Ecuador: «Revolución» con olor a channel neocolonial

No puedo ocultar que lo que me motiva a emborronar este artículo es un sentimiento de frustración con una mezcla de impotencia e ira.

Vengo de una formación política al calor de los acontecimientos, soy un militante que se forjó en caliente, es decir en los hechos, en el enfrentamiento, en la calle, en la agitación social, en la cárcel; ahí aprendimos con muchos compañeros el valor de defender las ideas, los sueños colectivos, el trabajo de nuestros padres; de ninguna manera fuimos militantes solamente teóricos, como ahora que aparecen revolucionarios que apredieron hacer la revolución en las mejores universidades de pensamiento neocolonial.

Lo más frustrante es ver que ahora quienes, en nuestro momento de efervecencia juvenil, cuando éramos nosotros los que poníamos límite a la oligarquía en las calles, en el enfrentamiento con las fuerzas de la policia y de ejército, en su tiempo nos juzgaron, se escondieron cobardemente solamente con el sonido de las asonadas; esas mismas personas que nos decian vándalos, ahora están en el poder gracias a todo ese proceso que por décadas los jóvenes forjamos con nuestra lucha por la democracia y la justicia social; esas mismas gentes que estaban en su tiempo tomando chocolate caliente con la abuelita, mientras nosotros nos fajabamos con la policía y los esbirros agentes de la oligarquía, ellos son ahora la burocracia dorada con sueldos en miles de dólares hablando de revolución ciudadana.

No, nosotros en su tiempo, en el tiempo de la huelga nacional, de grandes jornadas de protestas junto a los trabajadores, no pensabamos en el poder, por el poder, además, que como hasta ahora estamos convencidos que el poder no se gana en las elecciones burguesas, sino en la autentica revolución violenta que arrebate el poder a la burguesía que gobierna a la sombra de AP, y sus nuevos burgueses. NO! nosotros no luchamos por un puesto en las instituciones del Estado, ni espacios de poder político, luchamos por democracia para los pueblos del Ecuador, por el acceso a vida digna, que no es lo mismo que carreteras, hospitales, escuelas, eso es importante, pero cuando decimos vida digna decimos participación política, gobierno del pueblo, democracia profunda.

El pueblo y sus organizaciones son invisibles a los medios de comunicación, simplemente va creciendo la organización en su propia luz, que no es la del mundanal ruido de la polítiquería de TV y periódicos. Esa fuerza popular está ahí agazapada, preparada para el asalto final, para poner en su lugar a los «revolucionarios» con olor a Channel. El gobierno populista de los aprendices de burgueses, con sus mentes neocolonizadas tiene los días contados, y en combo con la derecha fascista tradicional serán un recuerdo apestoso de la historia.

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