EEUU incluye a la guerrila kurda PJAK en su lista de «organizaciones terroristas»

El nuevo Gobierno de EEUU ha decidido incluir al Partido por una Vida Libre en Kurdistán (más conocido como PJAK) en su lista de organizaciones «terroristas». El Departamento del Tesoro ha congelado los activos de la agrupación encontrados bajo su jurisdicción y ha prohibido cualquier tipo de transacción económica con ellos, dando paso al cerco total con el que poco a poco se habrá de enfrentar esta joven guerrilla.

Stuart Levey, secretario adjunto del Tesoro estadounidense responsable de «la lucha contra el terrorismo» y especializado en inteligencia financiera, ha declarado que esta medida «deja a la luz del día los lazos entre los terroristas del PJAK y el PKK y apoya el esfuerzo de Turquía para proteger a sus ciudadanos de atentados». Lo que muchos ciudadanos turcos es iraníes se preguntarán es quién les va a proteger a ellos del horror de sus gobiernos, pues esta guerrilla proscrita del Kurdistán iraní lo tiene ahora aún más difícil.

Recientemente, el producto Obama dijo estar dispuesto a «tender la mano» a Irán a condición de que Teherán «abra el puño», por lo que no es casualidad que hasta el periódico turco «Zaman» haya calificado la inclusión del PJAK en la arbitraria lista como un «claro gesto a favor de Turquía e Irán».

Igualmente oculto bajo ese mismo manto de mediática juventud y simpatía, el ex presidente Clinton, creador de una «era de paz» bautizada con su propio nombre, suministró a Turquía las armas necesarias para la limpieza étnica del pueblo kurdo. Tan sólo en 1997 EEUU vendió mas armas al régimen de Ankara que durante toda la Guerra Fría. En aquel entonces miles de familias kurdas fueron forzadas a abandonar sus aldeas. Es fácil encontrárselas hoy en los arrabales de Estambul recordando, a baja voz, cómo tuvieron que huir por las amenazas de un Ejército que los obligó a señalar al PKK como autor del desplazamiento. Y mientras aquello ocurría, sus hijos morían en ejecuciones extrajudiciales por las que la prensa internacional mostró nulo o escaso interés.

Sin embargo los teletipos enviados recientemente por la agencia Reuters sobre la criminalización del PJAK sólo explican que «40.000 personas murieron a raíz del levantamiento del partido de los trabajadores contra el Gobierno», asociando directamente sufrimiento con reacción kurda, como si antes no hubiese sucedido nada y como si los detonantes de la injusticia fuesen los propios kurdos, que no teniendo mejor cosa que hacer se pusieron a pegar tiros.

Cuando Winston Churchill (el inspirador de muchos de los liberales que someten hoy al mundo) era secretario de colonias durante la Primera Guerra Mundial ordenó gasear a los kurdos tras recibir una nota de la delegación británica en El Cairo solicitando «acabar con esos seres recalcitrantes». Ya se sabe que si una molesta minoría se antepone a los intereses de un imperio lo mejor que puede hacerse para que deje de estorbar es utilizarla como moneda de cambio. Y en este caso Obama pone el uniforme de «terrorista» al kurdo caído al igual que hacen los militares de su homologo colombiano, auténticos especialistas en disfrazar de «guerrilleros terroristas» los cadáveres de civiles asesinados.

Mas no hace falta ni remitirse a los libros de historia para llevarse sorpresas de cómo se adapta la retórica «antiterrorista» según sople el viento. Bastan unos segundos en Internet para recuperar asombrosas noticias de hace año y medio, cuando el «Washington Post» y el «New York Times» filtraron que la Casa Blanca planeaba incluir a los Guardianes de la Revolución Islámica de Irán en la misma lista de organizaciones terroristas en las que ahora han sido arrojadas las militantes kurdas que luchan contra el siniestro régimen islamista.

Pero aún hay mas… La verdad se convierte en disparate si investigamos mas sobre otros usos que el Imperio hace de la semántica. Por ejemplo, el origen del concepto «eje del mal» olvidado hoy por Obama y explotado recientemente para acorralar a Irán, surgió a finales de los años setenta alumbrado por un conocido diario árabe que acusaba a Israel, Estados Unidos y Turquía de conspirar contra los nacionalismos en la región. ¡Vaya si cambian los significados, los nombres y los tiempos!

Será interesante ver como se desarrollará la sintonía (aparentemente estimulada por Washington) entre Turquía e Irán, los cuales llevan ya años cooperando militarmente en su asedio al pueblo kurdo.

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