Economía del terror

Publicidad

Por Alonso Quijano

Desde 2007 especialmente prosperan Gabinetes de Economistas que se dedican a la compra de empresas con problemas, las reflotan y las venden, y comenzaron por lo más fácil, robar al trabajador, aquí es algo muy usual, el jesuita Pérez de Pulgar sentó cátedra en ese aspecto de la idiosincrasia española, que nuestros políticos siguen permitiendo. El miedo y el servilismo están grabados a fuego en las mentes de los españoles a fuerza de Terapias Electro Convulsivas y hambre para toda la familia, si no se sigue a rajatabla las consignas del Movimiento Nacional y se sirve por la cara. Luego nos exhiben para terror de los demás díscolos, como lo de las jaulas de hierro de la Inquisición, pero por medios audiovisuales y periodistas inmorales, de estos capaces de cualquier cosa por seguir en la “cresta”, de aquellos capaces de dogmatizar a quien sea necesario en servicio del Amo, incluso coger las armas como alguno hizo en los Balcanes no hace demasiado tiempo, “si el Dogma a las buenas no se acepta…”.
La llamada globalización de la economía, como se ha acuñado a las nuevas prácticas del imperialismo capitalista es la causa de la destrucción del empleo, los espacios y servicios públicos. y los derechos humanos por parte, no solo de las corporaciones multinacionales, en España se colabora activamente promulgando las leyes adecuadas e inhabilitando servicios, (inspecciones de trabajo, desmantelando a la Justicia de forma que sea inoperante excepto para los usos que a ellos interese, represión de las necesidades básicas, etc.) y controlando a los medios de comunicación. Es la filosofía del Shock, instaurada en los años de posguerra por los Psiquiatras Militares, colaboradores en los estudios y practicas inhumanas en los campos de concentración españoles primero y en el resto de Europa después. Ahora se llama neoliberalismo, engendrado en el Consenso de Washington y diseñado en la década de 1950 por Friedrich August von Hayek premio Nóbel de Economía de 1974 y escritor de Camino de Servidumbre, libro de cabecera de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, en el que defiende y desarrolla el axioma de: “Cualquier política dirigida directamente a un ideal de justicia distributiva, es decir, a lo que alguien entienda como una distribución «más justa», tiene necesariamente que conducir a la destrucción del imperio de la ley porque, para poder producir el mismo resultado en personas diferentes, sería necesario tratarlas de forma diferente. Y ¿cómo podría haber entonces leyes generales?
Milton Friedman, Nobel de 1976 y escritor entre otros muchos libros de Capital y Libertad, firmó el prologo de la edición de Chicago, ambos fundaron la Sociedad Mont Pélerin en 1947 e inspiraron la Escuela de Chicago y la filosofía de los Chicago Bois, implementada inauguralmente en el golpe de Estado contra Allende en Chile en 1973, «no era aplicable en democracia, luego se soltó a los Perros de la Guerra», y promovida durante la década de 1980 bajo el dominio del imperio de Reagan y Thatcher; como consecuencia del hundimiento del bloque comunista en la década de 1990, la filosofía de los Chicago Bois se ha extendido universalmente. Aquí, el mismo Felipe González, se mostró en contra de aplicar la ley a Pinochet cuando cayó en Inglaterra.
La filosofía del shock hace uso exhaustivo del terror político y económico para debilitar a las sociedades e instaurar los grandes principios económicos de la Escuela de Chicago: privatización, desregulación y descenso del gasto público. El efecto de estos planteamientos es una concentración acelerada de la riqueza y un empobrecimiento mundial creciente (el 2% de la población es la propietaria del 50% de la riqueza mundial y prácticamente el 80% de la población del mundo vive en la pobreza).
Aquí, además, hay estructuras que solo fueron maquilladas, aquí nadie ha pagado responsabilidad alguna por cuanto se hizo. Guardo un texto hecho público por la policía alemana y elaborado con valentía por ella misma que hacía autocrítica sobre la infiltración de altos cargos nazis en la jerarquía de la policía alemana de posguerra, que viene a dar la razón a lo que Beate y Serge klarsfeld mantenían y hacían público. Aquí en España no sobrevivió nadie con capacidad mental, valor y entereza para llevar acabo actividad de disensión alguna. Los que quedaron vivos fueron torturados mental, anímica y espiritualmente de tal manera que solo con películas como “Alguien voló sobre el nido del cuco”, se podría comparar, pero industrialmente. Y si alguno lo intentó alguna vez, no lo sabremos jamás. Beate y Serge eran judíos, seguro que al igual que Wiesenthal tuvieron apoyos que hicieron posible su supervivencia. Aquí todas las Cátedras estaban tomadas por el Espíritu del Movimiento, los periódicos, radios y cualquier cosa capaz de imprimir en cualquier tamaño, requisada, muerto su propietario anterior, encarcelado o “converso e idiotizado”.
Cuando el autor de “Por quien doblan las campanas?”, Ernest Hemingway, se suicidó, pocos supieron la verdad: “Que sentido tiene arruinar mi cabeza y borrar mi memoria que es mi capital, y dejarme sin trabajo? Fue una cura brillante pero perdimos al paciente” Esto lo dejó escrito poco antes de acabar con su vida, poco tiempo después de haber recibido una serie de electroshocks o TEC.
Cada cierto tiempo me asalta una pesadilla que, cuando me ocurre, ya no puedo volver a dormir y paso algunos días furioso:
Sentado en una silla de metal un tipo que viste bata blanca y botas de agua del mismo color toma notas mientras, con la otra mano gesticula para que se suba el nivel de algo, a dos metros de él un tipo con mono blanco y botas de agua del mismo color, aplica en las sienes de los cerdos con un hierro con la forma de un auscultador de medico una descarga eléctrica, que en mi sueño, chispea y socarra la carne del cerdo allá donde ha tomado contacto. Los cerdos están estabulados en una estructura similar a un tío vivo y que como ésta gira en el sentido contrario al reloj; tras la violenta convulsión en cada aplicación, al cerdo se le pone cara de felicidad y levanta la cabeza exponiendo el cuello cuando, con la otra mano, el matarife le asesta un tajo que despide violentos chorros de sangre por todas partes, es entonces cuando me percato de la sangre que lo mancha todo, la bata, el mono, las botas, paredes azulejadas en blanco, el suelo y los chorros de impulsión en el techo.
Ugo Cerletti fue útil también para la CIA.
Cerletti postuló que el electrochoque llevaba a un estado de alarma tal que el cerebro liberaba unas sustancias denominadas “acroagoninas”, las cuales aumentarían las capacidades adaptativas y llevarían a la recuperación terapéutica.
Algo así como lo que hace que sientas felicidad y veas el famoso túnel con una luz al final, cuando has pasado por una experiencia cercana a la muerte, claro! terapeutiquísimo.
Este último tema lo podéis ampliar en: Las torturas mentales de la CIA de Gordon Thomas.
Es un tratamiento que en España es apoyado aun por una Asociación Nacional, nada menos, de Psiquiatras.
Parece que no solo las puertas de los manicomios están al revés, palabra en desuso, también las del Infierno y su concepto teológico, deben de sufrir alguna anomalía, hay tanta bestia suelta entre nosotros.
Alonso Quijano

Publicidad

También podría gustarte

Publicidad

Los comentarios están cerrados.

This website uses cookies to improve your experience. We'll assume you're ok with this, but you can opt-out if you wish. AcceptRead More