Publicado en: 24 agosto, 2018

Ecuador. Elevar la lucha a política y enfrentar al gatopardismo de Lenín Moreno

Por ABP ecuador

y por otro lado se continúe en disputas infértiles sobre una pureza revolucionaria que olvida su pasado militante; será más paradójico aún construir un programa político que enfrente al enemigo común

Movimiento 26 de Mayo M-26

 

Cuando los segmentos más avanzados de la clase dominante han transitado por el intento de solucionar una crisis orgánica, las tácticas políticas inauguran otras formas discursivas y de relación social, ambas materialmente concretas, las cuales tienen por objetivo la pasividad popular mediante la cooptación de los sectores subalternos y de sus dirigentes.

La incorporación de amplios sectores sociales, organizaciones de distinta índole y banderas de lucha en una agenda política propuesta por los sectores dominantes, es el resultado más claro de su victoria estratégica y de derrota del campo popular; ésta capacidad de liderazgo e iniciativa de los sectores más lúcidos de la oligo-plutocracia en alianza con el imperialismo han logrado acabar de hegemonizar y enrumbar el destino económico-político del país.

La lucha de clases sería fácil, en la medida de que los grupos políticos estén enfrentados claramente en bandos opuestos y posicionados, sin embargo, cuando el enemigo adopta la misma semántica y en muchos casos se auto-proclama con la misma posición ideológica, no solo es una confusión total sino una táctica de debilitamiento de los sectores que buscan la liberación social y nacional, en este caso la lucha de clases es claramente más compleja pero no imposible de ser analizada y enfrentada.

La superación frente a esta contradicción es mediante la concepción de criterio de verdad objetiva desde el marxismo, verdad que debe ser inherente a la praxis como un todo relacionado.

En ese sentido, el Gobierno de Lenin Moreno se caracteriza por poseer un discurso lleno de “retórica progresista” sin embargo es fácil darse cuenta que las acciones reales son contrarias al discurso. Las condiciones materiales en el Ecuador actual son alarmantes donde el aumento de la pobreza, desempleo, desigualdad e inequidad social se conjugan con las tácticas de intervención política imperialista para legitimar el consenso del orden dominante.

Independientemente de que por un lado, algunos sectores populares y de izquierda sigan creyendo en el discurso gubernamental y haciéndose los ciegos frente al caminar real de la historia; y por otro lado se continúe en disputas infértiles sobre una pureza revolucionaria que olvida su pasado militante; será más paradójico aún construir un programa político que enfrente al enemigo común sumado además a un panorama brumoso y delicado en lucha de clases.

Más allá de que en las actuales condiciones se avecina un paquetazo de orden económico, la lucha debe elevarse a plataforma política, que no utilice el adjetivo como argumento para calificar al otro, sino que supere el infantilismo de izquierda y enfrente el carácter real de los intereses de clase del gobierno de Moreno y sobre todo desenmascare su táctica gatopardista de discurso de cambio pero reordenamiento de la clase dominante.

 

Movimiento 26 de Mayo M-26

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