Ecuador: Hacer política no es masticar chicle

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La opción de hacer política es una decisión personal, cualquiera decide si participa activamente o se mantiene la margen, participando del simple ejercicio del derecho a votar en las elecciones.

Esta idea es común entre los mortales de la democracia liberal representativa.

En el caso de las personas que deciden “hacer política”, esta decisión puede estar motivada por varios intereses.

Para algunas personas hacer política es un camino para conseguir prestigio personal, o ascender en la escala social, o también para conseguir medios materiales. Tendremos que decir que si el caso sería este, esas personas están equivocadas en lo que significa hacer política. Y es esta idea la que actualmente domina el comportamiento de la mayoría de mujeres y hombres que deciden “hacer política”.

De eso hablamos un día en una reunión de conocidos para quienes el tema político estaba bastante lejos de sus inquietudes personales; al contrario eran personas más bien sin perfiles de ser ideólogos o de estar preocupadas por la realidad social. En eso una de las personas que hacían parte del grupo dejo escapar una frase que decía más o menos: “a mí me apasiona la política”…entonces eso me ha llamado la atención, hasta que ella ha dado a entender lo que realmente quiso decir; que le gustaba hacer campaña por un candidato sea del partido que fuera, lo importante era asegurar un puesto fijo en la administración pública como contraparte por trabajar por tal o cual candidato.

Después de escucharla, se ha reafirmado la idea del mal concepto que sobre política tienen la mayoría de personas. Por “reflexiones” como esta es que los grupos de poder pueden mantener las corruptas estructuras de explotación, pueden mantener sus podridas estructuras políticas de dominación nacional.

Pero si la mayoría equivoca su percepción de lo que significa la práctica política, y que esa mayoría son quienes están en los espacios de decisión, en los espacios de representación de la democracia libera representativa; es evidente que responden a esta realidad patas arriba en la que los menos indicados son “representantes” de las mayorías. Síntoma propio del capitalismo.

Al otro lado están los políticos en armas, aquellos que por ciencia social saben que la política es la acción colectiva de liberación de la ignorancia, la acción colectiva de búsqueda de libertad colectiva, la búsqueda de un humanismo sin hipocresía.

Esos, esas militantes de la política, son la raíz de la revolución social, ellas, ellos, están sufriendo explotación laboral, ellos, ellas, están sufriendo explotación cultural; son los pueblos en resistencia que saben que práctica política es práctica de vida, compromiso con la libertad, compromiso de guerra contra la ignorancia.

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