Egoi Irisarri, absuelto de resistencia en la detención por «injuriar» a quien le torturó

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La verosimilitud del relato de las torturas recibidas en Madrid hizo que la Fiscalía retirara los cargos contra él por pertenencia a Segi.

La Sección Primera de la Audiencia Provincial ha revocado la condena a Egoi Irisarri por resistencia a la autoridad por la que previamente había sido condenado a siete meses de multa. Con esta sentencia contra la que no cabe recurso, el joven ha acabado una pesadilla de pleitos que ha durado más de cinco años. «Estoy contento porque ya está. Se ha acabado. Han sido años con esto siempre presente en la cabeza. Ha sido duro», ha comentado a IRUINDARRA.

El caso de Irisarri se inició con una detención por su presunta vinculación con Segi. El joven denunció torturas, pero pronto se archivó el caso. Sin embargo, antes de que se celebrara el juicio por pertenencia a Segi en la Audiencia Nacional, el fiscal retiró los cargos contra él, precisamente por la verosimilitud del relato de malos tratos. La particularidad de lo ocurrido a Irisarri es que uno de los agentes que habrían tomado parte en las torturas no estaba encapuchado en los primeros momentos de la detención.

Con posterioridad, el joven se encontró con una persona y la identificó como el agente que le detuvo. Consecuentemente, le llamó «torturador». A finales de marzo de 2015, fue detenido por tres agentes de policía, uno de ellos encapuchado. Hubo cierto forcejeo durante el arresto, ya que el joven intentó llamar a sus padres primero por el móvil y luego a través del telefonillo de casa, puesto que la detención se produjo en las inmediaciones del domicilio familiar. Estos agentes le informaron que había sido detenido por «injurias» al agente al que identificó como maltratador.

Finalmente, la denuncia por injurias se archivó. No obstante, el joven acabó siendo juzgado y condenado por el forcejeo durante el arresto, ya que uno de los agentes participantes aseguró haber recibido un golpe en una pierna que sanó sin intervención médica. Es esta condena por resistencia la que ha revocado la Sección Primera en una sentencia contra la que no cabe recurso.

Irisarri, en su defensa, aseguró que la reacción de zafarse de los agentes para intentar llamar a sus padres por el telefonillo se debió al miedo que sintió al ver al encapuchado tras la experiencia anterior. El juez que lo condenó, apuntaló su condena en que no era verosímil que el joven sintiera miedo al ver un agente encapuchado. Por contra, en esta sentencia se da por buena la versión de que Irisarri sintiera miedo. De hecho, se recoge en los hechos probados que Irisarri intentó avisar a sus allegados gritando: «Ayudadme, ayudadme, socorro que me llevan», tal y como atestiguó uno de los agentes.

De otra parte, el juicio contra el joven fue polémico porque evidenció la falta de rigor en el tratamiento a los testigos protegidos en la Audiencia de Iruñea.

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