que conformarse con cambiar de Borbón.

No somos mercancía en manos de políticos y banqueros. Eso, por suerte, pasó a la historia 

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