Ecuador: Ley humanitaria para beneficio de los empresarios

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En medio de un cacareado y viejo discurso, casi sacristano y, aprovechando la calamidad sanitaria y la actitud solidaria que siempre ha tenido nuestro pueblo frente a las calamidades, el gobierno de Lenin Moreno y las cámaras han pretendido convencernos sobre la necesidad de la unidad entre ricos y pobres; la paz social; que no es hora de la lucha de clase; que todos debemos dialogar y arrimar el hombro para superar la crisis. Etc. Frases casi “inocentes” que reflejan la concepción de las clases dominantes de involucrar el sacrificio ajeno para que ellos puedan vivir mejor.

Lo sucedido en la Asamblea Nacional en la noche del 15 de mayo, no muy fácil será olvidada por los trabajadores y los pueblos del Ecuador. La aprobación de la mal llamada ley humanitaria cuyo propósito, según el gobierno, era recaudar contribuciones para enfrentar las dificultades provocadas por el COVID-19, y que finalmente, con el retiro del articulado en la ley concerniente a las contribuciones, develó la real intención de aprobar la “tan anhelada» flexibilización laboral y no los recursos que aparentemente divulgaba

74 asambleístas de las bancadas de la derecha representantes de los grandes empresarios y banqueros esperaron la oportunidad de oro para sacar el mayor beneficio posible de la actual crisis y, se les presentó esta oportunidad con esta “inhumana” ley humanitaria  para aplicar su política anti obrera acordada con el  FMI  y el gobierno, mediante la cual, buscan minar la organización y la unidad de los trabajadores para afectarlos en sus derechos; legalizar los despidos sin indemnización; rebajar los salarios; establecer nuevas formas de contratación laboral; eliminación de las utilidades, en otras palabras, la oportunidad sin mayor escándalo para  arrebatarles a los trabajadores, las conquistas alcanzadas con mucho esfuerzo, en medio de la unidad, organización y lucha.

Varias cosas quedan claras, se ha declarado abiertamente la guerra contra la clase obrera y el pueblo; se han atizado las contradicciones entre el capital y el trabajo; la tan temida, inexistente e innecesaria, según los empresarios, lucha de clases se ha profundizado; el dialogo y el consenso entre ricos y pobres son intereses contrapuestos con lo que se busca el renunciamiento de los derechos de los trabajadores; arrimar todos el hombro significa aceptar la sobreexplotación a los trabajadores para acrecentar las fortunas de los grupos de poder económico.

Con estas lecciones, la clase obrera re emprende el camino de la unidad organización y lucha para la reconquista y ampliación de sus derechos; un hecho de trascendencia histórica que va acicateado por las experiencias victoriosas del levantamiento indígena y popular de cuyo componente fueron parte.

A los trabajadores no le queda otro camino más que organizarse y elevar su comprensión sobre la naturaleza del gobierno y de los empresarios, defensores del actual sistema capitalista que mientras ellos continúen en el poder no habrá posibilidades de desarrollo económico, libertad y justicia para los pueblos.  O se cambia este sistema, a sus sostenedores y beneficiarios o las cosas siguen como hasta hora o peores.

Gabriel CC.

Mayo 16-2020

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